Por qué los Españoles queremos cambiar de trabajo

En  Randstad Workmonitor han publicado su estadística periódica de trabajadores que, a pesar de estar ocupados, buscan cambiar de empleo  y los datos son abrumadores: España es el país de Europa en el que los trabajadores más buscamos cambiar de empleo.
En el último estudio un 13% de trabajadores, un porcentaje que representa dos millones y medio de trabajadores, querían cambiar su empleo. Pero, ¿por qué tantos quieren cambiar de trabajo? La primera impresión es clara: porque no están contentos con su trabajo actual. Las razones son muchas: condiciones laborales mejorables,  generalmente malos horarios y sueldos, ambiente laboral complicado,  escasas opciones de ascenso y mejora,  falta de estabilidad…
La edad donde se encuentra el grupo de trabajadores más descontento y proclive a cambiar de empleo se encuentra entre los 25 y 45 años, en pleno punto de progresión laboral de nuestra carrera profesional.  En esa franja la temporalidad se va reduciendo (es en los inicios donde la temporalidad es mayor) , por lo que parece que desarrollar nuestra carrera profesional es el factor determinante.
Sin embargo, en las empresas sigue habiento zonas de mando intermedio y directivos, ¿qué está pasando? Todo apunta a que se busca a los candidatos fuera, en lugar de tirar de la cantera a la hora de promocionar. Cuesta retener el talento, lo que produce un círculo vicioso: cuanta más rotación, menos inversión en formación. Y si no se invierte para formar, la motivación baja y el descontento aumenta.
Cuando un trabajador está descontento, es más fácil que busque oportunidades fuera, si bien solo los mejores son los que podrán dar el salto que aspiran.  Paradójicamente, las personas con menos ambición y menos talento son las más inmoviles. Una lectura nada positiva para las empresas
Lo único bueno de todo esto es que la generación que ha tenido que acostumbrarse a la temporalidad ha aprendido de las ventajas de fluir, de no tener miedo a dejar lo anterior para mejorar.

¿Te imaginas trabajar gratis de aquí a final de año?

Puede parecer increíble pero esto sucede aproximadamente entre la mitad de la población. Y es que según un informe reciente, las mujeres españolas trabajan gratis 52 días al año, una cifra asombrosa que todavía es mayor si cruzamos los Pirineos porque en Europa estas jornadas se van hasta los 59 días, ya que allí ganan de media un 16,2% menos.

No, no es que las mujeres trabajen gratis, es el resultado de la brecha salarial todavía vigente en la actualidad por la cual los hombres cobran más que las mujeres. Las causas son variadas. Para empezar, son los hombres los que copan los cargos directivos en las empresas. Tampoco podemos olvidarnos de los trabajos sin remuneración como son las tareas del hogar o el cuidado de niños, ancianos y mayores, una actividad largamente infravalorada sin la cual el engranaje social tal y como lo conocemos no sería posible. Las cifras no engañan: mientras que los hombres dedican de media semanal 9 horas aproximadamente, las mujeres alcanzan las 22 horas.

Esta realidad que afecta tanto a países desarrollados como no desarrollados tiene consecuencias a todos los niveles. Sin ir más lejos, al final de la carrera laboral esta desigualdad también es evidente a la hora de las pensiones. También sucede en el momento de tener descendencias. Hasta ese momento las carreras de hombres y mujeres discurren paralelos, pero con la baja por maternidad o paternidad, la cosa cambia y las posibilidades de desarrollar carrera en una empresa parecen truncarse al situar un techo de cristal a través del cual es muy complicado que atraviese una madre.

Está claro que poco a poco esta realidad debe ir cambiando. Por un lado apoyado por la legislación, que vele por la igualdad de derechos y responsabilidades, pero también a nivel cultural., entendiendo que en una familia debe haber compromiso por ambas partes y que la conciliación laboral es necesaria para que la sociedad como tal exista.

La importancia de hablar de dinero con tus hijos

El dinero es probablemente uno de los temas menos cómodos de hablar con nuestros hijos, solo superados por la muerte o el sexo. No nos gusta hablar de dinero con ellos y cuando lo hacemos, lo abordamos tarde y mal. ¿Nos da vergüenza? ¿Sonaremos avariciosos? Sea como sea, que un niño entienda cómo son las finanzas personales puede evitar grandes disgustos en su juventud y en la vida adulta. Y es que la economía condiciona la vida diaria.

