Digitalizar tu negocio es más importante que nunca

Después de unos meses muy duros de expedientes de regularización de empleo, teletrabajo e incluso tener que echar el cierre, comienzan a verse brotes verdes tras el adiós al estado de alarma. Sin embargo los avances van más lentos de lo que desearíamos y además, hasta que no haya una vacuna contra la COVID-19, los rebrotes y medidas contra ellos van a estar a la orden del día. Por ello, estos meses seguirán siendo críticos: es vital seguir facturando para no sentir el aliento de la deudas en nuestra nunca. Es momento de apostar por la digitalización de tu negocio.

Este arduo periodo nos ha demostrado muchas cosas: que todo pende de un hilo porque la salud es lo primero, pero también que la necesidad agudiza el ingenio. Lo hemos visto en empresas que se han adaptado rápidamente a otras áreas de negocio, pero también en el salto al teletrabajo, algo que hasta hace unos meses parecía una quimera. Sí, disponemos de medios para seguir siendo eficientes y productivos sin necesidad de estar presencialmente gracias a herramientas informáticas.

Aunque sean momentos de incertidumbre a la hora de seguir adelante y trazar estrategias, la digitalización es un camino de no retorno para el futuro y más en la nueva normalidad.

Se trata de una cuestión de organización y logística para optimizar nuestros procesos, tiempos y capital humano, haciendo uso de las herramientas que nos permitan ser más eficientes. Hablamos de software general y profesional, pero también de la importancia de tener presencia en internet a través de la web, tienda online y redes sociales.

Si no tienes claro cómo digitalizar tu empresa, también es momento de saber delegar y consultar a un profesional para que nos asesore en la adaptación digital de nuestra empresa gracias a su experiencia en el sector y con empresas similares. Si necesitas más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. En Acertius estaremos encantados de ayudarte en lo que necesites.

Así será la nueva Ley del teletrabajo

La COVID-19 ha evidenciado la posibilidad de que muchos trabajadores desempeñen su labor en sus domicilios, una medida que minimiza la exposición frente al coronavirus, pero que también resulta en una nueva forma de trabajar que permite ampliar la flexibilidad, entre otras ventajas. Este salto al trabajo no presencial ofrece retos relativos a salarios, gastos y horarios y el gobierno se ha puesto manos a la obra para abordarlos, renovando así el actual artículo 13 del estatuto de los trabajadores. Hasta el 7 de julio este borrador está abierto a modificaciones, pero es cuestión de horas que pase a ser oficial.

La nueva Ley del Teletrabajo nace para «establecer claramente los límites del ejercicio del trabajo a distancia pero que también le permita desplegar todas sus posibilidades» . A continuación, sus líneas maestras de acción.

  • Empresa y trabajador acordarán las rutinas, donde se podrán negociar horarios flexibles aunque dentro de una franja de disponibilidad.
  • El trabajo a distancia será voluntario, por lo que no podrá ser impuesto.
  • No deberá haber diferencia en cuanto a trato o discriminación frente a las personas que trabajen de forma presencial.
  • Del mismo modo, el salario no deberá diferir respecto al lugar de residencia del trabajador.
  • No podrán trabajar a distancia los menores de edad, ni personas con contratos de formación o prácticas
  • Las condiciones del teletrabajo se dejarán por escrito, y allí deberán aparecer el inventario de medios, equipos y herramientas para el desempeño laboral, incluyendo su vida útil y periodo de renovación, el mecanismo de compensación de los gastos directos e indirectos, el horario de trabajo, la distribución de trabajo presencial y no presencial, el centro de trabajo al que está adscrito y la duración

Los puntos calientes de la nueva ley de teletrabajo

Esta nueva ley de teletrabajo tiene ciertos puntos llamados a suscitar polémica en su práctica. El primero es el relativo al derecho de compensación total de gastos, que recae en la empresa y que podrá ser negociada mediante convenio colectivo.

Otro punto «peligroso» es el relativo al derecho a la intimidad y privacidad, según el cual la empresa no podrá exigir que instalemos programas o aplicaciones en dispositivos personales.

Asimismo también tiene muchas papeletas para la discordia en su aplicación el derecho a la desconexión digital, es decir, la limitación en el uso de medios tecnológicos de comunicación en periodos de descanso, respetando horarios y la duración de la jornada.