¿Estás preparado para ser tu propio jefe?

A lo largo de la vida laboral de muchas personas llega un momento en el que nos hacemos la misma pregunta: ¿debería emprender un negocio? O lo que es lo mismo: ¿Debería hacerme autónomo? Algunos lo hacen por necesidad, otros porque verdaderamente creen que ser su propio jefe les hará crecer como profesionales, ganar más dinero y/o poder gestionar mejor su tiempo. Cuando se toma una decisión de este calado es porque la idea es para mejor, pero no todo el mundo vale.

Ser autónomo implica estar siempre tomando tus propias decisiones. Y para tener que elegir hay que asumir riesgos, pero también apechugar con las consecuencias de estas y la responsabilidad que ello conlleva. Sin respaldos de otras personas, solo con tus idea de proyecto.

Y es que ser tu propio jefe es una moneda con dos caras en los que más que ser tu propio jefe, en realidad lo que tienes son muchos jefes: tus clientes. Esto significa que en numerosas ocasiones tocará hacer cosas que nos gusten menos y sentir la presión en forma de plazos y presupuestos. Por supuesto, a veces tocará decir que no, con la incertidumbre que conlleva.

Siendo tu propio jefe también te enfrentarás a la tarea de la planificación, organizándonos por proyectos y, a menor escala, las jornadas, de modo que podamos maximizar el rendimiento del tiempo empleado. Organizarse sobre el papel es teóricamente sencillo, pero hemos de ser flexibles porque los imprevistos, las llamadas de última hora y los planes que surgen de la nada o que se desvanecen se encuentran a la orden del día.

Por si todo esto fuera poco, al conocimiento y tarea que desempeñemos en nuestro negocio, también tendremos que «hacer un máster» en temas administrativos y fiscales de los que antes, en nuestra época de trabajadores por cuenta ajena, ni nos preocupábamos: desgravaciones, IVA, ayudas, subvenciones, trámites… hacerlo por uno mismo conlleva un ahorro en forma de dinero, pero una inversión en el aprendizaje y en el proceso, motivo por el cual una buena opción es recurrir a terceros, a profesionales que se encarguen de esta labor por nosotros.

Ser autónomo no es fácil, pero si eres bueno en lo que haces, podría merecer la pena. ¿Te atreves?

 

Amazon Business, la nueva cuenta profesional de Amazon para autónomos y negocios

Amazon es el comercio online que más vende en España, seguido por la plataforma china Aliexpress. Con tal peso específico en el e-commerce, no es de extrañar que muchos comercios opten por la web de Jeff Bezos para vender sus productos. Pero más allá de constituir el centro comercial más grande del mundo, somos muchos los que picamos el anzuelo de Amazon y compramos, tanto a nivel personal como a nivel profesional.

Una colonia, una raqueta, ropa… pero también un ordenador o un teléfono móvil para la empresa. Sin embargo, en ese momento descubrimos lo difícil que es hacerse con una factura desglosada que podamos  desgravar en Hacienda. Y es que Amazon nació con vocación particular, pero con la nueva cuenta de Amazon Business para profesionales, su orientación se ha expandido.

Amazon Business: una cuenta para grandes empresas, autónomos pymes

Entre las ventajas que aporta a los profesionales esta nueva cuenta de Amazon se encuentran:

Cuentas multiusuario, de modo que podamos crear grupos asociados a la misma empresa, con límites de gasto y asignación de diferentes formas de pago.

– La posibilidad de pagar tanto mediante tarjetas como a través de una línea de crédito

Envío rápido y la posibilidad de envío de pallets, tanto a la puerta de tu negocio como a muelles de reparto.

Elaboración de informes de gastos con gráficos, que podremos usar para controlar la economía de nuestro negocio

IVA y otros impuestos desglosados en nuestras facturas, y la posibilidad de descargarlas de una vez.

– La posibilidad de ver los productos sin el IVA, de modo que podamos calcular su valor real, optimizando la gestión de las cuentas.