Según los expertos debemos enfrentarnos al tema del dinero a partir de los 7 años y hacerlo de forma clara. Es fundamental que comprendan que las cosas cuestan dinero, tienen un valor y que el dinero llega fruto del trabajo. No hace falta complicarse, el ejemplo más cotidiano lo tenemos en la paga semanal.

Así, los hijos deben asumir cierta responsabilidad de la planificación para asumir ciertos (pequeños) gastos. Es muy importante que los niños no supediten su paga a otras actividades como por ejemplo las notas o las tareas domésticas: estudiar y hacer las tareas del hogar no es algo negociable. Y es que si en un momento determinado la familia pasa por aprietos económicos, los niños no entenderían por que han dejado de gratificarles económicamente.

Otro concepto que deben interiorizar a partir de los 7 años es el ahorro, un euro puede ser una buena cantidad para comenzar. El ahorro al final es un premio y nos permite adquirir cosas que no podemos pagar con una sola paga.  Para ello necesitamos constancia y tiempo. Una buena forma de fomentar el ahorro es incentivándolo, por ejemplo por cada 10 euros ahorrados los padres pueden contribuir con un euro más. Más que juntarlo todo en una hucha, se recomienda ahorrar con varias metas diferentes, para que no crezca la sensación de que ese dinero es suyo y que pueden hacer lo que quieran.

Finalmente, debemos dar ejemplo. No sirve de nada enseñar a gestionar las finanzas y el ahorro si luego nos ven derrochar o intuyen la falta de previsión.

 

Las españoles más ricos de 2018

Recién salidos de la cuesta de enero de 2018, el diario El Mundo recopila los 10 españoles más ricos de 2018 en el monográfico llamado «Los más ricos de España en 2018». , donde podemos ver que 200 personas acaparan un patrimonio de 247.050 millones de euros. Sorprende  que en solo un lustro, hayan aumentado casi 100.000 millones más.

Entre ellos, algunos viejos conocidos como Amancio Ortega y su imperio Inditex o Juan Roig de Mercadona. Sorprendentemente, nadie vinculado al sector tecnológico. Y es que parece que la tecnología nutre a la clase media, pero es sobretodo en USA donde el cluster tecnológico atesora grandes fortunas.

1. Amancio Ortega. El gallego cuenta con un patrimonio de 62.700 millones de euros al que ni siquiera las caídas en bolsa le hacen perder el podio.

2. Juan Roig. Mercadona es un ejemplo de investigación de mercado que ha logrado vencer y convencer y que tras conquistar España, empieza a expandirse a Portugal. Su creador, Roig, tiene un patrimonio de 9.250 millones de euros.

3. Rafael del Pino, Presidente de la firma Ferrovial, fundada por su padre en 1952. Cuenta con un patrimonio de 7.050 millones de euros.

4. Sandra Ortega. La hija de Amancio posee el 5% de Inditex y un gran entramado inmobiliario.

5. Franciscos Riberas Mera, consejero delegado de Telefónica, propietario (junto a su familia) del grupo Gestamp y con un patrimonio de 5.900 millones de euros.

6. Sol Daurella, presidenta de Coca Cola European Partners y perteneciente al holding Cobega. Su patrimonio es de 5.100 millones de euros.

7. Hermanos March Delgado, dueños de la Banca March y con un patrimonio de 5.000 millones de euros.

8. Victor Grifols, de Grifols, el primer banco privado de sangre español y con negocios médicos. Su patrimonio es de 3.800 millones de euros.

9. Familia entrecanales, accionistas de Acciona y con un patrimonio de 3.400 millones de dólares.

10. Isak Andic Ermay, dueño de la cadena de ropa y complementos Mango, ocupa el puesto décimo con una fortuna de 3.350 millones de dólares.

Traslado de sede social de una empresa: ¿qué consecuencias tiene?

Los meses de Septiembre y Octubre están siendo bastante convulsos en el panorama político español con Cataluña como epicentro de esta agitación a causa del referéndum de independencia del 1 de Octubre. Todo parece que toma un cariz de no retorno y las primeras medidas no se han hecho esperar: ante la previsión de una declaración unilateral de independencia, numerosas empresas han decidido cambiar su sede social de manera provisional o permanente fuera de las fronteras catalanas.

