¿Qué tipo de líder eres?

Ser un líder es mucho más que ser el jefe de una empresa. Y es que, a pesar de ostentar un cargo con mayor responsabilidad en la producción y en los recursos, la diferencia entre un buen y un mal líder es su capacidad para que un conjunto de personas sean capaces de trabajar mejor juntas con un objetivo común que la suma de sus contribuciones por separado.  Great Place to Work, la popular consultora en gestión de alta dirección ha elaborado un estudio en el que han participado 75.000 empleados con una meta: clasificar a los jefes según su tipo de liderazgo. Estas son sus conclusiones.

 Líder por casualidad

Ha llegado hasta allí por una serie de circunstancias, pero nunca se propuso ser el jefe. Carece de habilidades sociales para motivar a su equipo y tiende a usurpar los éxitos de su equipo y le cuesta cambiar a pesar de obtener críticas y resultados que no son favorables. ¿Su solución ante los problemas? Criticar y levantar la voz.

Líder inestable

No está cuando se le necesita, es decir, en los momentos críticos. Se deja llevar por favoritismo, razón por la que en su equipo se encuentran las personas con las que simpatiza. Le cuesta trabajar con otros equipos. Llevan los problemas personales a la oficina y se dejan llevar por ellos.

El líder que saca el trabajo adelante

Les gusta lo que hacen y además son buenos, razón por la que controlan al milímetro el procedimiento. Pero no esperes más, porque no tienen ningún tipo de interés en fomentar las relaciones profesionales con los empleados. Les cuesta escuchar.

El líder empático

No son muy abundantes y, si tienes uno de ellos, considérate afortunado. Este tipo de líder es honesto, incluyente y coherente. Explican de forma clara las expectativas, toleran los errores y saben que somos humanos y que hay vida más allá del trabajo. Ayudan a crecer a sus empleados.

El líder de todos

El mejor de todos ellos, si contamos tanto la rentabilidad de la empresa como la satisfacción de los empleados. Ayudan a mejorar los resultados del negocio, fomentan la cohesión entre los empleados y su liderazgo es discreto, manteniéndose a un lado para que los trabajadores pueden desarrollar su trabajo y crecer. Trata a todos por igual.

Si te has reconocido o has reconocido a tu superior en alguna de estas categorías salvo en la última, tenemos buenas noticias: con el esfuerzo y el entrenamiento adecuado, todos los jefes pueden convertirse en el jefe de tipo 5.

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