Un estudio demuestra que ser más inteligente no te hace rico

Menudo jarro de agua fría acaba de lanzar el MIT en su último estudio: aquellos que piensen que la inteligencia y el trabajo duro son las claves del éxito – entendido como que viene de la mano de la riqueza, algo que no siempre es cierto – , no pueden estar más equivocados. ¿Es el fin de la meritocracia?

La distribución de la riqueza sigue un patrón conocido como la regla del 80:20, es decir, que el 80 de la riqueza está solo en el 20% de la gente. Esta regla no falla, dándose en todas las sociedades y en todas las escalas.

Pero no se concentra en los que más lo merecen. Es decir, que no son las personas más inteligentes, talentosas, trabajadoras las que logran hacerse ricas. ¿Qué determina la riqueza? ¿Cómo podemos sacar partido de ellas?

Una simulación del talento humano y su uso llevado a cabo por Alessandro Pluchino de la Universidad de  Catania lo explica: todo es cuestión de suerte, o lo que es lo mismo, que los individuos más ricos son los más afortunados por cómo las sociedades optimizan las inversiones que realizan. O lo que es lo mismo, jugar bien tus cartas.

Durante nuestra vida laboral de unos 40 años experimentamos momentos de suerte que podemos aprovechar si tenemos el talento suficiente. Pero también llegan las vacas flacas. Tras pasar su modelo, se volvía a cumplir la regla del 80:20. Y no, nunca la mayor riqueza correspondía con el perfil de mayor talento.

¿Cómo podemos aprovechar nuestros momentos de suerte? De manera simplificada, de la misma forma que lograríamos ganar más dinero en la ruleta de un casino: diversificando nuestras apuestas.

Esto nos da una idea a nivel personal de lo abiertos que debemos estar hacia nuestras oportunidades, el networking y nuestras inversiones. No cerrarnos puertas, sino simplemente abriendo otros horizontes.

A nivel global como país, las inversiones y el acceso a subvenciones en investigación en áreas como la salud, la ciencia o el arte son siempre una buena idea: cuantas más facilidades se pongan, más personas trabajarán y por tanto habrá más papeletas para lograr el éxito.

 

Ya puedes descargar la app para hacer la declaración de la renta 2017 desde el móvil

Como ya es tradición, con la primavera llega el periodo de regularización fiscal de los contribuyentes, o lo que es lo mismo: que del próximo 4 de abril al 2 de julio podrás realizar tu declaración de la renta 2017. Como novedad, este año podrás hacerla más fácilmente que nunca gracias a una nueva app para iOS y smartphone Android más sencilla y rápida.

Según la Agencia Tributaria, casi cinco millones de contribuyentes realizarán su declaración a través de la app, lo que se traduce en que uno de cada cuatro ya no necesitará desplazarse hasta un asesor o las oficinas de Hacienda más cercanas para entregar sus documentos.

Esta app está disponible para descarga desde el pasado día 15 de marzo, momento en el que ya podeemos realizar trámites como consultar el borrador de nuestra declaración, descargar el histórico de declaraciones y presentar la información que sea necesaria para la declaración de la renta 2017.

Hasta ahora, aunque existía una web oficial para realizar estos trámites, algunas personas optaban por personarse en la Agencia Tributaria simplemente para ratificar el borrador,  algo lógico por otra parte al encontrar numerosos problemas en sus navegadores o demasiadas opciones.  La nueva aplicación cuenta con un diseño muy simple y amigable que ha reducido al máximo las opciones, de modo que como asegura Rufino de la Rosa, director del departamento de Gestión de la Agencia Tributaria, podamos realizar la declaración de la Renta en un solo clic.

La realización de la declaración de forma telemática ha ido creciendo desde su implantación en 2010, donde ya casi la mitad de los contribuyentes optó por presentarla online. El pasado 2017 ya se alcanzó un 88% de entregas a distancia y con la app, parece que lo de perder la mañana en Hacienda tiene los días contados.

Y es que son todo beneficios, porque teniendo la posibilidad de presentarla a través de un medio tan sencillo y familiar como nuestro teléfono, muchas personas cumplirán con sus obligaciones durante los dos primeros meses, agilizando el proceso de devoluciones.

Via | El Mundo

¿Qué es el neuromarketing? Análisis y algunos ejemplos prácticos

Cualquier empresa, por pequeña que sea, sabe que es fundamental conectar con los sentimientos de su cliente. No es casualidad que se cuide tanto la imagen de marca y que se aproveche para transmitirla en cualquier detalle. Y es que evocar a las emociones del usuario es fundamental para crear un vínculo.