Primero fue el banco de Sabadell, pero en los días siguientes se adhirieron a este plan Caixabank, Banco Mediolanum, Gas Natural Fenosa, Agbar, MGS Seguros y la lista sigue engrosándose confirme pasan las horas. Pero, ¿en qué se traduce?

¿Por qué trasladan las empresas su domicilio social?

El domicilio bical se fija dentro del territorio español, en el lugar donde se halle su administración, dirección, establecimiento o explotación según la Ley de Sociedades de Capital. En caso de querer modificarlo, debía hacerlo el órgano de administración con un mes de antelación y teniendo en cuenta ciertas premisas. Pero desde el pasado viernes se aprobó un decreto ley para que esa excepción no se tuviera en cuenta de forma que las empresas pudiesen reaccionar buscando seguridad jurídica.

Obviamente, para el correcto desarrollo de una actividad económica es necesario que exista un  marco jurídico estable. En el caso de los bancos, esto es más importante aún ya que al salir de Cataluña se aseguran seguir bajo el control del BCE y garantiza la seguridad de sus inversores. Lo mismo que sucede con otras grandes empresas. La volatilidad no interesa.

¿Hay consecuencias fiscales?

Menos de lo que parece. No existe ninguna consecuencia en impuestos como el IRPF o el IVA, que es lo que afecta a las personas físicas y a la producción de la empresa.  Tampoco afecta al impuesto más importante para una empresa como es el Impuesto sobre sociedades ni se altera la recaudación.

Lo único que se ve alterado es el  Impuesto de Actividad Económica, que es controlado por los ayuntamientos y el de  transmisiones patrimoniales, que es un impuesto autonómico.

¿Y la imagen?

La marca Barcelona englobada dentro de Cataluña goza de una imagen sólida internacional: no solo como potencia turística mundial, sino también gastronómica, económica, de ocio… Sin embargo, tiene una posición de liquidez no demasiado boyante y requiere financiación. Cuando las principales empresas comienzan a migrar su sede social, la imagen se debilita y todo el tejido industrial que ha ido atrayendo durante décadas, se ve empañado en apenas unos días.

En todo caso, solo es una cuestión de tensiones entre gobiernos ya que la independencia efectiva cuesta más de materializarse y muchas de estos traslados solo son temporales, pero sirve como aviso de todo lo que podría suceder.

Nunca futuro sin pasado

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal

Hay momentos en los que me viene a la memoria una crítica taurina que leí hace muchos años. El periodista y Currista de pro contaba que, en el quinto toro de una nefasta tarde, Curro Romero se lanzaba a la arena, capote en mano, para evitar que un banderillero fuera embestido. Debió dar unos pases de tal maestría que la crítica se titulaba “el quite del perdón”. Lo he vuelto a recordar este verano leyendo una tercera de ABC, de esas que me reconcilian con el periódico entero. No son muchas pero cuando alguna cae entre mis manos, la leo hasta tres veces. La curiosidad que suele acompañar al tiempo ocioso ha hecho además que buscara la vieja crítica taurina en internet. Una sencilla búsqueda en google “quite del perdón Curro Romero” me ofrece aquel artículo publicado en 1993 en el País, tras una tarde de la feria de otoño en la plaza de Las Ventas. Mi memoria la ha mantenido y el milagro a veces perverso de internet me la regala intacta. Internet es la bomba.

Curiosamente, la tercera de ABC a la que hago referencia, también tiene como protagonista a la memoria. En este caso, a la memoria colectiva, entendida como la suma de experiencias que te hacen crecer como sociedad y como cultura pública. La firma el profesor Julio Martinez, Rector de la Universidad Pontificia de Comillas. Es una llamada a la responsabilidad política y ciudadana, invitando a vivir el presente sin olvidar de dónde venimos. Según el Rector Martinez, la Transición fue nuestro mayor logro social, un momento en el que nuestros mayores hicieron política del bien común, fueron generosos en acuerdos que exigían sacrificios en todas las partes y demostraron confianza mutua. Gracias a ese abandono temporal del pensamiento cainita que llevamos en el ADN, pudimos crecer como pueblo.

