Qué es mejor si eres autónomo: ¿comprar un coche o hacer leasing?

Los autónomos pueden deducirse muchos de sus gastos, pero la compra de un vehículo nuevo no es uno de ellos. Esto es algo inexplicable, especialmente para aquellos que usan su coche para trabajar, como es el caso de comerciales y repartidores. De hecho, lo más rentable sería pensar en el leasing. Eso sí, siempre y cuando el coche sea necesario para el desarrollo de tu actividad profesional.

Pero antes, empecemos por el principio: el leasing se trata de una modalidad que de forma simplificada podría considerarse como un alquiler con opción a compra. De este modo, se adquiere un coche y se va abonando con mensualidades. Al cabo de un tiempo, se puede mantener o devolverlo.

El leasing proporciona una serie de ventajas para los autónomos que hacen que se trate de una opción más interesante que la compra de un coche.

  • No hay desembolso inicial, de modo que no es necesario realizar inversiones importantes: cada mes pagas lo mismo.
  • Flexibilidad de cuotas. Puedes decidir el importe de las cuotas y la duración del leasing.
  • Sin sorpresas: como tú decides duración e importe, no vas a encontrarte con sorpresas desagradables como la llegada del seguro cada año, mantenimiento o la asistencia.
  • Hay opción a compra. Si te gusta el coche, cuando acabe el contrato puedes hacer efectiva la opción de compra.
  • Y si no lo quieres, al terminar el contrato puedes iniciar un nuevo contrato de leasing, por lo que siempre disfrutarás de coche nuevo.
  • Las cuotas del leasing son deducibles en cada ejercicio, de modo que no hay que continuar con los plazos de amortización establecidos para el IRPF.
  • El IVA puede devengarse en cada cuota, algo especialmente interesante si tienes pocos gastos deducibles

De hecho, si estás pensando en hacerte autónomo o ya lo eres, es cuestión de echar cuentas porque probablemente te salga mejor vender tu vehículo actual y contratar un servicio de leasing, insistimos, siempre y cuando sea necesario para tu trabajo.

¿Pagamos muchos impuestos? Más de la mitad de españoles cree que sí

El último barómetro Fiscal elaborado por el CIS este 2018 es contundente: el 57,4% de los españoles opina que en España se pagan muchos impuestos. A pesar de ello, un 45,1% de la población sigue estando dispuesta a pagar más con tal de mejorar los servicios públicos como la sanidad, la educación o las pensiones.

La buena noticia es que la mayor parte de los españoles asocia los impuestos a los servicios públicos (una idea que en teoría debería alejarnos de defraudar como contribuyentes), pero desgraciadamente no tenemos muy claro a qué se destinan concretamente ni si se hace de forma justa. Al español medio le gustaría conocer con más detalle en qué se van las partidas presupuestarias y fomentar algunas en detrimento de otros, más innecesarias. De hecho, un 55,4% opina que la sociedad en su conjunto se beneficia poco de lo que entrega a las administraciones.

Entre las áreas más sobrefinanciadas según la sociedad española se encuentra Defensa. En el otro lado de la balanza, la dependencia, la sanidad y la investigación científica. Otra de las preguntas formuladas a los españoles es si están satisfechos con el funcionamiento de los servicios proporcionados: mientras que el transporte público y la seguridad ciudadana aprueban, las pensiones y la justicia son los ámbitos que más tienen que mejorar para satisfacer a los ciudadanos

Una pregunta cuyas conclusiones «escuecen» es la de quién aporta más: el que más tiene o el que menos. Un abrumador  87,6% cree que la presión fiscal es mayor en las rentas más bajas. Lo que subyace es claro: ¿se debería recaudar más con impuestos directos o indirectos? Aquí el IVA es clave, perjudicando a las clases más bajas.

Respecto al fraude fiscal, la mayoría piensa que abunda pero no entre su entorno. Además opinan que es Hacienda la que mira hacia otro lado, especialmente en función de quién sea el defraudador.

Si tú también piensas que pagas demasiados impuestos, ponte en contacto con ACERTIUS. Estudiaremos tu caso y las posibles opciones para optimizar e intentar ahorrar impuestos. En ACERTIUS asesoramos de forma efectiva  sobre al fiscalidad más acertada tanto para personas físicas como para negocios y profesionales.

 

Cómo resolver conflictos en el trabajo y no salir dañado en el intento

Dicen que el roce hace el cariño, pero nuestra experiencia nos dice que los roces frecuentes en el día a día nos traen muchos quebraderos de cabeza y disgustos. Da igual que seas el directivo de una gran empresa,  un mando intermedio, un trabajador más o un freelance, porque tarde o temprano llegan las discusiones. Algunas son inevitables, otras no tanto. Sea como sea,  hay que elegir bien a qué guerras vamos y qué queremos lograr con ello.

Muchos optan por no hacer nada. Sí, simplemente dejar que todo pase. No es cuestión de pasar de todo, sino simplemente tenemos que saber cuándo es el momento de estar callados y tomarse un tiempo para que se enfríe en asunto. Te sorprenderá saber cuántas cosas que parecen un mundo hoy, mañana son un grano de arena.

