La gente no renuncia a los trabajos, renuncia a los malos jefes

Recientemente la escuela de negocios de Harvard recordaba ese viejo dicho de la cultura anglosajona como conclusión a una investigación de la que hoy nos hacemos eco. En ella resaltaba que la satisfacción de los empleados dependía más de los jefes que de cualquier otro factor.

Hay muchas aptitudes que definen un buen jefe, pero hoy queremos incidir en una: la competencia técnica. ¿Qué importancia tiene que el jefe sea un verdadero experto en la labor de la empresa? En realidad, es un factor con varias vertientes: ¿Podría el supervisor hacer el trabajo del empleado? ¿Cómo ha ascendido el superior en la empresa? ¿Confía el empleado en la competencia técnica de su jefe?

Usando estas tres preguntas sobre la competencia del supervisor correspondiente, descubrieron que los trabajadores son más felices cuando son supervisados por personas con experiencia profunda en el campo en el que se desarrolla la actividad. 

Esto hace pensar que quizás los atributos que designamos a un buen jefe merezcan una reflexión.

No es raro oir a la gente que ascender a un ingeniero para que dirija a otros ingenieros es una mala idea. O que lo que hace un buen jefe son características como el carisma, inteligencia emocional, estilo, gestión empresarial, administración… dejando los conocimientos técnicos en un segundo plano. La realidad es que estas virtudes son importantes, pero la investigación resalta que la competencia técnica importa mucho más de lo que parece.

El área de estudio centrado en el profesionalización del liderazgo es reciente, pero es claro en este sentido: la experiencia es fundamental. Los hospitales funcionan mejor si son dirigidos por otros doctores antes que por expertos en administración. En los equipos deportivos sucede exactamente lo mismo, se obtienen mejores resultados si el manager es un antiguo deportista de élite retirado.

Treinta y cinco mil personas han sido encuestadas y tras revelar que en general se encuentran satisfechos con sus empleos, resaltan la elevada competencia técnica de su jefe como mayor influencia en su felicidad laboral, si bien no es la única.

Los empleados son felices cuando el jefe sabe de lo que está hablando. Y esa satisfacción se traduce en una mayor productividad en el trabajo. Otro estudio resalta que esos pequeños subidones en felicidad laboral generan un extra del 12% en productividad. Como cabe esperar, los empleados felices son menos proclives a dejar sus puestos de trabajo.

El jefe proyecta una sombra muy larga. La satisfacción del equipo humano está profundamente arraigada con la competencia de su supervisor.

Y tú, ¿eres un jefe o un “gefe”?

No, no le hemos dado una patada al diccionario, los “gefes” o gestores de felicidad son un nuevo concepto de encargados cuya meta no es única y exclusivamente la productividad y los beneficios por encima de todo. Se acabaron los jefes despiadados, es el momento de encontrar líderes capaces de motivar a los trabajadores, transformando lo intangible de un grupo en tangible.

Porque en un entorno empresarial tan abierto y competitivo, la diferencia se encuentra en el estímulo de cada una de las personas que conforman la compañía. Según María Graciani, la periodista y autora de “motivulario”, el libro sobre motivación que primero acuñó el término “gefe”, “es vital mantener la moral alta para crecer y crear algo con valor”.

La función primordial del ejecutivo de la empresa es lograr que cada uno de los trabajadores mejore y se desarrolle con la misión de conseguir el ánimo y la identificación con los objetivos de la empresa. Una persona motivada está un 80% enfocada en su rendimiento, una cifra que desciende hasta valores inferiores al 50% si está desmotivada.

La felicidad y crear un buen ambiente en la empresa es la clave. Varios estudios evidencian que el salario no es el principal factor desencadenante de la felicidad. Y es que los empleados valoran mucho más un buen ambiente laboral, algo que se consigue cuando un jefe está más pendiente del trabajador que del cliente.

¿Qué características debe tener un buen “gefe”?

Para empezar, un buen jefe tiene que ser una buena persona. El liderazgo fundamentado en el cariño genera respeto y compromiso, algo que jamás se consigue a través del despotismo.

Además, un buen jefe no debe confundir ambición con avaricia. Es necesario inculcar la pasión y el esfuerzo desde la realización y la visión de un objetivo común.

Así mismo, también hay que pulsar la tecla del orgullo. Nada hay mejor que unos empleados y clientes orgullosos de pertenecer a una marca, ya sea como consumidores o como una parte del engranaje que hace que todo sea posible.

