Cuando la competencia llega del pequeño comercio

A menudo cuando hablamos de competencia, a todos nos vienen las grandes superficies y comercios online que todos conocemos, pero a veces no hace falta irse tan lejos: ¿qué pasa con la competencia del pequeño comercio?

Es muy fácil poner la vista empresas como Amazon o El Corte Inglés y olvidarse de lo que tenemos enfrente, simplemente porque asumimos que hay un tipo de cliente que se fijará más en ellos pero que nuestra clientela fija se quedará siempre con nosotros. Craso error.

No lo pensamos demasiado, nos parece que por una cuestión de ubicación, cercanía y trato con el cliente esa clientela se quedará ahí siempre con nosotros. No obstante, la relación con el cliente es un aspecto muy importante que no debemos dar por hecho, de lo contrario podemos llevarnos desagradables sorpresas.

Cualquier descuido puede inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro: un día en el que entra más gente de lo habitual y el servicio es peor, un problema con los proveedores, un incidente que provoca que lleguemos tarde, poco interés en resolver dudas, la sensación de que tras la venta nos desentendemos del servicio postventa, dejadez en el servicio y el aspecto, una mano de pintura que se va demorando…

Así, la rapidez y la amabilidad son dos cualidades que hay que entrenar y sí, mantener un local limpio y con un aspecto atractivo no requiere una gran inversión. Dejar espacio al que lo requiere y asesorar al que lo pide, aunque eso implique acabar recomendando otros locales. La cercanía es una baza, pero en el mundo en el que vivimos es fácil encontrar otras alternativas sin necesidad de recorrer grandes distancias, salvo en pequeños municipios. Porque cuidar y fidelizar al cliente no es una moda, sino una carrera de fondo donde podemos marcar la diferencia.

 

Post your thoughts


1 × = tres