Estas son las prestaciones a las que tienes derecho siendo autónomo

A menudo se piensa (erróneamente) que la condición de autónomo conlleva una gran cantidad de obligaciones y escasos derechos y beneficios. Este error común, fruto del desconocimiento, puede llevar a que aprovechemos las ventajas que proporciona emprender nuestro propio negocio. En Opinión Profesional queremos recordarte que si eres autónomo existen cinco prestaciones a las que puedes acogerte.

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Qué casillas de la declaración de la renta revisar para que te devuelvan dinero

Hace unos días comenzó la campaña de la declaración de la Renta 2018. Aunque todavía quedan semanas para que puedas presentar la declaración, es momento de que juntes tus nóminas, facturas y otros justificantes para elaborarla tú mismo, con ayuda de Hacienda o mediante una asesoría.

Aunque parezca difícil, es importante leer con detenimiento la declaración de la Renta y prestar atención a ciertas casillas, especialmente si queremos pagar menos o incluso que nos salga a devolver.

Las casillas clave de la Declaración de la renta

  • Rendimientos del trabajo. Además de las reducciones de los rendimientos netos, debemos prestar atención a las reducciones de la base imponible, como por ejemplo las contribuciones empresariales (casilla 8) u otros gastos deducibles, como las mutualidades de los funcionarios (casilla 13), a sindicatos (casilla 14) o a colegios profesionales (casilla 15)
  • Rendimientos de capital inmobiliario. Puedes deducirte conceptos como el impuesto de bienes inmuebles, gastos de comunidad, gastos de reparación o los intereses de la hipoteca
  • Si durante 2018 recibiste prestaciones de maternidad o paternidad, podrás deducirte las retenciones soportadas, así como los gastos de guardería
  • No son las únicas deducciones familiares. Además, puedes deducirte si tienes descendientes con discapacidad a tu cargo (Casillas 623 y 624), ascendientes con discapacidad a tu cargo (636 y 637) , cónyuge con discapacidad (645 y 646), por familia numerosa (660 y 661)
  • En caso de que tuvieras un contrato de alquiler firmado antes del 1 de enero de 2015, también podrás deducírtelo en las casillas 715-721.
  • Si antes de enero de 2013 compraste una casa o realizaste algún pago por su construcción, puedes deducírtelo por vivienda habitual
  • Si donas a fundaciones de utilidad pública, federaciones deportivas o entidades de la iglesia católica, podrás deducirlo en la casilla 723. También las donaciones a partidos políticos permiten deducirnos un 20% en sus cuotas.
  • Gastos de los autónomos, aquellas personas trabajadoras por cuenta propia pueden deducirse la parte de la vivienda que les afecta a su actividad económica y otros gastos derivados.
  • Deducciones autonómicas: revisa con atención qué permite deducirte tu comunidad autónoma: pueden ser gastos en el alquiler, por escolaridad, por nacimientos de descendientes durante el 2018. Estas casillas aparecen a partir de la 1039.

¿Estás preparado para ser tu propio jefe?

A lo largo de la vida laboral de muchas personas llega un momento en el que nos hacemos la misma pregunta: ¿debería emprender un negocio? O lo que es lo mismo: ¿Debería hacerme autónomo? Algunos lo hacen por necesidad, otros porque verdaderamente creen que ser su propio jefe les hará crecer como profesionales, ganar más dinero y/o poder gestionar mejor su tiempo. Cuando se toma una decisión de este calado es porque la idea es para mejor, pero no todo el mundo vale.

Ser autónomo implica estar siempre tomando tus propias decisiones. Y para tener que elegir hay que asumir riesgos, pero también apechugar con las consecuencias de estas y la responsabilidad que ello conlleva. Sin respaldos de otras personas, solo con tus idea de proyecto.

Y es que ser tu propio jefe es una moneda con dos caras en los que más que ser tu propio jefe, en realidad lo que tienes son muchos jefes: tus clientes. Esto significa que en numerosas ocasiones tocará hacer cosas que nos gusten menos y sentir la presión en forma de plazos y presupuestos. Por supuesto, a veces tocará decir que no, con la incertidumbre que conlleva.

