Sin factura, por favor

El trabajo en B es uno de los grandes problemas de Hacienda en España. Un problema al que se está intentando poner solución a través del Suministro Inmediato de Información con el fin de reducir el fraude fiscal. Este problema afecta especialmente a muchos autónomos, que ven como muchos de sus clientes les piden pagar sin factura.

Una petición que llega por la intención de los clientes de librarse del Impuesto al Valor Añadido o IVA, que de este modo no iría a parar a las arcas del estado. En este sentido, los autónomos son meros intermediarios, pasando por alto ese servicio en labores de asesoría y contabilidad.

Como vemos, la picaresca está extendida en el tejido social, no solo a nivel empresarial sino también entre más clientes de los que creemos. Si es el usuario el principal instigador para pagar en B, poco puede hacer la empresa o el autónomo más allá de no coger el encargo y dejar que el cliente se vaya a la competencia.  Porque no es la primera vez en la que un autónomo quiere hacer factura, y el usuario se va a otro sitio en el que no ponen reparos a quitarle el IVA.

¿Y por qué hace esto el cliente? Está claro que sin factura el cliente se ahorra el IVA. Y punto, porque a partir de ahí, todo pueden ser problemas. Ante una inspección fiscal que exija la factura por ejemplo de las fotografías de una boda (Por si no lo sabíais, Hacienda está pidiendo cuentas a muchas parejas de novios para que justifiquen gastos de la boda).

Pero es que además del tema fiscal, sin factura, el cliente también se queda sin un documento que le permita realizar reclamaciones posteriores en caso de que surgieran problemas. Sin facturas, no hay pruebas. Y este es un riesgo que los clientes no deberían correr, sobre todo cuando se contratan determinados servicios. ¿Cómo le reclamas a un fontanero, o a un electricista, por un trabajo mal hecho, si no hay factura de por medio para comprobar que ese encargo ha sido realizado y pagado?

Sobre el papel el SII parece interesante, pero llevarlo a la práctica y aplicar sanciones será más complicado de lo que parece porque… ¿de quién es la culpa en estos casos?

Pero aquí no solo hay un culpable. Esta costumbre de no emitir factura (aunque sea simplificada) tiene especial incidencia y facilidad de aplicación en servicios pequeños, como poner un café o realizar un trayecto en taxi, o en servicios que es complicado dejar huella.  De hecho, esta picaresca también se ve reforzada por la forma de pago: el metálico es mucho más complicado de comprobar que el pago con tarjeta, razón por la que algunos negocios no los admiten.  La administración lo sabe, motivo por el cual algunos gobiernos ya están decididos a introducir o limitar los pagos en efectivo.

No es fácil poner solución a un mal endémico tan arraigado en la sociedad, pero desde luego, sancionar únicamente al negocio no parece la mejor solución. La educación, y un cambio de mentalidad son claves para combatir con eficacia el pago en B.

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