Tras los atentados terroristas recientemente sufridos en Barcelona y Cambrils y el comportamiento de algunos partidos políticos durante la manifestación convocada en la ciudad Condal, uno se da cuenta de que esa memoria colectiva a la que hace referencia el artículo, debería ser la medicina de nuestra actual política enferma. Solo esta memoria, la que tanto nos falta hoy, es la que lleva el don de la reconciliación, la que puede permitir la búsqueda del bien común a través del pacto y la concordia. Hoy separatistas y anticapitalistas, incapaces de comprender y aprender de la experiencia, adoptan una radical postura contra el Estado y la Constitución que, lejos de construir futuro, da parte de la victoria a unos criminales que sin duda frotan sus manos al ver como se refrenda la falta de enaltecimiento de nuestros valores y sobre todo, su defensa en ocasiones como ésta.

No se cuales son las razones por las que nuestras raíces culturales están tan debilitadas. El profesor Martinez apunta hacia la era digital. Dice que el mundo globalizado y digitalizado trae grandes oportunidades pero también provoca que se rompa lo que de natural debería estar ligado y unido. En este caso me cuesta ponerme de acuerdo completamente con él. Me inclino más a pensar que el mayor daño lo ha hecho la cesión de competencias en educación a los nacionalistas, que ha propiciado una amalgama dispar de libros de historia y un ministerio hueco de competencias. Admito que la digitalización del mundo haya podido acentuar desigualdades en nuestra sociedad pero también creo que, cual invento de la pólvora, trae grandes desafíos que pueden y deben dinamizar nuestra sociedad y por qué no, fortalecer nuestros valores. Internet y la globalización son el invento perverso que lleva consigo grandes oportunidades para el quite del perdón.

M. Ángeles López Artal. Economista


Acertius no se compromete ni se hace responsable de las ideas vertidas en esta sección del blog.

¿Qué es la gentrificación y qué consecuencias tiene en la ciudad?

 

Cada día este término copa las portadas de los principales medios de comunicación, especialmente con más insistencia en verano, cuando la ausencia de noticias se junta con la eclosión turística de las grandes ciudades, pero ¿qué es la gentrificación? ¿cómo me afecta? ¿Qué consecuencias tiene en mi ciudad?

La gentrificación empezó en Manhattan, pero se ha ido extendiendo y ya afecta a ciudades como Madrid y Barcelona y en menor medida otras como Zaragoza o San Sebastián. Se entiende como gentrificación el proceso por el que un barrio que originalmente era habitado por personas oriundas (vamos, de las de toda la vida), sufre una transformación para adecuarlo a la moda actual. Generalmente suele darse en zonas que están estratégicamente situadas cerca del centro y que llevan un tiempo degradándose fruto del abandono y delincuencia, quedando en ella ancianos, emigrantes y jóvenes que buscan un alquiler barato.

Súbitamente, algunas personas creativas y/o con poder adquisitivo empiezan a invertir en el lugar apostando por locales chic o de moda, como pueden ser restaurantes, tiendas de diseño,  galerías… Además, se empiezan a reformar edificios. Lo que antes era un lugar envejecido, empieza a ponerse de moda y las tiendas de barrio dejan paso a franquicias. Sobre el papel, parece un lavado de cara muy interesante, especialmente para el turismo.

La cara amarga de la moneda es que de la mano de esta profunda remodelación los precios se encarecen. Por tanto, la venta y el alquiler de espacios y pisos se eleva, expulsando literalmente a los habitantes  originales y los comercios locales de estas zonas hacia el exterior. Es la ley de la oferta y la demanda.

Con el turismo visitando estas zonas es lógico que el efecto Airbnb se haga notar: cientos de pisos otrora ocupados por personas del barrio, ahora son competencia directa de hoteles, hostales y pensiones. Lo que antes era un barrio envejecido ha pasado a un barrio para el que viene de fuera, a disfrutar de la ciudad unos días.

El tiempo recomendable de los deberes

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal

Primero entender, después saber hacer y por último, hacerlo bien. Creo que es el mejor procedimiento para adquirir una habilidad de manera efectiva, practicar un deporte, dominar un juego o estudiar una lección. Aprender implica hacer, repetir, corregir y todo ello bajo una estrategia continuada que sirve, además, para mejorar otros hábitos como la responsabilidad, la autodisciplina y la independencia en la acción.

Siempre ha sido así aunque bajo distintas modalidades porque hay dómines de todo tipo. Unos enseñan para que otros aprendan jugando. Hay quien prefiere enseñar para que otros aprendan admirando y disfrutando. Y todavía quedan los de la vieja escuela, los que enseñan bajo la amenaza del castigo o, como decíamos hace años, para que la letra con sangre entre. De un modo u otro, siempre ha existido una solidaridad entre padre, profesor y la escuela que comparten, encaminada a un objetivo común que era convertir a los pupilos en personas de bien.