Avanzando en el marketing emocional encontramos el neuromarketing, una ciencia que va más allá de las emociones, estudiando las reacciones del cerebro cuando compramos o simplemente cuando vemos una campaña publicitaria.

Así pues, el neuromarketing se centra en tres puntos: la atención, la emoción y la memoria. Vale, captar la atención es lo que absolutamente cualquier anuncio busca. ¿Qué sentido tendría de lo contrario hacer una campaña si nadie va a prestarle atención? No escatimemos la atención, porque es muy complicado lograrla y más difícil aún mantenerla para, en el momento preciso, vender el producto.

En esos segundos que el espectador es «bombardeado» con el anuncio, este ha de ser capaz de emocionar. Las emociones son de lo más variado. Ya no es cuestión de necesitar algo – que también -, es que ha sido capaz de convencernos de su compra aunque podamos vivir sin él.

Desde el momento en el que el potencial cliente ve el anuncio hasta que efectúa su compra, la memoria juega un papel crucial: ha de ser capaz de recordar qué le ha emocionado y convencido para materializarlo.

¿Cómo funciona el neuromarketing en el supermercado?

En el neuromarketing podemos encontrar de varios tipos: visual, que hace referencia a cómo percibimos todo de acuerdo con nuestros ojos y cuyo mayor exponente lo vemos en esos precios que terminan en 99; musical, que se fundamenta en lo que escuchamos y que estamos acostumbrados a experimentar en las tiendas de ropa ; y por último el kinestésico, referido a la percepción de otros sentidos como el tacto, gusto u olfato. No, no es casual que el supermercado huela tan bien a pan recién hecho.

Pero hay muchos más ejemplos de neuromarketing en el supermercado: la localización de los productos, la iluminación, su posición… recuerda, nada es al azar, todo tiene un objetivo: que compres.

Adiós a las bolsas: una medida económica y ecológica que el comercio debe asumir

Desde hace unos años nos hemos ido acostumbrado a que los trabajadores de los comercios nos pregunten si queremos bolsa y, en caso de responder que sí, que añadan unos céntimos a nuestra factura de compra. No estamos hablando de mucho dinero: uno, dos, cinco o incluso diez céntimos por unidad. Pues bien, tras años logrando que nos mentalizáramos, el pasado 1 de marzo esta medida iba a ser obligatoria. No ha sido así, demorándose al menos tres meses más. ¿Por qué este retraso?

La medida disuasoria de cobrar por las bolsas  ha logrado que muchos de nosotros nos lo pensemos dos veces y acudamos con bolsas reutilizables, reduciendo el consumo de bolsas, plástico y en definitiva, logrando que seamos más sostenibles. Hasta el momento, lo normal era que los comercios regalasen las bolsas, pero la normativa europea propuso esta medida tanto a tiendas físicas como tradicionales.

Sin embargo no deja de ser una medida polémica: si de verdad se quisiera reducir la generación de residuos, ¿no se gravaría también el exceso de packaging, fomentando el consumo a granel? En esta nueva política no entraban las bolsas muy ligeras, es decir, las que están en contacto directo con alimentos. Para que nos entendamos: las que usamos en la frutería.

Su retraso no proviene por problemas a la hora de implementar la norma en los comercios o de concienciar a los clientes, que ya tienen plenamente asumido que tendrán que rascarse el bolsillo o traer las bolsas de casa, sino porque la norma no se ha redactado al completo. Se estima que a partir de mitad de año será completamente oficial, siendo penalizados aquellos comercios que sigan regalando sus bolsas.

Esta medida no es más que el principio: a partir  del 1 de Enero de 2020 se prohibirá asimismo la venta de bolsas del plástico ligeras excepto si son de plástico compostable. Las bolsas de plástico tal y como las conocemos tienen los días contados.

Desde luego, es tiempo de que los comercios den una vuelta de tuerca al empaquetado de forma global. Y es que no vale con ceñirse a la norma. Cada vez más los clientes buscan empresas que de verdad se mojen por el medio ambiente, productos de cercanía, ecológicos y con medios de producción sostenibles. El packaging no es una excepción y más pronto que tarde volverá la tela, pero también las bolsas de papel o las cajas de cartón tendrán su papel. Es momento para diferenciarse y apostar por el medio ambiente de verdad.