El tiempo acaba poniendo a cada uno en su sitio, pero tampoco hace falta ponerse trascendentales. Discutirlo con la almohada y verlo todo con la cabeza fría nos hará tener claro si en verdad se trata de algo importante, si podemos hacer algo y cuál es nuestra postura. Pero también nos ayudará saber qué busca la otra persona. El drama no es bueno y menos en el entorno laboral. Son cosas que desgastan y que pueden llevar a una toma de decisiones errónea de la que nos arrepintamos después.

La inmediatez es relativa. Dicen que una buena forma de evaluar la importancia de algo es pensar cómo afectará tu vida en los próximos 10 minutos, 10 días y 10 años. ¿Cómo afectará tu intervención a tu vida en los próximos 10 minutos? ¿y en los próximos días? ¿Y en una década?

No hay que dejarse llevar por los impulsos. A la mayoría no nos gusta discutir, por eso tendemos a actuar rápidamente. Por un lado nos sentimos atacados o frente a una injusticia, pero por otro buscamos escapar y terminar rápido.

Mantén la calma y medita tus decisiones, solo así puedes conseguir posicionarse en la posición que más te conviene.  Vivimos en un mundo en el que todo se hace rápido: comida rápida, relaciones fugaces, procesos optimizados para mejorar la productividad… pero en este caso conviene pisar el freno.

Tienes derecho a apagar tu teléfono después del trabajo

Un mensaje a horas intempestivas con una duda de último momento. Una llamada rápida para concretar algo. Una urgencia que no puede esperar. Un correo para confirmar algo. Son tantas las excusas para seguir colgados del móvil las 24 horas al día durante 7 días a la semana que no es de extrañar que muchos terminen hartos de la tecnología y con ganas de irse a vivir a una isla desierta.

De hecho, los últimos avances en software para estos dispositivos cuentan con temporizadores que contabilizan nuestra actividad para sacarnos los colores con el tiempo que pasamos frente a la pantalla. Pero a veces no es solo culpa nuestra, es que hay personas que no entienden de horas de cierre. La «esclavitud» del móvil no es exclusiva de los autónomos, sino que hay empresas que insisten en que estemos conectados por si acaso, una medida que en el caso del teletrabajo es todavía más flagrante.

El derecho a la desconexión digital, una realidad recogida en la legislación  y el Estatuto de trabajadores

Afortunadamente esto podría tener las horas contadas: pronto apagar el móvil después del trabajo será un derecho amparado por la ley. Para empezar, ya se está incluyendo en la Ley de Protección de Datos, de modo que los trabajadores tengan derecho a la desconexión digital. Además próximamente se incluirá en el Estatuto de los trabajadores y  al Estatuto Básico del Empleado Público, de modo que se velará por su cumplimiento mediante controles externos e internos.

Esta medida afectará a trabajadores por cuenta ajena, propia y también para aquellos que ejercen el teletrabajo y será extensiva a otros dispositivos como ordenadores portátiles. Tras recogerlo en la legislación, son los empresarios los que deberán recoger el guante, elaborando una normativa interna sobre el uso de dispositivos, tanto en su funcionamiento como derechos y obligaciones.

 

Sencillas medidas de conciliación laboral que mejoran la productividad y la satisfacción en el trabajo

Una de las cosas más valoradas por los trabajadores es la flexibilidad, una quimera para lograr la tan ansiada conciliación laboral que nos permita mantener una jornada de trabajo y al mismo tiempo tener tiempo para nuestras relaciones personales y el ocio. Ya hemos visto en otros artículos que el teletrabajo es una de esas modalidades que lo posibilitan, sin embargo para muchos la conversión de la presencialidad en  trabajo a distancia es sencillamente imposible: solo 1 de cada 3 empresas lo han llevado a cabo.

Una de las medidas más sencillas y efectivas para satisfacer a los empleados mediante la flexibilidad tiene lugar en las horas de entrada y salida de nuestro puesto de trabajo. Más allá de aquellos empleos que requieran un horario fijo de atención al cliente que exijan presencia dentro de unas horas, implementar esta flexibilidad otorga al trabajador la libertad de adecuar su jornada a sus día: la posibilidad de entrar más tarde para llevar a los niños al colegio o ir al gimnasio, concentrar la jornada al principio del día para poder salir cuando aún es de día para hacer recados…

Según refleja un estudio elaborado ESADE del que se hace eco Infojobs en un artículo,  3 de cada 4 empresas ya apuestan por la conciliación con esta medida. En este informe, se recoge que el 58% de las firmas ya cuenta con medidas de conciliación de alguna forma. Sin embargo, son las empresas más grandes las que encabezan la apuesta por la flexibilidad con un 77% de implantación. Desgraciadamente entre pequeñas y medianas y empresas o autónomos no es tan sencillo por la propia infraestructura del negocio. Además, la legislación tampoco ayuda.

Pero no es la única: la concesión de permisos para que los trabajadores puedan acompañar a familiares al médico, jornadas de asuntos propios y los permisos por paternidad y maternidad son otras de las medidas que facilitan la conciliación.

Con la flexibilidad ganamos todos: los trabajadores tienen más sencillo lograr el equilibrio entre la vida personal y profesional por lo que están más contentos, una acción que repercute directamente en la empresa, ya que se facilita la motivación y el compromiso.