Traslado de sede social de una empresa: ¿qué consecuencias tiene?

Los meses de Septiembre y Octubre están siendo bastante convulsos en el panorama político español con Cataluña como epicentro de esta agitación a causa del referéndum de independencia del 1 de Octubre. Todo parece que toma un cariz de no retorno y las primeras medidas no se han hecho esperar: ante la previsión de una declaración unilateral de independencia, numerosas empresas han decidido cambiar su sede social de manera provisional o permanente fuera de las fronteras catalanas.

Primero fue el banco de Sabadell, pero en los días siguientes se adhirieron a este plan Caixabank, Banco Mediolanum, Gas Natural Fenosa, Agbar, MGS Seguros y la lista sigue engrosándose confirme pasan las horas. Pero, ¿en qué se traduce?

¿Por qué trasladan las empresas su domicilio social?

El domicilio bical se fija dentro del territorio español, en el lugar donde se halle su administración, dirección, establecimiento o explotación según la Ley de Sociedades de Capital. En caso de querer modificarlo, debía hacerlo el órgano de administración con un mes de antelación y teniendo en cuenta ciertas premisas. Pero desde el pasado viernes se aprobó un decreto ley para que esa excepción no se tuviera en cuenta de forma que las empresas pudiesen reaccionar buscando seguridad jurídica.

Obviamente, para el correcto desarrollo de una actividad económica es necesario que exista un  marco jurídico estable. En el caso de los bancos, esto es más importante aún ya que al salir de Cataluña se aseguran seguir bajo el control del BCE y garantiza la seguridad de sus inversores. Lo mismo que sucede con otras grandes empresas. La volatilidad no interesa.

¿Hay consecuencias fiscales?

Menos de lo que parece. No existe ninguna consecuencia en impuestos como el IRPF o el IVA, que es lo que afecta a las personas físicas y a la producción de la empresa.  Tampoco afecta al impuesto más importante para una empresa como es el Impuesto sobre sociedades ni se altera la recaudación.

Lo único que se ve alterado es el  Impuesto de Actividad Económica, que es controlado por los ayuntamientos y el de  transmisiones patrimoniales, que es un impuesto autonómico.

¿Y la imagen?

La marca Barcelona englobada dentro de Cataluña goza de una imagen sólida internacional: no solo como potencia turística mundial, sino también gastronómica, económica, de ocio… Sin embargo, tiene una posición de liquidez no demasiado boyante y requiere financiación. Cuando las principales empresas comienzan a migrar su sede social, la imagen se debilita y todo el tejido industrial que ha ido atrayendo durante décadas, se ve empañado en apenas unos días.

En todo caso, solo es una cuestión de tensiones entre gobiernos ya que la independencia efectiva cuesta más de materializarse y muchas de estos traslados solo son temporales, pero sirve como aviso de todo lo que podría suceder.

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