¿Estás preparado para ser tu propio jefe?

A lo largo de la vida laboral de muchas personas llega un momento en el que nos hacemos la misma pregunta: ¿debería emprender un negocio? O lo que es lo mismo: ¿Debería hacerme autónomo? Algunos lo hacen por necesidad, otros porque verdaderamente creen que ser su propio jefe les hará crecer como profesionales, ganar más dinero y/o poder gestionar mejor su tiempo. Cuando se toma una decisión de este calado es porque la idea es para mejor, pero no todo el mundo vale.

Ser autónomo implica estar siempre tomando tus propias decisiones. Y para tener que elegir hay que asumir riesgos, pero también apechugar con las consecuencias de estas y la responsabilidad que ello conlleva. Sin respaldos de otras personas, solo con tus idea de proyecto.

Y es que ser tu propio jefe es una moneda con dos caras en los que más que ser tu propio jefe, en realidad lo que tienes son muchos jefes: tus clientes. Esto significa que en numerosas ocasiones tocará hacer cosas que nos gusten menos y sentir la presión en forma de plazos y presupuestos. Por supuesto, a veces tocará decir que no, con la incertidumbre que conlleva.

Siendo tu propio jefe también te enfrentarás a la tarea de la planificación, organizándonos por proyectos y, a menor escala, las jornadas, de modo que podamos maximizar el rendimiento del tiempo empleado. Organizarse sobre el papel es teóricamente sencillo, pero hemos de ser flexibles porque los imprevistos, las llamadas de última hora y los planes que surgen de la nada o que se desvanecen se encuentran a la orden del día.

Por si todo esto fuera poco, al conocimiento y tarea que desempeñemos en nuestro negocio, también tendremos que «hacer un máster» en temas administrativos y fiscales de los que antes, en nuestra época de trabajadores por cuenta ajena, ni nos preocupábamos: desgravaciones, IVA, ayudas, subvenciones, trámites… hacerlo por uno mismo conlleva un ahorro en forma de dinero, pero una inversión en el aprendizaje y en el proceso, motivo por el cual una buena opción es recurrir a terceros, a profesionales que se encarguen de esta labor por nosotros.

Ser autónomo no es fácil, pero si eres bueno en lo que haces, podría merecer la pena. ¿Te atreves?

 

La conciliación laboral, ¿Una quimera o una realidad?

El pasado mes de diciembre la ministra de empleo Fátima Bañez abogó por un gran pacto nacional con el objetivo de lograr la conciliación laboral y la racionalización de los horarios, proponiendo la salida del trabajo a las 18 h. ¿Tienen los días contados las jornadas partidas y salir de noche de la oficina? ¿Es posible implantar el horario europeo en España con éxito? ¿Soportaría nuestro tejido empresarial, -mayoritariamente pymes – una jornada intensiva?

La noticia se recibió con escepticismo por algunos sectores, que recordaron que por nuestra cultura, somos los últimos en acostarnos, comemos mucho más tarde que nuestros vecinos y empleamos un par de horas para comer. Un tópico al que solo parece faltarle la siesta. Desde Opinión Profesional, vamos a intentar desmontar estos mitos.

La conciliación laboral aumenta la productividad, es más, es una obviedad que la armonización de horarios repercute directamente en la felicidad del trabajador, lo que se traduce en un mayor rendimiento. Aprovechemos el peso creciente que tienen las nuevas tecnologías para delegar en el teletrabajo.

España es el tercer país europeo con menor productividad por hora trabajada, un hecho que contradice frontalmente la creencia popular de que el que más trabaja es el que primero llega a la oficina y el último que se va, sino el que cumple los objetivos. Como reza la frase anglosajona “Work hard, party hard”. Es momento de respetar los horarios de entrada y salida, pero también de empezar a racionar los descansos para el café o las reuniones estériles en las que no se concreta nada.

Y es que flexibilizar y organizar el horario es un reto para la empresa, especialmente para la pymes. Es obvio que algunos sectores como la hostelería, el comercio o la sanidad no podrán hacerlo… pero globalmente, todos los sectores se verán beneficiados con la medida. Solo hay que imaginar un bar, un gimnasio o una tienda si la mayoría de los trabajadores salen antes.