Siendo tu propio jefe también te enfrentarás a la tarea de la planificación, organizándonos por proyectos y, a menor escala, las jornadas, de modo que podamos maximizar el rendimiento del tiempo empleado. Organizarse sobre el papel es teóricamente sencillo, pero hemos de ser flexibles porque los imprevistos, las llamadas de última hora y los planes que surgen de la nada o que se desvanecen se encuentran a la orden del día.

Por si todo esto fuera poco, al conocimiento y tarea que desempeñemos en nuestro negocio, también tendremos que «hacer un máster» en temas administrativos y fiscales de los que antes, en nuestra época de trabajadores por cuenta ajena, ni nos preocupábamos: desgravaciones, IVA, ayudas, subvenciones, trámites… hacerlo por uno mismo conlleva un ahorro en forma de dinero, pero una inversión en el aprendizaje y en el proceso, motivo por el cual una buena opción es recurrir a terceros, a profesionales que se encarguen de esta labor por nosotros.

Ser autónomo no es fácil, pero si eres bueno en lo que haces, podría merecer la pena. ¿Te atreves?

 

Cómo hacer que una reunión de trabajo no sea una pérdida de tiempo

Las reuniones de trabajo son un arma de doble filo: por un lado son necesarias, sobretodo teniendo en cuenta que la mayoría de nosotros formamos un engranaje en forma de empresa, que tiene que llegar a buen puerto con agentes externos como clientes, administración y proveedores. Pero esas reuniones a veces se tornan una pesadilla: retrasos, interrupciones, divagaciones y la sensación de haber perdido el tiempo y no sacar nada en claro. ¿Cómo hacer que una reunión sea efectiva?

  • Establecer el objetivo y el alcance la reunión: ¿para qué te reúnes? ¿qué quieres resolver en esa cita? ¿con qué profundidad? Marca límites. Una obviedad: si la reunión puede resolverse con una llamada o un email, hazlo.
  • Pon una hora de inicio y de fin. Si tenemos claro de qué vamos a hablar, también es lógico establecer cuánto tiempo va a tomarnos, de este modo nadie se irá por las ramas.
  • Prepárate la reunión: Realiza un resumen de tu aportación y del global, que podrás ir completando durante la propia reunión. Pocas cosas hay más desagradables en una reunión que ver cómo alguien ha acudido a ponerse al día.
  • Escucha activamente: no solo te prepares para lo que tengas que decir, es momento para poner en común dudas e inquietudes.
  • Concéntrate y deja el móvil a un lado: notificaciones, llamadas, WhatsApp… son pequeñas grandes interrupciones que despistan tu atención y hacen perder el tiempo.
  • Divagar es importante, pero hasta cierto punto. Es lógico y normal que surjan temas paralelos e interesantes. Anótalos para próximos eventos, habrá tiempo para hablar de ellos.
  • Las actas son necesarias. Es fundamental que haya alguien anotando lo que se dice para que las propuestas y conclusiones no caigan en saco roto.
  • Al final de la reunión, debes ser capaz de elaborar un resumen con los puntos importantes.

¿Estás ahorrando lo suficiente para tu jubilación?

Aunque muchos de nosotros lo vemos como algo muy muy lejano, la jubilación está a la vuelta de la esquina y la verdad sea dicha, las continuas noticias sobre las pensiones nos ponen los pelos de punta. Aterra pensar que te has pasado toda la vida trabajando para luego pasar tus últimos años viviendo en la penuria.

Unas pensiones dignas y una jubilación tranquila es lo mínimo que podemos pedirle al estado del bienestar, pero por si las moscas, el ahorro nunca está de más. Un estudio reciente publicado por Market Watch ha arrojado algo de luz sobre este asunto. ¿Estás ahorrando lo suficiente para cuando seas mayor? No hablamos de pagar una hipoteca o la letra de un coche, sino del día de mañana. A continuación te mostramos lo que dicen los expertos sobre el tema.

¿Cuánto has ahorrado para tu jubilación?

De acuerdo con este estudio, a los 30 años, deberías haber ahorrado aproximadamente tu sueldo. No, no nos referimos a lo que ganas cada mes, sino el equivalente a tu salario anual. Aunque claro, la situación de cada persona difiere enormemente.

Puede que en esos momentos te encuentres  viviendo con tus padres – no es tan descabellado si tenemos en cuenta que cada vez nos emancipamos más tarde – ,  de alquiler o compartiendo piso, acometiendo la inversión para tu primer inmueble, preparando una boda inminente o incluso con hijos. Por otro lado, tampoco ganarás lo mismo si eres funcionario, estás encadenado trabajos temporales o quizás estudiando un doctorado. Pero es una buena referencia.

