El tiempo recomendable de los deberes

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal

Primero entender, después saber hacer y por último, hacerlo bien. Creo que es el mejor procedimiento para adquirir una habilidad de manera efectiva, practicar un deporte, dominar un juego o estudiar una lección. Aprender implica hacer, repetir, corregir y todo ello bajo una estrategia continuada que sirve, además, para mejorar otros hábitos como la responsabilidad, la autodisciplina y la independencia en la acción.

Siempre ha sido así aunque bajo distintas modalidades porque hay dómines de todo tipo. Unos enseñan para que otros aprendan jugando. Hay quien prefiere enseñar para que otros aprendan admirando y disfrutando. Y todavía quedan los de la vieja escuela, los que enseñan bajo la amenaza del castigo o, como decíamos hace años, para que la letra con sangre entre. De un modo u otro, siempre ha existido una solidaridad entre padre, profesor y la escuela que comparten, encaminada a un objetivo común que era convertir a los pupilos en personas de bien.

Hemos tenido un curso complicado, con un sector de padres revelados por el presunto incumplimiento del artículo 31 de los derechos del niño que reconoce “el derecho de la niñez al descanso, al juego, al esparcimiento y a las actividades propias de la edad”. Para estos padres, las actividades extraescolares han restado tiempo de descanso, generado tensión familiar en el hogar y lo que es peor, han aumentado la desigualdad académica y social del alumnado ya que los alumnos de nivel más bajo, al no tener ayudas, tienen peores puntuaciones y un rendimiento menor.

Exagerado o no, la estadística arrojaba este curso severas cifras y nos reconocía que el estrés en los niños en etapa escolar es de un 30%, así que, algo de carga excesiva ya debe haber. Por otro lado, la primera prueba Pisa, aplicada en el 2000 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos demostraba que Finlandia tenía el mejor sistema educativo de todos los países de la OCDE. He leído algunos artículos y entrevistas a expertos de la educación en este país nórdico y hay dos cosas que llaman la atención. La primera es que los niños hacen deberes todos los días en casa. Alrededor de una hora diaria. El resto del trabajo se hace en la escuela. Lo segundo tiene que ver con un asunto de más importancia si cabe, el mobbing en la escuela. En relación al acoso escolar, los finlandeses son tajantes y manifiestan que los problemas se resuelven hablando. “Tenemos reglas muy estrictas y cada vez que vemos u oímos algo nos lo tomamos muy en serio. Primero hablamos con el alumno y si vuelve a suceder con los padres. Normalmente con una o dos reuniones se zanja el problema”

Esperemos que el verano sirva para la reflexión de unos y otros porque conocidas las ventajas del trabajo en casa y sufridos los inconvenientes, tendremos que ser capaces de encontrar la carga de trabajo que, sin ser excesiva, promueva la autodisciplina, el hábito de estudio, la constancia y la responsabilidad.

Entretanto, feliz verano a padres, maestros y pupilos, que todos lo merecen y se lo han ganado.

M. Ángeles López Artal. Economista


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