Su apariencia es idéntica a la de Amazon para particulares y se puede usar tanto si eres usuario de Amazon Prime como si no, al igual que el proceso de compra. Por el momento, este servicio es gratis en España y, teniendo en cuenta las opciones que ofrece a coste cero, constituye una herramienta muy interesante para negocios.

Cuando la competencia llega del pequeño comercio

A menudo cuando hablamos de competencia, a todos nos vienen las grandes superficies y comercios online que todos conocemos, pero a veces no hace falta irse tan lejos: ¿qué pasa con la competencia del pequeño comercio?

Es muy fácil poner la vista empresas como Amazon o El Corte Inglés y olvidarse de lo que tenemos enfrente, simplemente porque asumimos que hay un tipo de cliente que se fijará más en ellos pero que nuestra clientela fija se quedará siempre con nosotros. Craso error.

No lo pensamos demasiado, nos parece que por una cuestión de ubicación, cercanía y trato con el cliente esa clientela se quedará ahí siempre con nosotros. No obstante, la relación con el cliente es un aspecto muy importante que no debemos dar por hecho, de lo contrario podemos llevarnos desagradables sorpresas.

Cualquier descuido puede inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro: un día en el que entra más gente de lo habitual y el servicio es peor, un problema con los proveedores, un incidente que provoca que lleguemos tarde, poco interés en resolver dudas, la sensación de que tras la venta nos desentendemos del servicio postventa, dejadez en el servicio y el aspecto, una mano de pintura que se va demorando…

Así, la rapidez y la amabilidad son dos cualidades que hay que entrenar y sí, mantener un local limpio y con un aspecto atractivo no requiere una gran inversión. Dejar espacio al que lo requiere y asesorar al que lo pide, aunque eso implique acabar recomendando otros locales. La cercanía es una baza, pero en el mundo en el que vivimos es fácil encontrar otras alternativas sin necesidad de recorrer grandes distancias, salvo en pequeños municipios. Porque cuidar y fidelizar al cliente no es una moda, sino una carrera de fondo donde podemos marcar la diferencia.

 

Ventajas y desventajas del teletrabajo

En Opinión profesional hemos hablado en varias ocasiones del teletrabajo y del interés que deberían tener las empresas en implantarlo, total o parcialmente, por las ventajas que les aporta: no requerir una oficina de grandes dimensiones, la creación de puestos de trabajo itinerantes, ahorro en costes fijos y en infraestructuras derivado de esta forma de trabajo. Y aun así, hay muchas empresas reacias a esta forma de trabajar.

Por supuesto, para los empleados el teletrabajo también reporta numerosas ventajas: flexibilidad de horario para adaptar nuestra jornada laboral, ahorros de tiempo y dinero en los traslados a una oficina que está en tu propia casa y la comodidad de trabajar desde tu hogar. Pero no todo el monte es orégano: es necesario contar con cierta capacidad de organización y tolerar el aislamiento que supone dejar de ver a tus compañeros y superiores en la oficina.

Quizás el punto de equilibrio para muchas empresas y empleados se encuentre en el punto medio, permitiendo el teletrabajo durante un par de jornadas a las semana o solo por las tardes, de modo que la «desconexión» sea parcial.

Pero las desventajas del teletrabajo siguen ahí: esa sensación de estar fuera nos hace temer, no solo por las posibilidades de ascenso, sino también por la continuidad de nuestro empleo en las horas más bajas. Tememos que la conciliación personal pueda tener un coste laboral.

Trabajar en casa no es fácil: el ambiente es propicio a despistarse, porque es el lugar donde tendemos a distraernos, estar con los nuestros y descansar. Y nuestra familia no ayuda demasiado con interrupciones o parones derivados de encontrarse en casa. De ahi que sea tan importante imponerse horarios.

En resumen, es necesario que todos cambiemos el chip: la empresa ha de cambiar esa cultura del presentismos, fomentando una organización que se reúna periódicamente de forma presencial, cerrando objetivos claros y también ofreciendo flexibilidad de horarios y de puestos de trabajo para ayudar al trabajo a distancia.

Hoy en día disponemos de todas las herramientas tecnológicas necesarias para poder trabajar en cualquier parte.  El teletrabajo ha llegado para quedarse