Cómo construir una marca personal

Para posicionar una empresa en este mundo competitivo, es fundamental tener una buena marca que pueda transmitir los valores de dicha marca. A nivel personal, y especialmente en el ámbito de los directivos o de las personas freelance, es igualmente importante construir una marca personal, ya que a veces, además de ser un buen profesional, también hace falta transmitirlo al mundo.

En la actualidad, en curriculum vitae se construye día a día, y las redes sociales o los blogs son un medio importante para transmitirlo y comunicarlo, proyectanto en ellas la imagen que queremos que los demás vean y que nos permitirá diferenciarnos de la competencia. Pero para proyectar esta imagen de marca personal, es necesario crear una estrategia que nos ayude a diseñarla. Una estrategia que deberá definir el objetivo que tienes profesionalmente, para poder trabajar en torno a la imagen que quieres construir, y que te llevará a conocerte perfectamente para detectar tus puntos fuertes, valores y la imagen que quieres proyectar hacia el exterior.

En este sentido, la marca personal o Personal Branding te convierte en un producto. Un producto que debes cuidar y situar en el mercado para que la gente te vea como tú quieres que te vean, construyendo una reputación online de forma lenta pero segura utilizando el marketing online para comunicar las cualidades que te distinguen de la competencia.  Y para situarte como marca personal, es importante encontrar el nicho de mercado al que dirigirte y venderte como profesional, y diseñar la estrategia de comunicación para llegar a ellos.

Si la estrategia diseñada para construir tu imagen personal es un éxito, verás como te aumentan las oportunidades laborales tanto para encontrar un empleo, nuevos proyectos si eres freelance o empresario, o para dar una conferencia, unas clases en un máster o un artículo en algún medio de comunicación digital. Y recuerda, para crear una marca personal, lo principal es que creas en ti mismo, porque si no crees tú en ti mismo, no lo hará nadie más…

 

 

 

 

 

El deporte, clave para los directivos de éxito

Hacer deporte es fuente de salud. De hecho, cada vez son más las personas que salen a correr, van al gimnasio, van a nadar o juegan al pádel o al tenis. Pero además de ser sano, practicar deporte es clave tanto para los emprendedores como para los directivos de éxito.

A fin de cuentas, el mundo del deporte y el de los negocios es muy similar. En ambos mundos, deportistas y directivos deben enfrentarse a la competencia, marcarse objetivos y vivir situaciones de tensión. En este sentido, el deporte nos ayuda a establecer rutinas de trabajo como establecer objetivos y metas, medibles, y alcanzables, eso sí. Estos retos nos ayudarán sin duda a superarnos y a conseguir que la empresa crezca mediante la creación de estrategias para apuntalar y asegurar el alcance del reto.

Al margen de los objetivos, la práctica deportiva ayudará a los directivos a combatir el estrés y a liberar tensiones si se practica al acabar la jornada laboral, o a comenzar la jornada con fuerza y lleno de vitalidad si se practica deporte a primera hora de la mañana antes de acudir a la oficina.

Además, la práctica deportiva también mejora la autoestima de las personas que realizan alguna actividad deportiva, a la par que favorece el trabajo en equipo, tan importante para conseguir que se genere buen ambiente en la empresa y que se mejore la productividad de los empleados. Para acabar, la práctica de algún deporte de forma regular también fortalece tus defensas y te ayuda a afrontar mejor las enfermedades, por lo que probablemente tendrás que soportar menos enfermedades y rendir al 100% en tus tareas laborales.

¿Quieres ser un buen líder en tu empresa? Practica running

Sí, el running está más de moda que nunca. Salir a correr se ha convertido en una auténtica necesidad para muchas personas, que salen a practicar este deporte a primera hora de la mañana antes de ir al despacho, o al caer la tarde cuando salen de la oficina. Correr tiene muchos beneficios, desde luchar contra el insomnio ya que ayuda a dormir mejor, a combatir el estrés y la ansiedad.

Unos problemas de los que seguramente sabes mucho, y que probablemente, son una fuente de preocupación para ti ya que al final afectan a tu vida laboral, e incluso a la personal. Y con problemas de sueño y altos niveles de ansiedad y de estrés, todos sabemos que baja el rendimiento en el trabajo.

El Running ayuda a ser mejor directivo

Además, la práctica habitual del running también contribuye a mejorar el sistema cardiovascular y respiratorio, evita contraer enfermedades y mejora la autoestima, con el consiguiente refuerzo  de la confianza ante uno mismo y de la personalidad que debes mostrar ante tus empleados.

