¿Vas a abrir tu propia empresa? 5 consejos para calcular los costes iniciales

Al poner en marcha una empresa son muchos los aspectos que hay que tener en cuenta. Desde contar decidir el nombre con el que vas a operar, hasta contar con una asesoría para que te lleve todos los aspectos fiscales y mercantiles de tu nuevo proyecto. Entre todos asuntos que tendrás que decidir y prever en esos primeros momentos en los que el proyecto comienza a tomar forma es calcular los costes iniciales. De hecho, de estos cálculos puede que dependa en gran medida la supervivencia de tu empresa. Si estás en este momento en ese trance, aquí tienes 5 consejos para que sepas a qué atenerte en el cálculo de los costes iniciales.

1. Redacta un plan de empresa ajustado. Este es el primer paso. El plan de empresa debe recoger tus ideas, proyectos, y por supuesto, el plan financiero y de inversión. Piensa de dónde vas a sacar el dinero para invertir, y por supuesto, dónde, cómo y cuando vas a invertirlo para evitar pillarte los dedos y que tengas más gastos que ingresos. En ese plan, deja también una partida destinada a ser un colchón del que tirar ante gastos imprevistos.

2. Calcula los gastos fijos. Toda empresa, por pequeña que sea, tiene unos gastos fijos. Autónomos, seguridad social, empleados, luz, agua, alquileres, gasolina, seguros,  IVA… Calcula los gastos que tendrás fijos para poder desarrollar tu actividad. Y de paso, calcula también tus previsiones de ventas para ver si con estos cálculos puedes pagar mes a mes los pagos fijos.

Cómo calcular los gastos iniciales de una empresa

3. Reduce al máximo los costes fijos. Puede que en tu plan de empresa hayas destinado una partida para la sede de la empresa. Pero, ¿realmente tienes necesidad de tener un local o un despacho? Evidentemente, si piensas abrir un bar, sí que es necesario un local en el que desarrollar tu actividad. Pero si tienes una profesión liberal, ¿Te hace falta realmente tener una oficina? Quizás durante los primeros meses puedas trabajar desde casa, alquilar un despacho en un centro empresarial o instalarte en un centro de coworking desde el que desarrollar tu actividad. Reduce también al máximo la compra de material de oficina, o de cualquier compra que pueda suponerte un gasto importante y que no sea imprescindible para llevar a cabo tu actividad profesional.

4. Cuidado con los gastos financieros. Como bien sabrás, pedir un préstamo al banco no sale gratis. Pero muchos emprendedores no contemplan los gastos ni comisiones que deben pagar a la entidad bancaria a la hora de financiar su negocio.

5. Gastos de tramitación y puesta en marcha. Poner en marcha una empresa también tiene sus gastos. Inversión inicial dependiendo del tipo de empresa,  notarios, gestoría, registro de marca,

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