A los 35, el capital que deberías haber guardado según el estudio es del doble de tu salario anual. Eso sí, a esa edad probablemente estés más asentado y hayas proliferado en tu carrera profesional, del mismo modo que también tendrás más obligaciones familiares y con los bancos.

A los 45 años,  la cantidad ahorrada debería ascender a cuatro veces tu salario anual. ¿El objetivo? Llegar a la jubilación con 8 veces tu salario ahorrado.  ¿Te parece un objetivo asequible o una completa quimera?

Hemos de tener en cuenta que este estudio se ha realizado en Estados Unidos, donde es menos intervencionista en asuntos como la jubilación, el desempleo o la sanidad, teniéndolos que sufragar los propios ciudadanos. Asimismo, los salarios también son mayores.  Del mismo modo, tampoco tiene en cuenta el patrimonio inicial o la posibilidad de invertir parte de esos ahorros para obtener rentabilidad a medio y largo plazo, como podría ser la obtención de una segunda vivienda.

No obstante, seguro que te ha hecho pensar y comenzar a ahorrar más.

¿Están los autónomos en España en una situación precaria?

Un estudio realizado por la web compradora de seguros Acierto.com no deja lugar a dudas: 3 de cada 5 españoles considera que la situación de los autónomos en España es precaria, es decir, que tanto trabajadores por cuenta ajena como los propios freelance creen de forma general que ser autónomo sigue siendo demasiado arriesgado. El otro cuarenta por ciento no tiene una percepción mejor: el 35,2% define la situación de los autónomos como regular y solo un 8% la considera buena.

Y es que sigue habiendo muchas personas que temen lanzarse al auto empleo por trámites, impuestos, inseguridad e incertidumbre, cotización, bajas por enfermedad o maternidad/paternidad, jubilación…Ni siquiera la tarifa plana de 50 euros parece ser suficiente para cambiar esa imagen.

Especialmente sensibles son los temas de las bajas laborales temporales y la jubilación, donde el autónomo tiene que hacer equilibrio con su salario y la cotización, algo que a medio plazo provoca que muchas personas valoren la adquisición de servicios privados que encarecen todavía más sus gastos fijos y que en muchos casos no garantizan una cobertura completa, por lo que se recomienda leer con atención.

Y es que tras el halo de libertad y éxito que se desprende de la palabra emprendedor, se encuentra la triste realidad en la que muchos de ellos no alcanzan el salario mínimo interprofesional y se ven en la obligación de echar horas de más aún estando enfermo o en periodos de teórico descanso para que salgan las cuentas. Sí, puede que la tarifa plana sea un aliciente inicial, pero sigue habiendo el mismo problema de base: no es lo mismo facturar 9.000 euros al año que 100.000, sin embargo el precio a pagar es prácticamente el mismo.

No obstante, las cifras aportadas por la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos-ATA, durante el primer trimestre de 2018 se convirtieron en autónomos 10 veces más personas que durante el mismo periodo del año pasado, lo que evidencia la importancia de proporcionar medidas que satisfagan a los autónomos y sigan fomentando su crecimiento.

 

Los 6 errores más frecuentes al hacer la declaración de la renta

Con la llegada de abril comienza una nueva campaña de declaración de la renta. Apps, borradores, asesorías, facturas, nóminas… todo está listo para hacerla cuanto antes y por supuesto, de la mejor manera posible.

Sin embargo, a veces metemos la pata y nos puede salir muy caro: ya sea porque Hacienda detecte una irregularidad y nos sancione o porque olvidemos incluir algo que nos beneficie.

A continuación queremos mostrarte cuáles son los errores más frecuentes que cometemos al hacer la declaración para que la Renta 2017 sea un camino de rosas y no un Vía Crucis.

No leer detenidamente el borrador de la renta

Hacienda nos hace llegar el borrador y nos fiamos, confirmándolo sin leerlo con atención. No olvidemos que el borrador solo es una estimación de la Agencia Tributaria con lo que han aportado terceros, por lo que pueden no ser completos ni precisos. Mejor que leas antes de confirmar y si tienes duda, concierta una cita para resolverla.