Hemos tenido un curso complicado, con un sector de padres revelados por el presunto incumplimiento del artículo 31 de los derechos del niño que reconoce “el derecho de la niñez al descanso, al juego, al esparcimiento y a las actividades propias de la edad”. Para estos padres, las actividades extraescolares han restado tiempo de descanso, generado tensión familiar en el hogar y lo que es peor, han aumentado la desigualdad académica y social del alumnado ya que los alumnos de nivel más bajo, al no tener ayudas, tienen peores puntuaciones y un rendimiento menor.

Exagerado o no, la estadística arrojaba este curso severas cifras y nos reconocía que el estrés en los niños en etapa escolar es de un 30%, así que, algo de carga excesiva ya debe haber. Por otro lado, la primera prueba Pisa, aplicada en el 2000 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos demostraba que Finlandia tenía el mejor sistema educativo de todos los países de la OCDE. He leído algunos artículos y entrevistas a expertos de la educación en este país nórdico y hay dos cosas que llaman la atención. La primera es que los niños hacen deberes todos los días en casa. Alrededor de una hora diaria. El resto del trabajo se hace en la escuela. Lo segundo tiene que ver con un asunto de más importancia si cabe, el mobbing en la escuela. En relación al acoso escolar, los finlandeses son tajantes y manifiestan que los problemas se resuelven hablando. «Tenemos reglas muy estrictas y cada vez que vemos u oímos algo nos lo tomamos muy en serio. Primero hablamos con el alumno y si vuelve a suceder con los padres. Normalmente con una o dos reuniones se zanja el problema»

Esperemos que el verano sirva para la reflexión de unos y otros porque conocidas las ventajas del trabajo en casa y sufridos los inconvenientes, tendremos que ser capaces de encontrar la carga de trabajo que, sin ser excesiva, promueva la autodisciplina, el hábito de estudio, la constancia y la responsabilidad.

Entretanto, feliz verano a padres, maestros y pupilos, que todos lo merecen y se lo han ganado.

M. Ángeles López Artal. Economista


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¿Laico o anticlerical?

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal

Hace más de 2000 años, cuando todos los caminos llevaban a Roma, la calzada romana que unía Osca con Cesaraugusta, se llamaba “Vía Lata”. Para el cómodo y necesario saneamiento espiritual de los viajeros, las calzadas contaban con pequeños templos o fanum en los que se podía pedir apoyo a Diana, reina de las carreteras, a Mercurio, dios del Comercio y a otras deidades. La Ermita de “La Violada” que está a la altura de Gurrea de Gállego, toma su nombre de aquella “Vía Lata” y quién sabe si puede estar en el mismo sitio en el que en su día hubo un fanum.

El proceso de transformación de la divinidad y la creencia pagana en la reliquia y creencia cristiana fue muy duro. Roma utilizó su poder omnipresente para eliminar a herejes e infieles sin embargo, sin ánimo de parecer frívola y con perfecto conocimiento de la crueldad llevada a cabo en este proceso, os aseguro que, desde la distancia y observando la realidad que hoy desfila delante de mis ojos, da la impresión de que, más que luchar contra él, el cristianismo se basó en las costumbres del paganismo para introducirse y calar en la sociedad del momento. Así por ejemplo, San Juan Bautista coincide con el solsticio de verano, el día pagano de culto al Rey Sol y el 15 de Agosto, día de la Asunción, se celebraba el culto pagano de la diosa luna y reina del cielo, con objeto de evitar fuertes tormentas en la víspera de las cosechas.

Zaragoza

Hoy asistimos a un nuevo proceso de transformación de la sociedad católica que no tiene nada que ver con aquel represivo y violento cambio del pasado. Sin embargo, repitiendo el simple ejercicio de interpretar la realidad que desfila delante de mis ojos, observo un tránsito que siendo pacífico en su prédica y válido en su fundamento, resulta contradictorio, irrespetuoso y hasta beligerante a la hora de materializarse en hechos. El laicismo, que en su manifiesto representa independencia del Estado frente a la religión, debe respetar el derecho al ejercicio de cualquier confesión así como la libertad al culto. En España se está convirtiendo en un auténtico ataque a la religión católica, tanto es así, que ya se extiende una falsa definición de laicismo como sinónimo de anticlericalismo.

