Cómo elegir bien tu sueldo

Si has decidido emprender un negocio por cuenta propia, en algún momento te habrás hecho la siguiente pregunta: ¿Qué sueldo me asigno? Y es que claro, eres tu propio jefe pero a la vez, quizás la empresa necesite más inversión.  Asimismo, puede que no estés solo y hayas iniciado este proyecto con otros socios, con distintas tareas y contribución en la empresa. Obviamente, ellos también se verán en la misma disyuntiva.

A continuación queremos darte una serie de consejos para que no falles en esta cuestión clave.

  • Fíjate en el precio de mercado. Es tan sencillo como buscar en portales de ofertas de empleo de tu sector y en tu zona, cuál es el sueldo promedio ofertado.  En todo caso, tendrás que tener en cuenta el tamaño de la empresa, la antigüedad y las tareas que desempeñas. Esto es aplicable al resto de los socios. Una cosa es la división de los beneficios teniendo en cuenta la participación en la empresa y otra los salarios que se asigne a cada uno de ellos.
  • ¿Cómo ha sido el año de la empresa? Puede que un año haya sido boyante y puedas retribuir a los trabajadores (incluido tú) con un bonus adicional. Pero claro, ¿y si ha sido un año flojo o estamos en los inicios?  A veces el emprendedor tiene que simultanear dos empleos mientras arranca la empresa o en caso de vacas flacas, incluso sacrificarse antes de dejar sin abonar a los proveedores o trabajadores. Eso sí, si la tendencia al alza es continuada, también se puede optar por incrementar los salarios.
  • Lo más normal suele ser optar por una fórmula de fijo + variable, que nos permitirá adecuar nuestra nómina a la realidad de la empresa. Además, se trata de un procedimiento bastante común en los inicios de un proyecto de estas carácter´sitias.

Nunca emprendas con un amigo, según un estudio de Harvard

Todos lo hemos pensado alguna vez: ¿quién mejor para emprender una aventura empresarial que un amigo? Y es que la familia te toca, pero los amigos los eliges tú, y a muchos de ellos los has podido conocer en la oficina, durante un proyecto o en la universidad y confías en ellos ciegamente, tanto a nivel personal como profesional.Además, en muchos casos os compenetráis y complementáis y ya se sabe que dos cabezas piensan mejor que una y que cuando acaba el día, siempre puedes echar una cerveza con él. De hecho, esta idea es tan frecuente que aproximadamente un 40% de las startups incluyen a amigos entre los socios fundadores.

Craso error. Según un estudio elaborado por Noam Wasserman de la Harvard Business School y publicado en su libro Los dilemas del fundador , si inicias un negocio con un amigo, tus posibilidades de fracasar aumentan un 28,6%. ¿Las causas? Básicamente, que los amigos suelen dejar pasar ciertos problemas simplemente por cariño y respeto hacia la amistad previa. Así que lo mejor será dejarse de amigos y buscar socios que sean antiguos compañeros de trabajo. Vamos, diferenciar lo profesional de lo personal.

No obstante, tampoco tiene por qué salir mal tu aventura profesional con un amigo, siempre y cuando cumplas a rajatabla cuatro puntos que marcarán la diferencia entre el fracaso y el éxito:  compartir la misma visión de negocio y de valores, hábitos de trabajo similares (algo que también es fundamental en cualquier equipo), compenetración y una gestión adecuada de los conflictos.

Obviamente, cuando todo va bien no hay problemas y la vida maravillosa. ¿Pero qué sucederá cuando haya una época de vacas flacas, haya conflicto de intereses o alguien cometa un error? Tarde o temprano sucederá.

Por supuesto, ya conoces a tu amigo antes de iniciar el proyecto y deberías saber qué esperar de él, pero nunca se sabe cómo puede ser cuando haya intereses de por medio. Por ello, la mejor solución puede ser elaborar un documento anticipando ciertos problemas y que este sea validado ante notario.  O quizás plantearte que una amistad merece más la pena que un proyecto: socios hay muchos, pero los amigos son un bien preciado.