No hacer la declaración por no tener obligación

Aunque estés exento de hacer la declaración de la renta al no haber alcanzado los mínimos, siempre es interesante consultar el borrador por si nos hubieran retenido demasiado o que tengas derecho a deducciones, de modo que si no hacemos la declaración, perdemos dinero.

No tener en cuenta la comunidad autónoma

Aunque todos tenemos que hacer la declaración de la renta, cada comunidad autónoma tiene sus propias políticas en materia  social, de vivienda, patrimonial, etc. Lo mejor que puedes hacer es informarte en una sucursal de Hacienda de las particularidades de tu región.

No incluir a tus hijos en la declaración

Si tus hijos tienen menos de 25 años, es más ventajoso para la unidad familiar incluirlos dentro de la declaración de la renta que que ellos la realicen por separado.

Ojo a la deducción del alquiler

Desde 2015 no es posible deducirse la vivienda de alquiler, sin embargo aquellas personas que firmasen su contrato de arrendamiento anteriormente a esta fecha, sí que pueden seguir haciéndolo.

Atención al paro

Si el año pasado te quedaste sin empleo y comenzaste a cobrar la prestación por desempleo, mucho cuidado. El paro se considera como un ingreso más, por lo que en tus ingresos globales deberás tener en cuenta que proceden de más de un pagador, de modo que muchas personas que no alcanzan los 22.000 euros necesarios para realizar la declaración de forma obligada, ahora tengan que hacerlo al llegar a los 12.000 euros.

Recuerdas que en Acertius nuestros asesores fiscales están listos para elaborar tu Declaración de la Renta ¡Pide cita ya en el 976 796 240!

 

Cómo elegir bien tu sueldo

Si has decidido emprender un negocio por cuenta propia, en algún momento te habrás hecho la siguiente pregunta: ¿Qué sueldo me asigno? Y es que claro, eres tu propio jefe pero a la vez, quizás la empresa necesite más inversión.  Asimismo, puede que no estés solo y hayas iniciado este proyecto con otros socios, con distintas tareas y contribución en la empresa. Obviamente, ellos también se verán en la misma disyuntiva.

A continuación queremos darte una serie de consejos para que no falles en esta cuestión clave.

  • Fíjate en el precio de mercado. Es tan sencillo como buscar en portales de ofertas de empleo de tu sector y en tu zona, cuál es el sueldo promedio ofertado.  En todo caso, tendrás que tener en cuenta el tamaño de la empresa, la antigüedad y las tareas que desempeñas. Esto es aplicable al resto de los socios. Una cosa es la división de los beneficios teniendo en cuenta la participación en la empresa y otra los salarios que se asigne a cada uno de ellos.
  • ¿Cómo ha sido el año de la empresa? Puede que un año haya sido boyante y puedas retribuir a los trabajadores (incluido tú) con un bonus adicional. Pero claro, ¿y si ha sido un año flojo o estamos en los inicios?  A veces el emprendedor tiene que simultanear dos empleos mientras arranca la empresa o en caso de vacas flacas, incluso sacrificarse antes de dejar sin abonar a los proveedores o trabajadores. Eso sí, si la tendencia al alza es continuada, también se puede optar por incrementar los salarios.
  • Lo más normal suele ser optar por una fórmula de fijo + variable, que nos permitirá adecuar nuestra nómina a la realidad de la empresa. Además, se trata de un procedimiento bastante común en los inicios de un proyecto de estas carácter´sitias.

Nunca emprendas con un amigo, según un estudio de Harvard

Todos lo hemos pensado alguna vez: ¿quién mejor para emprender una aventura empresarial que un amigo? Y es que la familia te toca, pero los amigos los eliges tú, y a muchos de ellos los has podido conocer en la oficina, durante un proyecto o en la universidad y confías en ellos ciegamente, tanto a nivel personal como profesional.Además, en muchos casos os compenetráis y complementáis y ya se sabe que dos cabezas piensan mejor que una y que cuando acaba el día, siempre puedes echar una cerveza con él. De hecho, esta idea es tan frecuente que aproximadamente un 40% de las startups incluyen a amigos entre los socios fundadores.

