¿En qué nos gastamos el sueldo? Dependerá de cuánto ganemos

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (abreviadamente INE), los hogares españoles gastaron 29.188 euros en 2017 en promedio, pero obviamente no todos gastamos lo mismo. De media, el mayor gasto de los hogares españoles son precisamente la vivienda y los suministros.

Concretamente, el alquiler  y las facturas de luz, gas y agua constituyen un 30% – las hipotecas no se incluyen en este estudio -.  Justo después sigue la cesta de la compra con un 14% y el transporte con un 12,5%. También hay espacio para el ocio y la restauración: un 10% se va a los restaurantes.

Ahora bien, estos porcentajes varían conforme subimos o bajamos la renta de los hogares. Entre los más bajos, como era de esperar la vivienda supone el 40% de los ingresos, mientras que para las rentas más altas solo es del 25%. Por supuesto, hay que tener en cuenta que en el estudio no se incluyen las viviendas en propiedad ni son los mismos tipos de vivienda.

Los hogares de la franja más baja también destinan mayor parte de su presupuesto a la alimentación: un 20% frente al 10% de los más ricos.Concluyendo, los gastos básicos en un hogar humilde constituyen hasta un 60% del gasto, por un 35% de los hogares más pudientes. Eso deja un margen más amplio para el ocio, donde las tornas cambian. Las familias con más ingresos gastan el doble en restaurantes y hoteles – un 12% frente al 6% -.

En las familias con rentas más bajas se invierta mayor parte del presupuesto que las de las rentas más bajas en alcohol y tabaco, con un 2,4% frente al 1,4%, lo que no significa que fumen o beban más, sino que al tener menos ingresos su influencia en los porcentajes es mayor.

Mención aparte merece el transporte, donde los hogares más ricos gastan el doble que el de los más pobres, un hecho que se explica mediante el uso del transporte privado en lugar del público. Esta preferencia por lo privado también se observa en la sanidad y en la educación, donde también las familias con más ingresos invierten más.

 

 

 

Los bajos salarios, la razón para cambiar de empleo de la mitad de españoles

Está claro que el sueldo no lo es todo, pero para más de la mitad de los trabajadores españoles sí que es un motivo más que suficiente para cambiar de trabajo. Y es que está claro que el ambiente laboral, las posibilidades de ascenso, la flexibilidad o la distancia influyen considerablemente a la hora de valorar un trabajo, pero cuando estamos dentro de unos rango de salarios, este sigue siendo un elemento determinante.

Desde luego, toda una llamada de atención a las empresas en general, ya que el factor humano es clave, pero sobre todo  para aquellas que en los trabajadores especializados un recurso importante y diferenciado respecto a su competencia.

¿Por qué abandonarías tu trabajo?

De acuerdo con el informe anual Randstad Employer Brand Research 2018, el 51% de los trabajadores en España dejan su trabajo por tener un salario demasiado bajo. Justo después se encuentran otras razones como la falta de oportunidades de crecimiento con un 44% o de reconocimiento, que alcanza un 33%.  La conciliación laboral también es un motivo importante, logrando un 30%. En último puesto, considerar el trabajo como poco interesante (29%).

No obstante, la edad del trabajador y el nivel formativo también tiene mucho que ver. Así, entre aquellas personas con más formación aumentan las posibilidades de abandonar un trabajo por aburrimiento. Entre las personas con educación media, el sueldo es el primer motivo. Finalmente, los trabajadores con menos formación aducen a la falta de flexibilidad laboral para dejar un empleo.

Precisamente este tipo de trabajadores  y los más veteranos también son capaces de quedarse en una empresa por el intangible de la seguridad laboral. Para los jóvenes, es la posibilidad de desarrollar su carrera lo que actúa como acicate para quedarse.

Sorprende también que los bajos salarios sean el motivo fundamental, especialmente cuando el sueldo es la cuarta razón para quedarse una compañía. ¿El motivo? Lo hemos dicho al principio: además del dinero, los trabajadores valoran otras cosas.

