4 razones para no pedir un aumento de sueldo

Tras leer el título puede que te hayas pensado dos veces lo de clicar y leer el resto del artículo. España es uno de los países con los salarios más bajos de la Unión Europea, tanto es así que muchos se plantean un cambio de empresa para lograr un tan ansiado aumento. ¿Lo has intentado tú? Seguro que has esgrimido alguna de estas razones para no hacerlo:

El miedo a que las relaciones con los jefes cambien. No obstante, pocos son los osados que se atreven a llamar a la puerta del jefe y pedirlo, más que nada porque se trata de un asunto espinoso, una pelota que se van pasando entre superiores y recursos humanos hasta que se enfría el asunto. No es fácil y además hay miedo a que surjan tiranteces.

– Dice el refrán que cuando veas las barbas del vecino cortar, pon las tuyas a remojar y seguro que no eres ni el primero ni el último que lo ha hecho. O peor aún: que tras hacerlo, ha buscado otras opciones fuera de la empresa y ha vuelto con una oferta superior, esperando una contraoferta que a veces llega, pero otras no. Y aquí llega otro dilema: ¿de verdad estás dispuesto a cambiar de empresa? El dinero no lo es todo, y muchos también valoran la flexibilidad, el ambiente laboral o la proyección son algunas de esas razones para no atreverse a jugárselo todo a un órdago. Pero sobretodo es el miedo a lo desconocido

Esperar que sean otros los que den el primer paso. Ha pasado el tiempo y te has asentado en la empresa, cada vez aportas más. Quizás incluso ahora soportas más responsabilidades. Lo lógico es que haya una revisión de tu salario… algún día. Pero el tiempo pasa y no se produce.

– Aunque hay convenios, muchas personas negocian sus contratos en privado, pero aun así es fácil que se produzcan filtraciones, habladurías, rumores y surja la envidia o el pensar que esa persona merece más o menos que tú, algo que también repercute en las relaciones profesionales entre compañeros, muchos de los cuales delegarán en ti sabedor de que eres el que más cobra.

Como ves, hay al menos 4 razones para no pedir un aumento de sueldo, pero todo se resume en una: miedo. Por el otro lado, la promesa de una revisión puede favorecer la motivación del trabajador, pero si esta promesa no se materializa o no se da opción, puede llevar a frustración y una bajada de rendimiento.

 

La conciliación familiar, la asignatura pendiente de los autónomos

Si eres autónomo, ves menos a tus hijos. Detrás de un titular tan alarmista se esconde la triste realidad: de acuerdo con un reciente estudio de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores  llevado a cabo por el Instituto Nacional de Estadística, los trabajadores por cuenta propia solo pueden permitirse pasar 18 horas a la semana con sus hijos, mientras que las personas que trabajan por cuenta ajena llegan a las 25 horas semanales.  Si echamos cuentas, a final de año suponen 23 días menos que los asalariados, una «tragedia» para padres y madres de familia que se ven abocados entre ver a sus seres queridos o que les salgan las cuentas a fin de mes.

En este estudio también se incide en la escasa regularidad de los autónomos, que les hace echar horas en momento puntuales para aprovechar el tirón, por si llegan las vacas flacas. En cifras, estamos hablando de unos porcentajes del 52% de los autónomos frente al 18,4% de los asalariados. Esta «política» afecta a fechas señaladas como las vacaciones de verano o la navidad, pero va más allá y también puede darse los findes de semana.

¿Quién no conoce a un autónomo que «adelante trabajo» los sábados? En cifras, el 77% de los autónomos trabajan el sábado, pero el 48% de los asalariados también lo hace. Ojo porque también afecta a los domingos: un 48% de los autónomos también echa horas extra los domingos frente a un 28% de los asalariados.

La secretaria general de la UATAE, María José Landaburu, insiste:

Es necesario lograr una conciliación laboral y familiar de los autónomos con sus familias.

¿Cómo lograrlo? Una transformación del RETA se antoja clave, para dotar a los autónomos de más derechos que pueda hacerlo realidad. Los autónomos elegimos ser nuestros jefes y nuestro destino depende de nosotros, pero nos ayudaría mucho más poder hacerlo con el apoyo de nuestras familias y amigos.

Y tú, ¿te sientes valorado en tu empresa?