La conciliación laboral es propia de una economía sostenible que mejora la calidad de vida, la salud, mejora el rendimiento escolar de nuestros hijos y reduce la siniestralidad.

España tiene que tener claro a qué tipo de país quiere parecerse, si apostar por el modelo europeo o por el de China, Argelia o Marruecos.

Y tú, ¿eres un jefe o un “gefe”?

No, no le hemos dado una patada al diccionario, los “gefes” o gestores de felicidad son un nuevo concepto de encargados cuya meta no es única y exclusivamente la productividad y los beneficios por encima de todo. Se acabaron los jefes despiadados, es el momento de encontrar líderes capaces de motivar a los trabajadores, transformando lo intangible de un grupo en tangible.

Porque en un entorno empresarial tan abierto y competitivo, la diferencia se encuentra en el estímulo de cada una de las personas que conforman la compañía. Según María Graciani, la periodista y autora de “motivulario”, el libro sobre motivación que primero acuñó el término “gefe”, “es vital mantener la moral alta para crecer y crear algo con valor”.

La función primordial del ejecutivo de la empresa es lograr que cada uno de los trabajadores mejore y se desarrolle con la misión de conseguir el ánimo y la identificación con los objetivos de la empresa. Una persona motivada está un 80% enfocada en su rendimiento, una cifra que desciende hasta valores inferiores al 50% si está desmotivada.

La felicidad y crear un buen ambiente en la empresa es la clave. Varios estudios evidencian que el salario no es el principal factor desencadenante de la felicidad. Y es que los empleados valoran mucho más un buen ambiente laboral, algo que se consigue cuando un jefe está más pendiente del trabajador que del cliente.

¿Qué características debe tener un buen “gefe”?

Para empezar, un buen jefe tiene que ser una buena persona. El liderazgo fundamentado en el cariño genera respeto y compromiso, algo que jamás se consigue a través del despotismo.

Además, un buen jefe no debe confundir ambición con avaricia. Es necesario inculcar la pasión y el esfuerzo desde la realización y la visión de un objetivo común.

Así mismo, también hay que pulsar la tecla del orgullo. Nada hay mejor que unos empleados y clientes orgullosos de pertenecer a una marca, ya sea como consumidores o como una parte del engranaje que hace que todo sea posible.

Consejos de diseño para mejorar la productividad en la oficina

Que un empleado esté 6, 8 o 10 horas en la oficina no quiere decir que tenga una alta productividad. A veces, el ambiente influye, y mucho, a la hora de que un empleado sea productivo. El exceso de frío, o de calor, la falta de espacios donde concentrarse  o una mala instalación de luz artificial pueden contribuir a que la productividad de tus empleados caiga en picado.

Diseña la oficina cuidando los detalles

El ambiente de trabajo físico es fundamental para lograr que los empleados sean productivos. Y el hecho de diseñar una oficina amable y agradable que transmita la filosofía de empresa y la que estén presentes los colores corporativos es imporante para motivar a la plantilla.

La luz natural, un factor muy importante

La luz artificial no es nada beneficiosa para crear un ambiente de trabajo agradable, y por extensión, productivo. Siempre que se pueda, hay que favorecer la entrada de luz natural por las ventanas. La luz natural influye en nuestro estado de ánimo, y eso también influye en nuestra productividad. También hay que cuidar la instalación de luz artificial, estudiando las necesidades de la empresa y de las actividades de sus empleados, para que sea práctica y funcional, pero para que también contribuya a construir el interiorismo y la imagen de la compañía.

Cuidado con las temperaturas

Reforma oficinas Zaragoza

Oficinas con demasiado frío, o con demasiado calor no generan ambientes adecuados para que los empleados sean productivos. Una temperatura correcta en invierno y en verano mediante sistemas inteligentes que adecuan la temperatura interior teniendo en cuenta la temperatura exterior, y unos espacios ventilados de forma adecuada contribuirán a mejorar el ambiente laboral. Además, cada vez hay sistemas más precisos y modernos para permitir que los empleados puedan gestionar la temperatura que hay en su zona de trabajo.

