Cómo resolver conflictos en el trabajo y no salir dañado en el intento

Dicen que el roce hace el cariño, pero nuestra experiencia nos dice que los roces frecuentes en el día a día nos traen muchos quebraderos de cabeza y disgustos. Da igual que seas el directivo de una gran empresa,  un mando intermedio, un trabajador más o un freelance, porque tarde o temprano llegan las discusiones. Algunas son inevitables, otras no tanto. Sea como sea,  hay que elegir bien a qué guerras vamos y qué queremos lograr con ello.

Muchos optan por no hacer nada. Sí, simplemente dejar que todo pase. No es cuestión de pasar de todo, sino simplemente tenemos que saber cuándo es el momento de estar callados y tomarse un tiempo para que se enfríe en asunto. Te sorprenderá saber cuántas cosas que parecen un mundo hoy, mañana son un grano de arena.

El tiempo acaba poniendo a cada uno en su sitio, pero tampoco hace falta ponerse trascendentales. Discutirlo con la almohada y verlo todo con la cabeza fría nos hará tener claro si en verdad se trata de algo importante, si podemos hacer algo y cuál es nuestra postura. Pero también nos ayudará saber qué busca la otra persona. El drama no es bueno y menos en el entorno laboral. Son cosas que desgastan y que pueden llevar a una toma de decisiones errónea de la que nos arrepintamos después.

La inmediatez es relativa. Dicen que una buena forma de evaluar la importancia de algo es pensar cómo afectará tu vida en los próximos 10 minutos, 10 días y 10 años. ¿Cómo afectará tu intervención a tu vida en los próximos 10 minutos? ¿y en los próximos días? ¿Y en una década?

No hay que dejarse llevar por los impulsos. A la mayoría no nos gusta discutir, por eso tendemos a actuar rápidamente. Por un lado nos sentimos atacados o frente a una injusticia, pero por otro buscamos escapar y terminar rápido.

Mantén la calma y medita tus decisiones, solo así puedes conseguir posicionarse en la posición que más te conviene.  Vivimos en un mundo en el que todo se hace rápido: comida rápida, relaciones fugaces, procesos optimizados para mejorar la productividad… pero en este caso conviene pisar el freno.

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