10 consejos para promocionar tu negocio en redes sociales de forma efectiva

Internet se ha convertido en muy poco tiempo en una revolución a todos los niveles. Por supuesto, a nivel comercial muchos negocios han entendido la oportunidad lanzando su propia tienda online y otros han entendido las ventajas que proporciona sustituir el espacio físico por un comercio de venta única y exclusiva en internet.

Si la semana pasada ya vimos cómo con internet el feedback es más fácil que nunca (y los problemas que presenta), hoy nos queremos centrar en simples trucos para pequeños negocios que quieran ser visibles en internet.

  • Se constante en el tiempo.  Es normal que al principio empieces con todo el furor, pero para lograr crear una comunidad es necesario pensar a medio plazo. Así que no desistas si el crecimiento es más lento de lo esperado.
  • Haz un planning de publicaciones semanales y un tiempo a invertir. Las redes sociales tienen sus curvas de aprendizaje, por lo que es previsible que requieras invertir más tiempo para montar tu presencia online en una red social, pero a partir de ese momento, elige cuidadosamente en qué invertir tu tiempo y si merece la pena. Para un pequeño negocio con presencia en redes, no debería ser más de un par de horas a la semana.
  • No todas las redes sociales valen para tu negocio. Snapchat, Instagram, Twitter, Facebook… hay muchas redes sociales, pero no todas sirven para lo mismo ni tienen el mismo público, por lo que es fácil perderse. Mientras que Snapchat tiene un público joven y su contenido es efímero, Instagram es más global y visual, Twitter consiste en microblogging con limitación de caracteres… Actualmente, la red social con mayor retorno es Facebook, simplemente por la versatilidad de sus publicaciones y porque es una red social para «viejos», por lo que es probable que tus potenciales clientes tengan un perfil allí. Elige la red social que te dé mayor retorno.
  • Si usas varias redes sociales, no publiques lo mismo en todas ellas. Si cada red social tiene un público y unos usos, su contenido ha de estar diseñado cuidadosamente para ellos. No tiene sentido sacar lo mismo y tus seguidores se aburrirán porque total, ¿para qué seguirte en todas?
  • Aprovecha al máximo el formato de la red social para tu objetivo: encuestas, historias, vídeos, campañas publicitarias segmentadas… Aprender a usar una red social es cuestión de echarle horas, y además todo está en internet, pero siempre puedes acudir a un experto para que te oriente sobre cómo usarlas para tu negocio.
  • Crea una comunidad con contenido variado. Tener un perfil en una red social no es como subir un folleto publicitario, un craso error. Si tienes una panadería, sube contenido de recetas variadas,  vídeos de preparación, secretos, fotos atractivas. Si tienes una ferretería, publica consejos para podar, mantenimiento de una caldera, etc . En internet no vendes productos, vendes un estilo de vida.
  • Cuida a tus seguidores. No todo es publicidad: responde todas los comentarios con buen talante, se amable, no entres en temas personales y espinosos, fomenta el debate.
  •  Insistimos: responde a todos los usuarios, pero los problemas resuélvelos en privado.
  • ¿De verdad necesitas presencia en redes? Si no vas a ser capaz de cumplir estos puntos, valora seriamente limitar tu uso en las redes sociales a una reseña en Google My Business, donde podrás poner tu horario, dirección y actividad.
  • Si crees que tu negocio tiene potencial en internet o te interesa tener presencia en redes, no dudes en acudir a un profesional. Por increíble que parezca,  un sector tan poco «vendible» como los desatranques tiene una de las mejores presencias en internet de nuestro país.

La importancia del feedback o cómo aprender de una opinión negativa

Vivimos en un mundo globalizado y comunicado permanentemente, una realidad innegable a la que no podemos darle la espalda. Esto nos abre innumerables oportunidades de crecimiento y actuación comercial como son los negocios online, las redes sociales, las campañas y cómo no, la posibilidad de interactuar con el cliente.

Con el boca a boca tradicional era más complicado conocer a fondo al cliente, especialmente en épocas de vacas flacas, en las que una empresa debe realizar un importante ejercicio de introspección para averiguar qué falla y por qué no funciona el negocio. Pero en el siglo XXI, muchas veces podemos encontrar la respuesta inmortalizada en internet en lugares como Tripadvisor o Google.

Cuando la reseña es positiva, actua como la mejor publicidad posible: la experiencia del cliente contada por sus propias palabras, constatando que lo estamos haciendo bien. Pero, ¿qué pasa cuando hay una reseña negativa? En estos sitios descubrimos una cruda verdad: da igual que hayas tenido mil transacciones satisfactorias porque si solo un cliente no se ha quedado contento, la mala publicidad puede hacernos mucho daño. Es momento de relativizar y de la debilidad, hacer una fortaleza.

No importa tanto quién tiene la razón sino aprender del feedback y mejorar

Lo primero de todo es reflexionar y dejar atrás eso de que el cliente siempre la razón. La razón es algo relativo, porque en un negocio lo importante no es tanto quién tiene la razón o quién haya fallado, sino evitar que vuelva a suceder y aprender del percance.

Debemos atender a los usuarios con profesionalidad, cercanía, orientándoles y siendo precisos en las condiciones… pero a veces los malos entendidos y las malas intenciones suceden. Puede que en esencia estemos contentos con nuestra actuación pero hemos de tener claro que siempre se puede mejorar: quizás simplemente siendo más claros. O evitando problemas si vemos que no hay forma de llegar a un acuerdo. Este feedback es vital para ayudarnos a mejorar en nuestro servicio de atención al cliente previo, durante y posterior a la transacción.

