Las nefastas consecuencias de trabajar como autónomo sin darte de alta

La economía sumergida es un mal endémico en nuestro país. Quien más quien menos conoce a alguien o incluso él mismo se ha atrevido a hacerlo en algún momento de su vida. Unos costes laborales y fiscales elevados y una normativa muy rígida favorecen que en muchos casos ante trabajos puntuales o con una facturación baja muchos opten por hacerlo sin darse de alta en el RETA o régimen especial de trabajadores autónomos.

Es cierto que en algunos casos puntuales se pueden emitir facturas sin estar dado de alta, pero en general es obligatorio que los autónomos que facturen estén dados de alta en el RETA… y si no es así, nos exponemos a unas amonestaciones muy graves.

¿Qué puede pasarte si te pilla la administración?

trabajar como autónomo sin darte de alta

Lo primero de todo que pue pasarte es que la administración te obligue a darte de alta como autónomo, algo lógico y normal, ¿no?

El problema es que también puede hacer (y de hecho lo hará) que tengas que pagar las cuotas no satisfechas desde la emisión de la primera factura… el plazo para que la administración pueda retropenalizarnos es de los últimos cuatro años.

Por si fuera poco, además de pagar todas las cuotas, serás penalizado al hacerlo fuera de plazo, con un porcentaje de recargo que van desde el 10 hasta el 35%

Y no acaba aquí la cosa. A las cuotas y los recargos se puede añadir los intereses de demora, un porcentaje del 3,75%.

Finalmente, si debemos dinero a la administración no podremos beneficiarnos de las bonificaciones propias del RETA: reducciones por discapacidad, la tarifa plana, etc.

Para que te hagas una idea, si facturas como si fueras autónomo sin serlo, te expones a tener que desembolsar la friolera de unos 4.000 euros a la Seguridad Social.  Una auténtica barbaridad que nos hará pensárselo dos veces.

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