Cómo hacer que una reunión de trabajo no sea una pérdida de tiempo

Las reuniones de trabajo son un arma de doble filo: por un lado son necesarias, sobretodo teniendo en cuenta que la mayoría de nosotros formamos un engranaje en forma de empresa, que tiene que llegar a buen puerto con agentes externos como clientes, administración y proveedores. Pero esas reuniones a veces se tornan una pesadilla: retrasos, interrupciones, divagaciones y la sensación de haber perdido el tiempo y no sacar nada en claro. ¿Cómo hacer que una reunión sea efectiva?

  • Establecer el objetivo y el alcance la reunión: ¿para qué te reúnes? ¿qué quieres resolver en esa cita? ¿con qué profundidad? Marca límites. Una obviedad: si la reunión puede resolverse con una llamada o un email, hazlo.
  • Pon una hora de inicio y de fin. Si tenemos claro de qué vamos a hablar, también es lógico establecer cuánto tiempo va a tomarnos, de este modo nadie se irá por las ramas.
  • Prepárate la reunión: Realiza un resumen de tu aportación y del global, que podrás ir completando durante la propia reunión. Pocas cosas hay más desagradables en una reunión que ver cómo alguien ha acudido a ponerse al día.
  • Escucha activamente: no solo te prepares para lo que tengas que decir, es momento para poner en común dudas e inquietudes.
  • Concéntrate y deja el móvil a un lado: notificaciones, llamadas, WhatsApp… son pequeñas grandes interrupciones que despistan tu atención y hacen perder el tiempo.
  • Divagar es importante, pero hasta cierto punto. Es lógico y normal que surjan temas paralelos e interesantes. Anótalos para próximos eventos, habrá tiempo para hablar de ellos.
  • Las actas son necesarias. Es fundamental que haya alguien anotando lo que se dice para que las propuestas y conclusiones no caigan en saco roto.
  • Al final de la reunión, debes ser capaz de elaborar un resumen con los puntos importantes.

Haz deporte: vivirás mejor y ganarás más dinero

Increíble pero cierto: un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo asegura que además de tener mejor salud y gastar menos dinero en el médico, aquellas personas que hacen deporte son más proclives a ganar dinero que las sedentarias.

A esta a priori sorprendente conclusión se llega tras analizar hechos coyunturales como la riqueza del país, según la cual con más dinero, los ciudadanos cuentan con más instalaciones deportivas para que sus habitantes hagan deporte, o la renta del individuo. Y es que después de todo, muchos deportes como el golf, el esquí o el padel requieren cierta inversión para practicarlos. No obstante, no olvidemos que hay otros que son completamente gratis como correr, musculación o el trekking.

Así que parece estar claro que cuanto más dinero se tiene, más deporte se realiza. Pero, ¿será bidireccional esta afirmación? El estudio afirma que sí tras analizar el caso de Alemania: los trabajadores que hacían deporte lograban retribuciones entre un 6 y un 10% más altas.

¿Por qué haciendo deporte se consigue más dinero?

Para dar con la razón hay que ir más allá. Para empezar, haciendo deporte se tolera mejor la ansiedad y el estrés, enfermedades típicas de personas con altos niveles de ocupación y responsabilidad. Tanto es así, que no es raro encontrar grandes empresas con salas para hacer deportes o incentivos en forma subvención.

Otro motivo es que haciendo deporte se mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje, con lo cual también ayuda a seguir mejorando nuestras capacidades aunque no estemos trabajando.

Muchos educadores recomiendan hacer deporte durante la infancia y adolescencia para adquirir hábitos tan necesarios para la vida y la empresa como son el trabajo en equipo, el esfuerzo , la disciplina y el sacrificio.

Asimismo, muchos deportes se realizan en grupo, una buena excusa para seguir haciendo networking en un ambiente diferente.

Aunque todas estas razones son objetivas, no podemos olvidar otra fundamental: la imagen. Tú haces deporte y obtienes numerosos beneficios en tu salud, pero también proyectas una imagen mejor hacia tus superiores, con lo cual no es de extrañar que como consecuencia sea más fácil promocionar a alguien que sea deportista. Los prejuicios están ahí y siempre será mejor que se asocie tu persona al deporte que a ser el primero que se ofrece a salir de cañas después de trabajar.