Cómo mejorar la competitividad del personal

Algo que es fundamental aprender en los negocios (y en la vida) es que el equilibrio es dinámico. Es decir, que algo que hoy puede funcionar, mañana puede irse a la quiebra. Todo se mueve, no hay competencia perfecta e incluso el engranaje de tu máquina puede oxidarse o quedarse obsoleto. El capital humano es un factor tan importante para el éxito como una buena idea, pero para ello es fundamental que esté motivado, comprometido y en definitiva, dando el máximo.

¿Cómo podemos mejorar la competitividad en un grupo? Os queremos dar algunas claves:

  • Crea un equipo multidisciplinar. Hacer siempre lo mismo aburre, pero además, cambiando podemos encontrar qué es lo que más nos gusta y ante una baja, podemos suplirlo sin problema. Asimismo, se implanta una idea vital: todos somos importantes, pero nadie es imprescindible.
  • Un líder debe convencer, no vencer. A veces, no se trata de demostrar que tú mandas, sino que debes lograr que todos los trabajadores se sientan identificados y se sientan parte del proyecto.
  • Define objetivos a corto, medio y largo plazo. A veces pasa que los árboles no nos dejan ver el bosque. Es mejor dividir las grandes metas en cosas pequeñas, asumibles de forma casi inmediata, para lograr satisfacción y seguir avanzando en la dirección adecuada.
  • Promoción. Cuando contratas a una persona de fuera para un puesto medio o alto, estás dando la imagen de que confías en tu plantilla. Parece un tópico, pero es agradable encontrar personas que han desarrollado toda su carrera profesional en una empresa y han ido creciendo mediante trabajo duro y promociones de ascenso.
  • Se transparente. A veces no hablamos los temas que nos preocupan por evitar preocupaciones y lo que conseguimos es justo lo opuesto. Cuando todos somos importantes, todos debemos conocer el estado actual de un proyecto o la situación real de la empresa. La información es poder.
  • Da autonomía para decidir y equivocarse. ¿Qué mejor muestra de confianza que dar libertad para que, conociendo todos los factores, un trabajador tenga margen de maniobra? Todos tenemos errores y de ellos salimos reforzados.
  • Flexibilidad siempre. Huye del presencialismo: si una persona trabaja mejor a su aire o es más rápido que los demás, ¿por qué castigarle estando más horas? El teletrabajo está lleno de ventajas para el trabajador y la empresa y además, con la flexibilidad hacemos posible que el trabajador sea feliz. Y un trabajador feliz, rinde más.

Traslado de sede social de una empresa: ¿qué consecuencias tiene?

Los meses de Septiembre y Octubre están siendo bastante convulsos en el panorama político español con Cataluña como epicentro de esta agitación a causa del referéndum de independencia del 1 de Octubre. Todo parece que toma un cariz de no retorno y las primeras medidas no se han hecho esperar: ante la previsión de una declaración unilateral de independencia, numerosas empresas han decidido cambiar su sede social de manera provisional o permanente fuera de las fronteras catalanas.

Primero fue el banco de Sabadell, pero en los días siguientes se adhirieron a este plan Caixabank, Banco Mediolanum, Gas Natural Fenosa, Agbar, MGS Seguros y la lista sigue engrosándose confirme pasan las horas. Pero, ¿en qué se traduce?

¿Por qué trasladan las empresas su domicilio social?

El domicilio bical se fija dentro del territorio español, en el lugar donde se halle su administración, dirección, establecimiento o explotación según la Ley de Sociedades de Capital. En caso de querer modificarlo, debía hacerlo el órgano de administración con un mes de antelación y teniendo en cuenta ciertas premisas. Pero desde el pasado viernes se aprobó un decreto ley para que esa excepción no se tuviera en cuenta de forma que las empresas pudiesen reaccionar buscando seguridad jurídica.

Obviamente, para el correcto desarrollo de una actividad económica es necesario que exista un  marco jurídico estable. En el caso de los bancos, esto es más importante aún ya que al salir de Cataluña se aseguran seguir bajo el control del BCE y garantiza la seguridad de sus inversores. Lo mismo que sucede con otras grandes empresas. La volatilidad no interesa.