Un espacio para cada actividad

En las oficinas modernas es primordial crear espacios adecuados para cada actividad. Desde las zonas de trabajo a las salas de reuniones, el diseño es básico si queremos crear ambientes en los que aumente la productividad. Por ejemplo. además de las grandes salas de reuniones preparadas para juntas, siempre que se pueda hay que tratar de crear salas de reuniones para 2 o 4 personas.

Reformas Oficinas Zaragoza

Sin duda, una reunión creativa de dos personas en una sala de reuniones tremenda no será tan fructífera como en una sala más pequeña y acogedora en la que la creatividad puede surgir sin problema. También es interesante crear espacios en los que los empleados puedan gozar de cierta privacidad para realizar su trabajo, cuando sobre todo se trata de diseño o de actividades creativas que necesitan de un alto grado de concentración y sin las interrupciones que suele conllevar el trabajo de sus propios compañeros.

Crear zonas de relax

La creación de zonas de relax y de ocio, con una pequeña cafetería autoservicio, unos sofás, o una mesa de ping pong es una tendencia al alza en muchas empresas de última generación. Gracias a estos espacios, los empleado que en un momento dado se atascan en una tarea pueden desconectar durante un rato antes de volver al trabajo con más fuerza y con la mente despejada.

Si quieres saber sobre cómo diseñar la oficina para mejorar la productividad de tus empleados, puedes ponerte en contacto con Reforma Piso Zaragoza.

8 razones para evitar que tus empleados abandonen tu empresa

Si eres directivo o responsable de un departamento de recursos humanos, seguro que sabes que encontrar empleados con talento es uno de los retos más importantes a los que se enfrentan las empresas. Sobre todo, para las empresas que son conscientes de que su capital humano es uno de los principales valores en los que se fundamenta el éxito empresarial. Por eso, saber encontrar al personal adecuado mediante un departamento de recursos humanos eficiente, y sobre todo, mantener al empleado con talento, es uno de los grandes retos a los que deben enfrentarse las organizaciones si quieren evitar que sus empleados más efectivos decidan abandonar su puesto de trabajo para marcharse a trabajar para la competencia.

Aún así, hay muchas empresas que todavía no se han dado cuenta de la importancia que tiene tener contento a su personal para que no reduzcan su productividad o incluso para no perder a sus mejores trabajadores.  De hecho, cuando los empleados no están contentos con el ambiente laboral o con el comportamiento de sus jefes, van perdiendo interés por sus tareas, a la par que pierden productividad. Si quieres crear un buen ambiente laboral y que tus trabajadores más eficientes no terminen abandonándote, puedes seguir estos consejos que el presidente de TalentSmart, Travis Bradberry, ha dejado en LinkedIn  en una miniguía que te resumimos hoy con consejos para evitar que los mejores empleados hagan las maletas y se marchen con sus conocimientos a otra empresa, y que te servirá para  completar los consejos que dimos hace unas semanas para ser un buen directivo.

1. La igualdad no es positiva 

No hay cosa más desmotivadora para un trabajador que ver como un superior trata por igual a buenos y malos trabajadores. No se trata de discriminar a nadie, se trata de reconocer el trabajo del empleado más eficiente y productivo.

2. No reconocer el trabajo bien hecho

Ordenador

Como prolongación del primer punto, solo hay un aspecto que quema más al empleado que tratar por igual a empleados buenos y malos. Y se trata de no reconocer el trabajo bien hecho y el éxito. Realmente, al directivo no le cuesta nada felicitar al trabajador por los resultados obtenidos, ya que con una felicitación o una palmadita en la espalda, el empleado se sentirá feliz y motivado para seguir apuntándose tantos para él y para su empresa.

3.  Ascender a gente equivocada

Por amiguismo, por intereses personales o por una deficiente política de personal, en muchas empresas o instituciones se contrata a gente equivocada, o se asciende a personas que en abosoluto se lo merecen, en detrimento de personas que han puesto todo su empeño por sacar adelante la empresa. Este tipo de prácticas, voluntarias o no, minarán la moral de sus empleados más eficientes, y a la larga, puede provocar su marcha si la frustración le invade y considera que su trabajo no se ve recompensado.

