Los corredores multimodales: Economía y cohesión social

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal

La UE decide su planificación territorial, al igual que cualquier Estado, basándose en los corredores de transporte que a modo de tres patas, se constituyen como elementos de rentabilidad económica, elementos de igualdad territorial y elementos de control político .Así nos hemos encontrado planificaciones que han ido cambiando a lo largo de los años en función de la idea que se tenía de Europa como proyecto político. En todas las épocas, desde la integración de España en la UE hasta ahora, nos ha tocado bailar con la más fea porque somos Europa integrada a efectos de redes de comunicación pero también somos un territorio periférico en relación al desarrollo económico, de manera que no siempre se nos ha tenido en cuenta en estos corredores que acertadamente se han venido a llamar “corredores políticos”. Europa -como proyecto político- decide mirar al Este y en el año 2013 establece 9 corredores multimodales que dan a Europa por “diseñada”. España forma parte del Corredor Mediterráneo que une nuestro país con Ucrania y que cuenta con dos ramales en nuestro territorio: uno paralelo al Mediterráneo desde Algeciras hasta Gerona y otro por el centro de la península, de Algeciras a Barcelona pasando por Madrid y Zaragoza.

Corredores multimodales

En España, la organización territorial es un debate permanente que enfrenta a las diversas comunidades autónomas ya que unas los ven como motor de desarrollo y otras como amenaza para su supervivencia. No hay que negar que venimos de un modelo de comunicaciones que se inicia en el siglo S. XVIII y que reside en la capitalidad política y administrativa de Madrid, de modo que las redes viarias y de ferrocarril se establecían de manera radial en detrimento en ocasiones de la transversalidad de los territorios. Los defensores del corredor central – resucitado por Rajoy y recientemente enterrado de nuevo – promueven la activación de los territorios del interior, dando su prioridad a las cercanías y eliminando el cuello de botella que supone el Pirineo con la construcción de un túnel de 40 km a baja cota.

Si el criterio de elección de un corredor estuviera basado en la pura eficiencia económica, ni los más detractores podrían negar que el corredor mediterráneo tiene mayores ventajas que un corredor central: concentra mayor población y actividad económica, enlaza las 10 áreas metropolitanas con más población de España, los principales puertos y los aeropuertos con gran volumen de tráfico, lo que supone más del 40% de la población y más del 50 % de la producción industrial de España. A esto hay que añadir que una parte importante del corredor ya está hecho y que la inversión de lo que falta es menor de lo que costaría el túnel que atravesara los pirineos.

Sin embargo, quedan todavía dos patas por considerar. No solo estamos ante un elemento económico, sino también político y de cohesión social. Un eje central también permitiría la vertebración de los territorios del interior y el mantenimiento de su población. Muchas poblaciones ahora mal situadas, podrían acercarse a los principales núcleos económicos y generar oportunidades en ellas. Este corredor central también favorecería mucho mejor las relaciones de intercambio entre la UE y el Norte de África. En definitiva, hay que hacer cuentas de todo tipo, repasar conceptos como Estado, Solidaridad o Territorio y homogeneizar criterios. Nuestros políticos deben aclararse y decir qué entienden por territorio cohesionado y competitivo y sobre todo, hablar con sinceridad sobre lo que prefieren: la desigualdad entre territorios o entre sus habitantes. Deben hacérnoslo saber con claridad meridiana, dándonos elementos de juicio para poder decidir con nuestro voto.

M. Ángeles López Artal. Economista

Acertius no se compromete ni se hace responsable de las ideas vertidas en esta sección del blog.

Post your thoughts


cuatro + = 5