Y tú, ¿te sientes valorado en tu empresa?

Hace unas semanas os contábamos que el sueldo era la razón de la mitad de los españoles para cambiar de trabajo. Pero no es el único, ya que hay otros aspectos como la flexibilidad, la conciliación laboral, el reconocimiento  y el sentirse valorado que copan el ranking de motivos de malestar y abandono de una empresa. Hoy nos centraremos precisamente en este último punto.

La realidad evidencia que el 80% de los trabajadores no se sienten valorados en su puesto y ese es un porcentaje como para sentarse a pensar. ¿Están los directivos y los mandos intermedios haciéndolo bien en este sentido? Está claro que no todo el mundo es un buen trabajador, pero es obvio que no hay un 80% de malos empleados.

Además de realizar su cometido con eficacia, muchos empleados representan los valores de su empresa, se sienten identificados, aportan iniciativas y no dudan en arrimar el hombro cuando es necesario, pero eso parece no valorarse. Y ojo, porque el compromiso o la dedicación extra no van implícitos en las tareas del trabajador,  sino un extra. Incluso se dan casos de promociones internas que no se ven retribuidas hasta meses después, algo que sin duda se haría con que viniera de fuera. Parece evidente que no se valora lo que se tiene en casa.

Pero no siempre sale todo bien y cuando hay un fallo, un conflicto con un cliente o simplemente un proyecto no sale como se esperaba, a veces los primeros en dar la espalda son los superiores.

Que una persona que lleva años formándose y trabajando bien en una empresa se marche es un fracaso y los responsables deberían tomar buena nota de ello. Constituye todo un aviso a navegantes que debe poner en alerta para que no vuelva a suceder.

Aunque el dinero es importante, no lo es todo. También los refuerzos positivos, los reconocimientos verbales, la implicación y participación en fases creativos, el ser tenidos en cuenta o la flexibilidad sirven como acicate para sentirse valorado. Y es que parece más sencillo echar la bronca que dar las gracias por el trabajo bien hecho.

El capital humano de una empresa es uno de los valores más importantes de esta y en tiempos de competitividad feroz como el que nos hayamos puede constituir un elemento diferencial. Los trabajadores no son piezas sustituibles porque su personalidad, su experiencia y su formación son únicos y no es tan fácil encontrar un recambio a la altura.

 

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