Decía Oscar Wilde que Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti. ¿Debemos obsesionarnos con una mala crítica? No, como ya hemos comentado anteriormente, es momento de reflexionar y aprender la lección. Después de todo, hay gente para todo… incluso para las malas opiniones. Y para muestra un botón: La Pensión La Ferroviaria se hizo viral el verano pasado al contestar a todas sus reseñas negativas en TripAdvisor logrando atraer a más potenciales clientes ante el ácido carácter de la persona que lo regenta. Una manera sobresaliente de darle la vuelta a un problema que asustaría a otros muchos negocios. Aunque mejor no hacer esto en nuestra empresa.

¿Y si te tomas un año sabático?

Común en los países anglosajones, tomarse un año sabático comienza a verse como algo más común en nuestro país. Puede ser durante la juventud, al concluir la carrera, pero también antes de jubilarse o en cualquier momento. Siempre es buen momento para dar un golpe de timón y preguntarse qué quieres hacer con tu vida: viajar, aprender un idioma, voluntariado, cambio profesional…Hay que tener claro que un año sabático no es un año perdido.

Y es que más allá de los primeros días de relax, para organizarse, desconectar y aclarar ideas, hay que tener muy claro qué hacer durante ese año sabático y hacia dónde tiraremos después. Pero todo comienza desde el plano económico: tirar de ahorros, excedencia, desempleo, prácticas remuneradas… la viabilidad de ese año es fundamental. Quizás ni siquiera necesites un año y un semestre sea suficiente.

¿qué puedes hacer durante un año sabático?

¿Se te ha atascado el inglés? Quizás es que nunca te has visto en la obligación de usarlo para cosas tan básicas como comprar el pan o coger el metro.  No hay manera de adquirir soltura y fijar la gramática que usarlo en tu día a día. Además es una experiencia para poner en el currículum. Aprender otros idiomas y otras culturas ayuda en nuestra carrera profesional.

¿Sientes que quieres hacer del mundo un lugar mejor? Puedes intentar ayudar o marcharte de au pair porque, aunque sea típico de los más jóvenes, también hay adultos que ven en esta salida una forma de tomarse un año sabático de su vida y enfrentarse a otros problemas, además de conocer a personas muy diferentes.

Salir de nuestra zona de confort y enfrentarnos a la incertidumbre saca lo mejor de nosotros mismos, algo que podemos hacer viajando por el mundo, recorriendo el camino De Santiago… quizás nos haga replantearnos nuestra vida y pensar si somos felices o si nos gusta lo que estamos haciendo en ella. Con la experiencia y una mente más abierta, tomemos la decisión de emprender proyectos profesionales diferentes, quizás alejados de nuestra formación.

¿Por qué no extender la jornada continua de verano durante todo el año?

Una de las mejores cosas del verano es precisamente la jornada continua. Y es que numerosas oficinas y empresas modifican sus horarios para comprimir su jornada y concentrarla durante la mañana, permitiéndonos salir para disfrutar de la tarde al completo. Si esta medida gusta a la mayoría, ¿por qué no extenderla durante todo el año?

Para empezar, normalmente este horario suele ir de 8 a 15 horas, haciendo un total de 7 horas al día y en consecuencia, 35 horas a la semana, una cantidad de horas que ya existe en otros países europeos pero que por desgracia, no se ha implantado en España. Hubo un tiempo en el que el debate se puso sobre la mesa pero con la llegada de la crisis, esta propuesta pasó a mejor vida. Y es que con una jornada semanal de 8 horas, en muchas empresas esas 7 horas se compensan a lo largo del resto del año, por lo que no sería posible sin cambiar las condiciones.

En realidad, esta jornada continua proviene de hace unas décadas, cuando el aire acondicionado era una quimera y teníamos que conformarnos con ventilar por las mañanas, los ventiladores y los abanicos. Con la llegada de los sistemas de climatización, es posible trabajar con una temperatura de confort durante todo el día y la noche. Es más, algunos hasta pasamos frío (y nos resfriamos) en verano precisamente por culpa del aire acondicionado.

Otro factor por el que existe la jornada continua son las vacaciones de los niños, y es que con los niños fuera del colegio, es muy complicado hacerse cargo de ellos: guarderías, canguros y campamentos pueden «aliviar», pero cuando los niños están en casa lo mejor es que sean los padres los que se hagan cargo de ellos.

También es una cuestión de productividad. Durante el periodo estival es normal que muchas empresas reduzcan su actividad, los cerrados por vacaciones proliferan en los escaparates y en general, la actividad es menor. Así que lo más eficiente es concentrarla. No sucede lo mismo durante el resto del año, en el que los contactos con potenciales clientes y proveedores puede producirse en una horquilla más amplia durante la jornada. Nadie quiere estar cerrado cuando un cliente llame a la puerta. No obstante, estar más horas frente al ordenador no se traduce en ser más productivo.

En todo caso la felicidad por la jornada continua pone en evidencia una vez más  la importancia de la conciliación de la vida personal y profesional. De nuevo, quizás no sea cuestión de implantarla como norma de fe, sino implantar la flexibilidad y el teletrabajo para suavizar duras jornada maratonianas en las que a las 8 horas del trabajo hemos de añadir los desplazamientos.