4.Cargar a los empleados con demasiado trabajo

El trabajo desproporcionado es ua auténtico lastre para los empleados. Y para muchos directivos, es tentador mandar más trabajo del que sus empleados pueden llevar sobre sus hombros. Al final, muchos estudios confirman que la productividad desciende contra más horas de trabajo se realizan. Según la Universidad de Stanford, la productividad por hora desciende de forma radical cuando se excenden las 50 horas semanales. Si se quiere sobrecargar de trabajo a los empleados con más talento, una solución podría ser aumentar su status en la empresa, o su sueldo,  con lo que por lo menos, verían recompensada su trayectoria profesional.

5. No mostrarse humano

Puede que parezcamos fríos  y que pasamos de todo, pero el tener un jefe frío que no muestra preocupación alguna por sus empleados afecta en gran medida a los trabajadores. En este sentido, es complicado pasar al menos ocho horas al día sin involucrarse personalmente y sin que se preocupe de nada que no sea él mismo. A la larga, esta relación jefe – empleado quema a este último y le hace perder interés.

6. No cumplir sus promesas

En un mundo en el que las promesas y las palabras están cada día más devaluadas, los jefes deben saber mantener su palabra ante sus empleados si quieren ganarse su respeto y no provocar frustraciones innecesarias que pueden provocar la marcha del empleado tras sucesivos incumplimientos. Por eso, si un jefe o directivo se ha comprometido con algo, y no cumple con sus promesas, los empleados le al final le perderán el respeto, llegando a la conclusión de que si el jefe no cumple con los compromisos adquiridos, el resto de la plantilla tampoco tiene porqué cumplirlas.

7. No permitir momentos de desconexión

Una empresa está para ganar dinero, pero eso no significa que el empleado deba estar calentando la silla doce horas diarias.  Es importante dejar libertad al empleado, valorando más la productividad y su capacidad para entregar el trabajo en un plazo que el hecho de que esté sentado en su mesa para aparentar frente al jefe. Libertad y creatividad, de la que ya se goza en muchas empresas tecnológicas,  frente a la silla caliente a la que se está acostumbrado en muchas empresas que todavía no han dado el paso de intentar hacer un poquito más felices a sus empleados para generar mejor ambiente y mejorar los niveles de productividad.

8. No dejar volar sus pasiones

Los empleados comprometidos con alguna causa suelen ser pasionales, y a la par, tienen mayor tendencia a la creatividad y a ser productivos para sacar adelante todos los proyectos en los que están metidos. Por eso, para Travis Bradberry,  una buena estrategia puede ser, frente a la tendencia de aislar al empleado del mundo exterior durante la jornada laboral, dejarle un porcentaje del tiempo para pueda dedicarlo a proyectos personales, que además, pueden ser incluso beneficiosos para la empresa.

 

 

 

Tips para ser un buen líder de empresa

El mundo de los negocios, y la economía en general, han cambiado en los últimos años de forma radical. Y con estos cambios, también se han producido cambios a la hora de gestionar las empresas. En estos momentos, además de empresas como Acertius, capaces de crear estrategias de marketing y comunicación, establecer sinergias, y rentabilizar inversiones o sanear la economía de la empresa para mejorar los objetivos y la cuenta de resultados, hacen falta líderes que sean capaces de ver la necesidad de establecer nuevas fórmulas de gestión, y de guiar a los equipos de trabajo  que garanticen la viabilidad y el futuro de la empresa.

Estas nuevas habilidades y valores que exigen los nuevos tiempos todavía no han sido asumidos por muchas empresas. De hecho, las viejas formas de gestionar una empresa se demuestran cada día más ineficaces en el actual contexto socioeconómico, y es totalmente necesario el cambio hacia nuevas actitudes y aptitudes de los directivos para obtener el máximo rendimiento al personal de cada empresa. Si quieres saber cuáles son algunos de los tips que debe tener todo líder de empresa.

Ilusión. Un directivo que quiera ser líder tiene que generar ilusión en su entorno. Está demostrado que la gente rinde más cuando el ambiente laboral es bueno, y observa en su entorno ilusión por sacar un proyecto compartido y alcanzar nuevos retos, frente a los gritos y órdenes que eran comunes hace unos cuantos años.

Respeto por la vida privada de sus empleados. Todos hemos conocido ‘jefes’ que llaman a cualquier hora del día o de la noche a sus empleados, sin darles igual si es fin de semana, o si están de vacaciones. Respetar las horas de descanso, y facilitar la conciliacion laboral de los empleados es vital para convertirse en un buen líder. En este sentido, el programar el trabajo de forma habitual para cumplir con los plazos, teniendo en cuenta tanto los recursos humanos como económicos para llevarlos a cabo es una necesidad fundamental.