Craso error. Según un estudio elaborado por Noam Wasserman de la Harvard Business School y publicado en su libro Los dilemas del fundador , si inicias un negocio con un amigo, tus posibilidades de fracasar aumentan un 28,6%. ¿Las causas? Básicamente, que los amigos suelen dejar pasar ciertos problemas simplemente por cariño y respeto hacia la amistad previa. Así que lo mejor será dejarse de amigos y buscar socios que sean antiguos compañeros de trabajo. Vamos, diferenciar lo profesional de lo personal.

No obstante, tampoco tiene por qué salir mal tu aventura profesional con un amigo, siempre y cuando cumplas a rajatabla cuatro puntos que marcarán la diferencia entre el fracaso y el éxito:  compartir la misma visión de negocio y de valores, hábitos de trabajo similares (algo que también es fundamental en cualquier equipo), compenetración y una gestión adecuada de los conflictos.

Obviamente, cuando todo va bien no hay problemas y la vida maravillosa. ¿Pero qué sucederá cuando haya una época de vacas flacas, haya conflicto de intereses o alguien cometa un error? Tarde o temprano sucederá.

Por supuesto, ya conoces a tu amigo antes de iniciar el proyecto y deberías saber qué esperar de él, pero nunca se sabe cómo puede ser cuando haya intereses de por medio. Por ello, la mejor solución puede ser elaborar un documento anticipando ciertos problemas y que este sea validado ante notario.  O quizás plantearte que una amistad merece más la pena que un proyecto: socios hay muchos, pero los amigos son un bien preciado.

¿Quieres ganar más dinero? No tengas miedo a cambiar de empresa

Hace un par de años la revista Forbes sacaba a la palestra una realidad que dejaría a más de uno y de dos con la boca abierta: quedarse en una misma empresa más de dos años te hace ganar un hasta un 50% menos de promedio, teniendo en cuenta toda tu trayectoria. Obviamente, cuanto más larga sea tu carrera y más cualificado estés, este porcentaje podría crecer.

Este es probablemente el mejor argumento que vas a oír a la hora de encontrar empleo. Y es que sabemos que el salario no lo es todo, también importa la flexibilidad laboral, el entorno de trabajo, tu relación con colegas y superiores… muchas razones que a veces, distando mucho de ser perfectas, nos hacen repetirnos el viejo refrán de «más vale malo conocido que bueno por conocer».  Pues no. Como ves, en cuanto a salario el cambio puede ser brutal y ¿por qué no encontrar una empresa en la que te encuentres mejor?

A lo largo de esta última década de crisis laboral, la inestabilidad se ha erigido como un clavo ardiendo al que agarrarnos ante cualquier perspectiva de cambio. El miedo a saltar a otro árbol más débil nos hacía en muchos quedarnos estancados. Otros afortunadamente decidieron dar el difícil paso de emigrar, quizás a otras ciudades o países, encontrando que aunque los inicios siempre son duros, la experiencia acaba siendo reconfortante.

¿Por qué se penaliza la fidelidad?

En el otro lado de la moneda tenemos a esas personas que por las razones que sea, deciden quedarse. Esta lealtad a la empresa, que en muchos casos constituye un auténtico activo humano, una persona que dedica buena parte de su vida y conocimiento a aportar valor a un proyecto, identificándose con él, formando a otros… en definitiva, un bien preciado que no ve recompensada su lealtad con mejores retribuciones.

La respuesta es simple: las tendencias de mercado en épocas de recesión suelen ser de contención, algo temporal pero que en algunas ocasiones se convierten en norma. En resumen, el trabajador se ha conformado con lo que la empresa le ofrece y por supuesto, esta lo sabe. El problema de quedarte en una empresa para siempre es que las subidas se realizan a partir de un porcentaje desde tu salario base. Por otro lado, si comienzas en un lugar nuevo,  puedes comenzar con una nómina más alta y/o  desde un puesto mejor. Por no hablar de la motivación de empezar desde cero en algo totalmente nuevo.

Sin embargo, el mundo laboral está ávido de trabajadores talentosos, lo que quiere decir que si eres bueno en lo tuyo, no deberías tener miedo en sentarte a negociar con tu propia empresa o quizás buscar alternativas fuera. Salir al mercado laboral voluntariamente es un reto, pero los mejores currículums se logran de esta forma, así como las habilidades negociadoras. ¿Qué mejor producto para argumentar su calidad y venderlo que uno mismo?