Por otro lado, la disciplina y la perseverancia que exige la práctica del running también puede ser de gran ayuda en el trabajo y en la forma de afrontar la vida como un reto constante en el que hay que superar diariamente marcas y metas. De hecho, hay un estudio que afirma que los CEO’s que confirma que los directivos que tienen una buena condición física por participar en maratones obtienen mejores resultados en el ámbito empresarial. Y tú, ¿te animas a practica running para mejorar en tu puesto de trabajo?

¿Sabes cómo ser un líder en tu empresa? 5 Consejos para conseguirlo

En este mundo de cambios constantes y de inestabilidad económica, los líderes son cada día más necesarios. No solo en el mundo de la política, sino también en el mundo de la empresa. Gente con las ideas claras, que sepa cuando y como desarrollar estrategias, que motive a sus empleados, y que sepa qué decir en cada momento. Es verdad que hay gente que es líder por naturaleza, y que por su forma de ser y por su carisma, es capaz de arrastrar a todo el mundo. Pero también existen unos consejos que, bien trabajados, pueden ayudarte a convertirte en un líder dentro de tu empresa.

1.Escucha a tus empleados. No hay nada que valore más un empleado que ser esuchado por su jefe. Y por contra, no hay nada más detestado que un jefe que no tiene en cuenta las ideas o las sugerencias de sus empleados.

2. Motiva al equipo. Gran parte del éxito de una empresa es tener un equipo motivado y comprometido con la empresa. Por eso, un líder debe tener siempre motivado al resto de la plantilla. Que tus empleados se sientan apoyados en sus labores, que des cancha a sus ideas o que se sientan comprendidos por ti les hará estar más comprometidos y que aumente su productividad. Por supuesto, premia sus logros, y apóyales a conseguir metas y ascensos: ayúdales a crecer contigo.

3. Dedica tiempo a pensar. El día a día se nos come entre reuniones, viajes y sacar el trabajo adelante. Pero si queremos elaborar estrategias, tener nuevas y rompedoras ideas, es bueno parar de vez en cuando y dedicarse a leer, a investigar, y a pensar. Puedes hacerlo solo, y después desarrollar junto a tu equipo las nuevas ideas, o plantear jornadas dedicadas a reflexionar sobre el estado de la empresa y sobre cómo abrir nuevas vías de desarrollo.

tips para ser un buen líder

4. Apunta las ideas. Las ideas surgen cuando menos lo esperas. En un paseo por el campo, por la noche mientras lees en casa, o en una conservación con amigos o con compañeros del trabajo. Con el nivel de estrés que llevamos en la actualidad, lo mejor es que las apuntes inmediatamente para que no se te olviden, y luego no tengas que perder tiempo en recordarlas. Además, en el caso de que sean empleados o compañeros del trabajo, verán que tomás en consideración sus aportaciones.

5. Nunca pares. El error de muchas empresas cuando alcanzan el éxito es pensar que está todo hecho y no seguir buscando nuevos proyectos. Al final, siempre hay empresas, nuevas y antiguas, que están acechando para arrebatarle el liderazgo a tu empresa. Un buen líder nunca debe dejar de moverse. Hay que estar buscando siempre nuevos proyectos, nuevos sistemas de gestión, nuevas formas de motivar a los empleados. Además de abrir nuevos caminos empresariales y consolidar tu liderazgo, te convertirás en un modelo a seguir para tus empleados y crearás un estilo propio y de trabajo dinámico dentro de la empresa.

8 razones para evitar que tus empleados abandonen tu empresa

Si eres directivo o responsable de un departamento de recursos humanos, seguro que sabes que encontrar empleados con talento es uno de los retos más importantes a los que se enfrentan las empresas. Sobre todo, para las empresas que son conscientes de que su capital humano es uno de los principales valores en los que se fundamenta el éxito empresarial. Por eso, saber encontrar al personal adecuado mediante un departamento de recursos humanos eficiente, y sobre todo, mantener al empleado con talento, es uno de los grandes retos a los que deben enfrentarse las organizaciones si quieren evitar que sus empleados más efectivos decidan abandonar su puesto de trabajo para marcharse a trabajar para la competencia.