Hace unas semanas os contábamos que el sueldo era la razón de la mitad de los españoles para cambiar de trabajo. Pero no es el único, ya que hay otros aspectos como la flexibilidad, la conciliación laboral, el reconocimiento  y el sentirse valorado que copan el ranking de motivos de malestar y abandono de una empresa. Hoy nos centraremos precisamente en este último punto.

La realidad evidencia que el 80% de los trabajadores no se sienten valorados en su puesto y ese es un porcentaje como para sentarse a pensar. ¿Están los directivos y los mandos intermedios haciéndolo bien en este sentido? Está claro que no todo el mundo es un buen trabajador, pero es obvio que no hay un 80% de malos empleados.

Además de realizar su cometido con eficacia, muchos empleados representan los valores de su empresa, se sienten identificados, aportan iniciativas y no dudan en arrimar el hombro cuando es necesario, pero eso parece no valorarse. Y ojo, porque el compromiso o la dedicación extra no van implícitos en las tareas del trabajador,  sino un extra. Incluso se dan casos de promociones internas que no se ven retribuidas hasta meses después, algo que sin duda se haría con que viniera de fuera. Parece evidente que no se valora lo que se tiene en casa.

Pero no siempre sale todo bien y cuando hay un fallo, un conflicto con un cliente o simplemente un proyecto no sale como se esperaba, a veces los primeros en dar la espalda son los superiores.

Que una persona que lleva años formándose y trabajando bien en una empresa se marche es un fracaso y los responsables deberían tomar buena nota de ello. Constituye todo un aviso a navegantes que debe poner en alerta para que no vuelva a suceder.

Aunque el dinero es importante, no lo es todo. También los refuerzos positivos, los reconocimientos verbales, la implicación y participación en fases creativos, el ser tenidos en cuenta o la flexibilidad sirven como acicate para sentirse valorado. Y es que parece más sencillo echar la bronca que dar las gracias por el trabajo bien hecho.

El capital humano de una empresa es uno de los valores más importantes de esta y en tiempos de competitividad feroz como el que nos hayamos puede constituir un elemento diferencial. Los trabajadores no son piezas sustituibles porque su personalidad, su experiencia y su formación son únicos y no es tan fácil encontrar un recambio a la altura.

 

Cómo afectaría la eliminación del cambio horario a la actividad económica

Se acaba el verano, toca volver a la oficina o la empresa y con la rentrée aparece en el horizonte el cambio de horario. Aunque las quejas son todo un clásico, este año parece que la cosa va en serio:  la Comisión Europea ha propuesto la eliminación del cambio de horario.

Eso sí, no sabemos si el horario que se mantendrá será el del invierno o el del verano.  No obstante, en el sentir popular  todos preferiríamos que fuera el horario de verano. Aunque parece una tontería, una hora cambia mucho las cosas. Eso lo sabemos los lunes por la mañana cuando suena el despertador, pero también en la actividad económica. Así que pongámonos en situación: imagina que se fija el horario de verano para todo el año.

Si el horario actual se mantuviese durante todo el año, eso significaría que cuando nos levantásemos sería de noche, entrando a trabajar en algunos casos antes del amanecer. Lo bueno es que cuando saliéramos en algunos casos aún tendríamos unas horas de sol. Y si es de día, es más fácil animarse a ir a tomar algo o al cine. Del mismo modo,  algunas personas estarían más receptivas a hacer deporte, ya sea paseando, en un gimnasio o en otro tipo de instalaciones deportivas.

En resumen, el sector servicios saldría beneficiado con el horario de verano perenne. Precisamente ese sector, conformado por el ocio, restauración, comercio y entretenimiento, es uno de los más potentes y desarrollados en nuestro país.

Pero no todos salen ganando. Si es de día al salir del trabajo, ya hemos comentado que lo más lógico es que pasáramos más tiempo fuera de casa. Es decir, que el televisor y las luces del hogar estarían apagadas porque no hay nadie en nuestro piso. Las eléctricas no verían con buenos ojos el cambio, a pesar de que por la mañana tendríamos que recurrir a ellas sí o sí, algo que hacemos prácticamente por inercia al salir de la cama.

Otros sectores perjudicados serían los del transporte y la construcción, que tendrían que trabajar cuando es de noche durante la mañana, aumentando así el nivel de riesgo laboral a primera hora del dia.

¿Qué pasará al final con el cambio de horario? Paradójicamente, el tiempo lo dirá.