¿Hay consecuencias fiscales?

Menos de lo que parece. No existe ninguna consecuencia en impuestos como el IRPF o el IVA, que es lo que afecta a las personas físicas y a la producción de la empresa.  Tampoco afecta al impuesto más importante para una empresa como es el Impuesto sobre sociedades ni se altera la recaudación.

Lo único que se ve alterado es el  Impuesto de Actividad Económica, que es controlado por los ayuntamientos y el de  transmisiones patrimoniales, que es un impuesto autonómico.

¿Y la imagen?

La marca Barcelona englobada dentro de Cataluña goza de una imagen sólida internacional: no solo como potencia turística mundial, sino también gastronómica, económica, de ocio… Sin embargo, tiene una posición de liquidez no demasiado boyante y requiere financiación. Cuando las principales empresas comienzan a migrar su sede social, la imagen se debilita y todo el tejido industrial que ha ido atrayendo durante décadas, se ve empañado en apenas unos días.

En todo caso, solo es una cuestión de tensiones entre gobiernos ya que la independencia efectiva cuesta más de materializarse y muchas de estos traslados solo son temporales, pero sirve como aviso de todo lo que podría suceder.

¿Quieres ganar más dinero? No tengas miedo a cambiar de empresa

Hace un par de años la revista Forbes sacaba a la palestra una realidad que dejaría a más de uno y de dos con la boca abierta: quedarse en una misma empresa más de dos años te hace ganar un hasta un 50% menos de promedio, teniendo en cuenta toda tu trayectoria. Obviamente, cuanto más larga sea tu carrera y más cualificado estés, este porcentaje podría crecer.

Este es probablemente el mejor argumento que vas a oír a la hora de encontrar empleo. Y es que sabemos que el salario no lo es todo, también importa la flexibilidad laboral, el entorno de trabajo, tu relación con colegas y superiores… muchas razones que a veces, distando mucho de ser perfectas, nos hacen repetirnos el viejo refrán de «más vale malo conocido que bueno por conocer».  Pues no. Como ves, en cuanto a salario el cambio puede ser brutal y ¿por qué no encontrar una empresa en la que te encuentres mejor?

A lo largo de esta última década de crisis laboral, la inestabilidad se ha erigido como un clavo ardiendo al que agarrarnos ante cualquier perspectiva de cambio. El miedo a saltar a otro árbol más débil nos hacía en muchos quedarnos estancados. Otros afortunadamente decidieron dar el difícil paso de emigrar, quizás a otras ciudades o países, encontrando que aunque los inicios siempre son duros, la experiencia acaba siendo reconfortante.

¿Por qué se penaliza la fidelidad?

En el otro lado de la moneda tenemos a esas personas que por las razones que sea, deciden quedarse. Esta lealtad a la empresa, que en muchos casos constituye un auténtico activo humano, una persona que dedica buena parte de su vida y conocimiento a aportar valor a un proyecto, identificándose con él, formando a otros… en definitiva, un bien preciado que no ve recompensada su lealtad con mejores retribuciones.

La respuesta es simple: las tendencias de mercado en épocas de recesión suelen ser de contención, algo temporal pero que en algunas ocasiones se convierten en norma. En resumen, el trabajador se ha conformado con lo que la empresa le ofrece y por supuesto, esta lo sabe. El problema de quedarte en una empresa para siempre es que las subidas se realizan a partir de un porcentaje desde tu salario base. Por otro lado, si comienzas en un lugar nuevo,  puedes comenzar con una nómina más alta y/o  desde un puesto mejor. Por no hablar de la motivación de empezar desde cero en algo totalmente nuevo.

Sin embargo, el mundo laboral está ávido de trabajadores talentosos, lo que quiere decir que si eres bueno en lo tuyo, no deberías tener miedo en sentarte a negociar con tu propia empresa o quizás buscar alternativas fuera. Salir al mercado laboral voluntariamente es un reto, pero los mejores currículums se logran de esta forma, así como las habilidades negociadoras. ¿Qué mejor producto para argumentar su calidad y venderlo que uno mismo?