Aún así, hay muchas empresas que todavía no se han dado cuenta de la importancia que tiene tener contento a su personal para que no reduzcan su productividad o incluso para no perder a sus mejores trabajadores.  De hecho, cuando los empleados no están contentos con el ambiente laboral o con el comportamiento de sus jefes, van perdiendo interés por sus tareas, a la par que pierden productividad. Si quieres crear un buen ambiente laboral y que tus trabajadores más eficientes no terminen abandonándote, puedes seguir estos consejos que el presidente de TalentSmart, Travis Bradberry, ha dejado en LinkedIn  en una miniguía que te resumimos hoy con consejos para evitar que los mejores empleados hagan las maletas y se marchen con sus conocimientos a otra empresa, y que te servirá para  completar los consejos que dimos hace unas semanas para ser un buen directivo.

1. La igualdad no es positiva 

No hay cosa más desmotivadora para un trabajador que ver como un superior trata por igual a buenos y malos trabajadores. No se trata de discriminar a nadie, se trata de reconocer el trabajo del empleado más eficiente y productivo.

2. No reconocer el trabajo bien hecho

Ordenador

Como prolongación del primer punto, solo hay un aspecto que quema más al empleado que tratar por igual a empleados buenos y malos. Y se trata de no reconocer el trabajo bien hecho y el éxito. Realmente, al directivo no le cuesta nada felicitar al trabajador por los resultados obtenidos, ya que con una felicitación o una palmadita en la espalda, el empleado se sentirá feliz y motivado para seguir apuntándose tantos para él y para su empresa.

3.  Ascender a gente equivocada

Por amiguismo, por intereses personales o por una deficiente política de personal, en muchas empresas o instituciones se contrata a gente equivocada, o se asciende a personas que en abosoluto se lo merecen, en detrimento de personas que han puesto todo su empeño por sacar adelante la empresa. Este tipo de prácticas, voluntarias o no, minarán la moral de sus empleados más eficientes, y a la larga, puede provocar su marcha si la frustración le invade y considera que su trabajo no se ve recompensado.

4.Cargar a los empleados con demasiado trabajo

El trabajo desproporcionado es ua auténtico lastre para los empleados. Y para muchos directivos, es tentador mandar más trabajo del que sus empleados pueden llevar sobre sus hombros. Al final, muchos estudios confirman que la productividad desciende contra más horas de trabajo se realizan. Según la Universidad de Stanford, la productividad por hora desciende de forma radical cuando se excenden las 50 horas semanales. Si se quiere sobrecargar de trabajo a los empleados con más talento, una solución podría ser aumentar su status en la empresa, o su sueldo,  con lo que por lo menos, verían recompensada su trayectoria profesional.

5. No mostrarse humano

Puede que parezcamos fríos  y que pasamos de todo, pero el tener un jefe frío que no muestra preocupación alguna por sus empleados afecta en gran medida a los trabajadores. En este sentido, es complicado pasar al menos ocho horas al día sin involucrarse personalmente y sin que se preocupe de nada que no sea él mismo. A la larga, esta relación jefe – empleado quema a este último y le hace perder interés.

6. No cumplir sus promesas

En un mundo en el que las promesas y las palabras están cada día más devaluadas, los jefes deben saber mantener su palabra ante sus empleados si quieren ganarse su respeto y no provocar frustraciones innecesarias que pueden provocar la marcha del empleado tras sucesivos incumplimientos. Por eso, si un jefe o directivo se ha comprometido con algo, y no cumple con sus promesas, los empleados le al final le perderán el respeto, llegando a la conclusión de que si el jefe no cumple con los compromisos adquiridos, el resto de la plantilla tampoco tiene porqué cumplirlas.

7. No permitir momentos de desconexión

Una empresa está para ganar dinero, pero eso no significa que el empleado deba estar calentando la silla doce horas diarias.  Es importante dejar libertad al empleado, valorando más la productividad y su capacidad para entregar el trabajo en un plazo que el hecho de que esté sentado en su mesa para aparentar frente al jefe. Libertad y creatividad, de la que ya se goza en muchas empresas tecnológicas,  frente a la silla caliente a la que se está acostumbrado en muchas empresas que todavía no han dado el paso de intentar hacer un poquito más felices a sus empleados para generar mejor ambiente y mejorar los niveles de productividad.

