Lo que tendrías que tener en cuenta si trabajas de cara al público

Trabajar de cara al público es uno de los empleos más infravalorados que existen y lo es de forma bidireccional. Por una parte, porque por un lado el cliente no siempre tiene la razón (a pesar de esa popular máxima trasnochada) y por otro, porque al no requerir formación específica, muchas personas que no sirven para estar cara al cliente acaban precisamente allí. Y no hace falta que te lo diga: si tienes una mala experiencia con un dependiente, es muy probable que no vuelvas más a ese establecimiento.

Trabajar de cara al público es un arte para el que no todo el mundo vale. Sin ánimo de sentar cátedra, esto es lo que todo trabajador cuyo empleo consiste en estar de cara al público debería conocer y aplicar:

  • Da igual que hayas tenido un mal día, los problemas se quedan fuera del establecimiento. Los clientes son eso, clientes y no amigos. Están allí de paso y buscan asesoramiento y un trato eficiente y servicial.
  • Asume tu trabajo. Si no te gusta demasiado tratar con personas y aun así estás trabajando de cara al público, es mejor que tengas claro que tienes que estar toda la jornada con desconocidos.  Igual que el actor interpreta, tú deberás ponerte en tu papel y mantenerte.
  • Algo que podría ayudarte es sentirte identificado con tu empresa y lo que vendes. Así es mas sencillo estar cómodo e implicado.
  • Escucha al cliente. Ya lo hemos dicho: el cliente no siempre tiene la razón, pero escuchar para mejorar y tomar nota de las críticas constructivas es clave en tu trabajo. Puede que se vaya por las ramas, pero quédate con lo importante
  • Tómate las cosas con humor. Está claro que no todos los días vamos a estar alegres, pero sacar algo de humor en los días en los que la cola llega hasta la calle ayuda a soportarlo.
  • Sé honesto . Vender es el objetivo máximo, pero si por lo que sea el cliente no encuentra lo que busca, asesórale también posibles alternativas. De este modo somos más profesionales y el cliente confiará en nosotros en esta ocasión y en las próximas.  O quizás incluso acabe comprando algo que no tenía pensado.
  • La apariencia es importante, pero todavía lo es más saber comunicarte. De cara el público se suele buscar ciertos patrones físicos pero trabaja tu discurso para transmitir de forma eficaz y convincente.
  • Infórmate. Nadie nace sabiéndolo todo, pero si estudias lo que vendes y tomas nota del feedback que te da el día a día con tus cliente, el asesoramiento será mucho más efectivo que limitarnos a leer las especificaciones de algo.
  • Nunca dejes de aprender. De todo: clientes, productos, competencia, experiencia de compra…

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