Además, si se respeta de forma habitual la vida privada, y los empleados ven una llamada fuera del horario laboral, comprenderán que es una excepción y que la llamada está motivada por un motivo urgente, con lo que responderán con mayor profesionalidad y eficacia que sin las llamadas son a cualquier hora del día y en muchas ocasiones, por asuntos que perfectamente podrían haber esperado al lunes siguiente. De esta manera, el trabajo es una parte integrada en la vida de los empleados, que no lo consideran como un obstáculo para alcanzar la felicidad.

El líder valora a su equipo. Los déspotas pasaron a mejor vida. Al menos, en las grandes compañías en las que se cuida al empleado  y en las que se han creado marcos de trabajado agradables. Ahora, los nuevos líderes empresariales eligen a sus equipos valorando una combinación de cualidades, habilidades y experiencia para crear equipos eficaces y resolutivos. Además, valorará y reconocerá los éxitos de los miembros de su equipo para motivarles y lograr que sigan ilusionados con su trabajo.

Valora el riesgo. En muchas empresas, sin un riesgo moderado es imposible avanzar. Pero el miedo al fracaso y a las broncas de los directivos, pueden hacer que los empleados más brillantes no quieran asumir riesgos ni reprimendas. En un ambiente de trabajo abierto y distendido, la toma de decisiones fluye y es muy posible que sea más facil alcanzar metas y objetivos.

Un buen líder sabe escuchar. El directivo del siglo XXI debe saber escuchar a los empleados de su empresa. Para mejorar el ambiente de trabajo, pero también para mejorar estrategias a desarrollar. A fin de cuentas, cada empleado es el que más sabe del trabajo que está desempeñando, y una buena idea puede estar en cualquier sitio.

No tiene que llamar la atención. De acuerdo, eres uno de los mandamases de la empresa, pero no hace falta refrotárselo a tus empleados a todas horas. Ellos lo saben,tú lo sabes. Punto. No hace falta ostentar ni presumir de tu cargo ni de asuntos materiales que puedes permitirte por tener el cargo que tiene y cobrar el sueldo que cobras. De hecho, el buen líder no necesita presumir de ello. Es líder, y punto.

Por si no lo sabías, el empleado feliz rinde mucho más

Frente a patrones de comportamiento empresarial en los que poco importaba la felicidad de sus empleados, una nueva tendencia se expande lentamente desde hace tiempo por empresas de todo el mundo: conseguir la felicidad de los trabajadores. De hecho, está totalmente comprobado que los empleados felices y optimistas rinden mucho más en su puesto de trabajo que los empleados descontentos e infelices.

Según un estudio del IOpener Institute de Oxford, los empleados que son felices en su puesto de trabajo tienen hasta un 65% más de energía, y además, sienten una vinculación mucho más estrecha con su empresa, lo que les lleva a mejorar su rendimiento y su implicación, además de potenciar el buen ambiente en la empresa, así como la cohesión o el trabajo en equipo.

Los trabajadores felices son más productivos

Precisamente, esta situación está llevando a cada día más grandes empresas a tratar de mejorar la situación de sus empleados tratando de mejorar sus condiciones laborales o preparando espacios para desconectar dentro de la empresa, desde cafeterías a zonas de juego o de relajación. De forma paralela, algunas empresas también están poniendo en marcha sistemas para conocer el grado de felicidad y satisfacción de sus empleados

A fin de cuentas, tener un ambiente laboral con empleados felices es rentable y productivo, y para alcanzar este fin, además de poner en marcha medidas como la flexibilización horaria siempre que sea posible, también es importante la implicación de empresarios y directivos a la hora de tener una plantilla motivada.

Poniendo en marcha una serie de habilidades, como la , sonreír y saludarlos, ser capaz de valorarlos y de felicitarles cuando hacen algo bien, tratarlos como colaboradores y no como subordinados a los imponer las decisiones,  los directivos reforzarán su capacidad de liderazgo, algo fundamental para tener empleados felices, y por tanto, más productivos