8. No dejar volar sus pasiones

Los empleados comprometidos con alguna causa suelen ser pasionales, y a la par, tienen mayor tendencia a la creatividad y a ser productivos para sacar adelante todos los proyectos en los que están metidos. Por eso, para Travis Bradberry,  una buena estrategia puede ser, frente a la tendencia de aislar al empleado del mundo exterior durante la jornada laboral, dejarle un porcentaje del tiempo para pueda dedicarlo a proyectos personales, que además, pueden ser incluso beneficiosos para la empresa.

 

 

 

Tips para ser un buen líder de empresa

El mundo de los negocios, y la economía en general, han cambiado en los últimos años de forma radical. Y con estos cambios, también se han producido cambios a la hora de gestionar las empresas. En estos momentos, además de empresas como Acertius, capaces de crear estrategias de marketing y comunicación, establecer sinergias, y rentabilizar inversiones o sanear la economía de la empresa para mejorar los objetivos y la cuenta de resultados, hacen falta líderes que sean capaces de ver la necesidad de establecer nuevas fórmulas de gestión, y de guiar a los equipos de trabajo  que garanticen la viabilidad y el futuro de la empresa.

Estas nuevas habilidades y valores que exigen los nuevos tiempos todavía no han sido asumidos por muchas empresas. De hecho, las viejas formas de gestionar una empresa se demuestran cada día más ineficaces en el actual contexto socioeconómico, y es totalmente necesario el cambio hacia nuevas actitudes y aptitudes de los directivos para obtener el máximo rendimiento al personal de cada empresa. Si quieres saber cuáles son algunos de los tips que debe tener todo líder de empresa.

Ilusión. Un directivo que quiera ser líder tiene que generar ilusión en su entorno. Está demostrado que la gente rinde más cuando el ambiente laboral es bueno, y observa en su entorno ilusión por sacar un proyecto compartido y alcanzar nuevos retos, frente a los gritos y órdenes que eran comunes hace unos cuantos años.

Respeto por la vida privada de sus empleados. Todos hemos conocido ‘jefes’ que llaman a cualquier hora del día o de la noche a sus empleados, sin darles igual si es fin de semana, o si están de vacaciones. Respetar las horas de descanso, y facilitar la conciliacion laboral de los empleados es vital para convertirse en un buen líder. En este sentido, el programar el trabajo de forma habitual para cumplir con los plazos, teniendo en cuenta tanto los recursos humanos como económicos para llevarlos a cabo es una necesidad fundamental.

Además, si se respeta de forma habitual la vida privada, y los empleados ven una llamada fuera del horario laboral, comprenderán que es una excepción y que la llamada está motivada por un motivo urgente, con lo que responderán con mayor profesionalidad y eficacia que sin las llamadas son a cualquier hora del día y en muchas ocasiones, por asuntos que perfectamente podrían haber esperado al lunes siguiente. De esta manera, el trabajo es una parte integrada en la vida de los empleados, que no lo consideran como un obstáculo para alcanzar la felicidad.

El líder valora a su equipo. Los déspotas pasaron a mejor vida. Al menos, en las grandes compañías en las que se cuida al empleado  y en las que se han creado marcos de trabajado agradables. Ahora, los nuevos líderes empresariales eligen a sus equipos valorando una combinación de cualidades, habilidades y experiencia para crear equipos eficaces y resolutivos. Además, valorará y reconocerá los éxitos de los miembros de su equipo para motivarles y lograr que sigan ilusionados con su trabajo.

Valora el riesgo. En muchas empresas, sin un riesgo moderado es imposible avanzar. Pero el miedo al fracaso y a las broncas de los directivos, pueden hacer que los empleados más brillantes no quieran asumir riesgos ni reprimendas. En un ambiente de trabajo abierto y distendido, la toma de decisiones fluye y es muy posible que sea más facil alcanzar metas y objetivos.

Un buen líder sabe escuchar. El directivo del siglo XXI debe saber escuchar a los empleados de su empresa. Para mejorar el ambiente de trabajo, pero también para mejorar estrategias a desarrollar. A fin de cuentas, cada empleado es el que más sabe del trabajo que está desempeñando, y una buena idea puede estar en cualquier sitio.

No tiene que llamar la atención. De acuerdo, eres uno de los mandamases de la empresa, pero no hace falta refrotárselo a tus empleados a todas horas. Ellos lo saben,tú lo sabes. Punto. No hace falta ostentar ni presumir de tu cargo ni de asuntos materiales que puedes permitirte por tener el cargo que tiene y cobrar el sueldo que cobras. De hecho, el buen líder no necesita presumir de ello. Es líder, y punto.