La importancia del pequeño comercio en los barrios

gourmet-shop-telaviv-by-hila-shaulskiHace unas semanas os hablábamos de la enésima cruzada de Donald Trump, esta vez contra Amazon por su estrategia feroz y su astronómico volumen de ventas. Aunque el presidente de USA suele ser conocido por su escasa diplomacia y populismo, quien más quien menos se ha preguntado qué sería de su sector si un gigante como Amazon desembarcara en él. Lo hemos visto todos todos los días y en casi todos los sectores, sirva como ejemplo el emporio de Jeff Bezos o IKEA y la industria del mueble.

Pues bien, la realidad es que sí, con un volumen enorme puedes permitirte una serie de lujos que las pymes no tienen: mayor capacidad de negociación, mejores precios tanto de materias primas como de distribuidores, más optimización y eficiencia. Pero hay espacio para todos por increíble que parezca.

Vuelve a la pequeña tienda de barrio: ganamos todos

Sí, tienen cabida los grandes centros comerciales y la pequeña tienda de ultramarinos de barrio, aunque sus estrategias sean diametralmente opuestas. No puedes pedirle al supermercado la atención al cliente del ultramarinos, que te preguntará qué tal tu hija mientras te insiste en que esas cerezas han salido muy buenas, pero tampoco puedes pedirle al comercio la diversidad de oferta o los precios del hiper. Además, no siempre apetece coger el coche para comprar cuatro cosas.

Pero queremos ir un paso más allá. El pequeño comercio, las tiendas de barrio de toda la vida, dan carácter a las calles y además son necesarias. Mejoran la economía – al fin y al cabo, no todo va a ser turismo en una zona – y mejoran la imagen del lugar. Le confieren esencia. Hace no mucho tiempo cerró el mítico palentino, un bar tradicional que resistía en el chic barrio madrileño de Malasaña hasta que su dueño falleció.

Sin embargo, no se puede vivir de la imagen ni del aire. Si quieres que esas tiendas sigan estando abiertas para recibirte con una sonrisa y buenos productos hace falta un compromiso. O lo que es lo mismo: hay que acudir a ellas y comprar. El compromiso se demuestra con gestos, no solo palabras.

Estas pequeñas tiendas ya han aprendido que no pueden competir con el precio, pero sí que pueden hacerlo con una atención al cliente diferencial y cuidada, con consejos expertos, con productos frescos, de calidad y proximidad , que en muchos casos cuentan con certificaciones de kilómetro cero o de comercio justo.

Además, un supermercado también optimiza su gestión de personal, es decir, que cada vez que una tienda de barrio echa la persiana definitivamente, esos puestos de trabajo no se recuperan porque simplemente, se requiere menos personal.  Y las pymes de cualquier forma constituyen el tejido industrial y comercial del país.

Comprar no solo tiene que ser coger el coche y marcharnos a una gran superficie a estresarnos mientras llenamos el maletero con bolsas de ropa o alimentos, también puede ser una experiencia relajante por El Barrio en el que hagas recados como se ha hecho siempre y termines tomándote una cerveza. Sin coger el coche, mirando escaparates… un auténtico placer.

Con esto no te decimos que te olvides de la comodidad de comprarlo todo de una vez en un centro comercial, o de hacer la compra del mes en internet… pero ya sabes que hay cosas como los productos frescos, la panadería y pastelería, etc., que no tienen ni punto de comparación. En el equilibrio está el punto óptimo. 

Y si tú también tienes un pequeño comercio y necesitas una asesoría fiscal, laboral, contable o mercantil, recuerda que en Acertius estamos a tu disposición.

 

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