Cosificar personas y humanizar cosas

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal

 

Adoro el cine de ciencia ficción. Tal vez es la herencia de haber sido veinteañera en los ochenta. Es un género que, además de diseñar mi perfil cinéfilo, me invita con frecuencia a reflexionar sobre temas morales o existenciales, cosa que otros estilos no lo consiguen. Pertenezco a esa generación que ha visto Blade Runner media docena de veces y que todavía se emociona cuando recuerda las sublimes frases de Roy Batty, líder de los replicantes, ante la frustración que le provoca su propia muerte ya que, a pesar de ser una máquina, ha conseguido sentir y tener conciencia humana.

Hace unos días ví “Her” , una película romántica, Oscar al mejor guión original en el año 2014, escrita y dirigida por Spike Jonze , que cuenta la historia de un hombre que se enamora de un sistema operativo informático. Debería haberse titulado “el mundo que se nos viene encima”. La película, que está ambientada en los Angeles en un futuro cercano, muestra la vida de Theodore (Joaquin Phoenix), un hombre solitario y con un reciente desengaño amoroso a sus espaldas, que se gana la vida escribiendo cartas románticas por encargo. Un Cyrano de Bergerac del futuro. Su aburrida soledad le lleva a interesarse por un avanzado sistema operativo, una Siri capaz de adaptarse al perfil de cada usuario. Después de inicializarlo, Theodore queda gratamente sorprendido al conocer a «Samantha» ( Scarlett Johansson), una voz femenina , sensual e inteligente de la que acaba enamorándose.

En un primer momento, sentada todavía en el sofá y con los créditos en la pantalla, solo pude pensar en la gran maravilla que es el cine, capaz de transformar una desoladora historia de aislamiento en una relación romántica. Minutos después, ya le daba vueltas al delicado papel que puede tener la tecnología en las relaciones humanas.

La investigación tecnológica adquiere hoy una gran responsabilidad porque actúa directamente sobre la economía, la política, la cultura y la sociedad. De su aplicación dependen el bienestar individual, el mantenimiento de las estructuras sociales y el futuro del planeta, por eso decimos que las tecnologías deben ser humanas y positivas. La tecnología debe responder a necesidades humanas que solo pueden ser de tres tipos: producción, distribución y uso. En la medida en que seamos capaces de cumplirlo, la simbiosis ciencia y técnica, será perfecta.

Dejemos por tanto para la literatura y el cine la posibilidad de cosificar a las personas convirtiendo a hombres, mujeres y niños en máquinas y mercaderías. Dejemos también para la ficción la capacidad de humanizar a las cosas creando entes artificiales que lleguen a ser conscientes de sí mismos. Y que nunca lleguemos a añorar las relaciones humanas por haber desaparecido, como decía Roy Batty, perdidas en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

M. Ángeles López Artal. Economista

Acertius no se compromete ni se hace responsable de las ideas vertidas en esta sección del blog.

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