No se puede ser garante de la libertad religiosa felicitando el ramadán y prohibiendo una misa. Las mismas personas que desde su posición política apoyan explícitamente al Islam como religión de paz, se desnudan en un altar de una Iglesia católica exigiendo su desacralización. Otro consistorio estudiaba la idoneidad de una gran mezquita central en su ciudad y casi en paralelo gastaba dinero público en una campaña publicitaria anticlerical, ahora llamada pro laica. El pasado fin de semana, le rompieron la nariz a una religiosa en Granada, “por monja”. En los mismos días, intentaron quemar la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid. Así están las cosas.

No sé cómo acabaremos y cuantas generaciones pasarán hasta ver un panorama estable y socialmente aceptado. Eso sí, la conmemoración que no nos la quiten. Siempre habrá alguna excusa para celebrar algo. Si nos quitan nuestras festividades, podremos celebrar los días internacionales de las Naciones Unidas así que, en ausencia del día de San Juan, el 23 de junio es el Día internacional de las viudas. Si no celebramos la víspera del día del Pilar, el 11 de octubre es el día internacional de la niña. Confío por otro lado en que no se mantenga la costumbre de poner al neonato el nombre de la celebración del día porque si naces el 2 de mayo, día internacional del Atún, podrían hacerte una desfeita.

M. Ángeles López Artal. Economista


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España y sus leyendas negras

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal

Hace unas semanas, en la sobremesa de un almuerzo con colegas de profesión, alguien dijo que a España le hubiera ido infinitamente mejor si no hubiéramos expulsado a los judíos o si Napoleón hubiera ganado la guerra de la Independencia. Argumentaba que los judíos, con su prosperidad económica y capacidad para los negocios, habrían contribuido a la generación de riqueza y qué decir de Fernando VII, un rey absolutista y barrigón desprovisto de las mínimas aptitudes para ser monarca. Por su culpa, decía, perdimos capacidad económica y poso intelectual.

Esta postura, la de alimentar y fomentar las leyendas negras, rodea a muchos Estados pero, en el caso Español, es larga y duradera. Elvira Roca, historiadora, profesora y ensayista de mucho prestigio, ha acuñado un término que se llama “ Imperiofobia” y ha escrito un libro titulado “Imperiofobia y la leyenda negra ” que debería ser obligatorio en la Universidad Española para promover actitudes positivas en relación a nuestra propia tierra. Parece que los españoles somos en general “antiespañolistas” que cargan culpas de generación en generación: el genocidio americano, la inquisición, la incultura o el militarismo. Es más, a veces pienso que cualquier artista o intelectual que se precie, piensa que debe ser antiespañol. Para esto último no hacen falta ejemplos, basta con revisar la hemeroteca mas reciente.

La expulsión de los judíos es una constante en la historia medieval y moderna en Europa. Sucedió en 1290 en Inglaterra y en 1306 en Francia y fueron expulsiones más duras que en España ya que aquí pudieron enajenar sus bienes o convertirse para no marcharse. En el caso de la guerra de la Independencia, creo que analizar un suceso de forma aislada, es muy fácil pero también es peligroso y perverso porque en el análisis eliminamos gran parte del contexto político, económico y cultural en el que se desarrolla ese hecho. Es pueril pensar que de haberse producido otro acontecimiento, el retorno para España hubiera sido un cúmulo de bendiciones. Ni lo uno ni lo otro. Historia ficción en todo caso.

Este complejo está en el ADN y llega hasta nuestros días bañando a todos los segmentos de la población. Todavía me retumba en la cabeza el discurso de Macron tras su victoria en las elecciones. Un presidente orgulloso y convencido que habló del “fortalecimiento de la solidaridad nacional” o la necesidad en el mundo de “una Francia fuerte”. Macron exhortó a todos los franceses en su discurso a dar juntos el ejemplo de un pueblo que “sabe afirmar sus valores y principios”. Qué bien dicho y sobre todo, que bien pensado. No he encontrado discurso equivalente en nuestro pueblo. Rompiendo una lanza a nuestro favor, debemos admitir que España no puede ser tan pobre de sí mismo cuando sigue estando en el mapa teniendo al enemigo en casa. Todo esto quiero que sea culpa de una mayoría que está orgullosa de su país a pesar de su silencio frente al exceso de ruido de la pusilánime minoría. Como decía von Bismark: “estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí mismo y todavía no lo ha conseguido”.

M. Ángeles López Artal. Economista

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