¿Cuándo me ingresa Hacienda la devolución de mi declaración?

Tras la temida entrega de la declaración de la renta – que insistimos, es un proceso normal y necesario para mantener una serie de servicios públicos de los cuales todos disfrutamos -, llega el momento de saldar cuentas. Aunque solemos preferir que nos salga a devolver, ya te contamos que no todo es tan malo si nos toca pagar, ya que eso significa que estamos ganando un sueldo al menos aceptable y además, hemos disfrutado de una porción que no nos correspondía.

Pero si nos sale a devolver, vamos a disfrutar de un pellizquito que nos podría venir genial para disfrutar de las vacaciones. Como sabes, el periodo para entregar las declaraciones va de abril a junio, sin embargo, Hacienda dispone de hasta 6 meses para devolverte tu dinero. Así que no desesperes.

¿Cuándo me devuelve Hacienda mi dinero?

En general, cuanto antes entregues tu declaración, antes podrás disfrutar de la devolución, que llegará a la cuenta bancaria facilitada en el documento. Y es que Hacienda empieza las devoluciones 48h después de empezar la campaña. En promedio, aproximadamente suele costar en torno a un mes. Si además optas por modos telemáticos para realizarla, seguramente agilices el proceso y puedes recibirlo cuanto antes.

No obstante, recuerda que Hacienda podría irse a los 6 meses e incluso, en circunstancias excepcionales, rebasarlos. Si se da esta situación, se te abonará algo más en concepto de intereses por demora.

Asimismo, si el importe de devolución supera los 3.000 euros, el proceso podría retrasarse aun más ya que suelen realizar una serie de comprobaciones adicionales sobre los datos presentados.

En todo caso, si quieres consultar de forma aproximada cuál es el estado, siempre puedes acudir a esta sección de la web de la Agencia Tributaria.

 

¿Y si me ha salido a pagar?

Si por el contrario, el resultado de tu declaración ha salido a ingresar, dispones de la posibilidad de fraccionar e incluso aplazar el pago. Si optas por el primero, abonarás el 60% al entregar la declaración y el resto tendrás de plazo hasta noviembre. Aplazar es más complicado, ya que requiere que demuestres que no puedes abonarlo y se te gravará con un 5% de interés.

En casos en los que el ingreso supere los 6.000 euros, incluso se puede solicitar un aval.

Eso sí, decidas lo que decidas, paga siempre o te enfrentarás a un embargo de bienes y  recargos de hasta un 35% sobre la deuda.

Trabacaciones, ¿necesidad o elección?

En los últimos días hemos oído hablar de un neologismo bastante curioso, nos referimos a trabacaciones, un engendro que mezcla dos palabras tan antagónicas como trabajo y vacaciones. Según este concepto, un periodo destinado al relax y la desconexión como las vacaciones, se vería alterado por momentos puntales de trabajo, como pueden ser llamadas o reuniones.

Las trabacaciones surgen a la sombra de  la inestabilidad del mercado laboral mezclada con la creciente tendencia a la flexibilidad laboral, que es una moneda de dos caras: por un lado nos permite poder alterar nuestros horarios para permitirnos llegar o salir antes – o después – y así encajar asuntos personales, llevar a los niños al colegio o ir al gimnasio… pero por otro, en muchas ocasiones nos exige tener que atender tareas profesionales durante horas intempestivas, fines de semana o incluso periodos vacacionales.

Por tanto, aunque se trate de un término nuevo, la realidad es que muchos trabajadores lo llevaban aplicando buena parte de su carrera laboral. Y es que este movimiento no es nuevo para las personas que gestionan su propia empresa, ya que ante el miedo a perder un potencial cliente, nunca desconectan del todo de su profesión.

Pero para los empleados por cuenta ajena, si que es una práctica más exigente que debería verse acompañada por otros beneficios como contrapartida que fomenten la conciliación de la vida laboral con la personal.

Es decir, que además de aumentar la flexibilidad, si se van a dar menos días de vacaciones reales – entendidos como de desconexión total – , también habría que pensar en trabajar más por objetivos que por un horario fijo – algo que fomenta la eficiencia por encima del presencialismo – , o implantar la tan ansiada jornada de 35 horas. Así mismo, el teletrabajo también es una pieza clave para que, si tenemos que estar atados al trabajo, al menos podamos hacerlo desde casa.

Critptomonedas, una alternativa de inversión muy rentable

Las criptomonedas últimamente copan las portadas de los medios tecnológicos y económicos, sin embargo, aun no se han consolidado para el gran público como una alternativa de inversión a la altura de otros productos financieros. Si este es tu primer acercamiento y estás pensando en invertir, te recomiendo que leas atentamente y profundices, porque puede resultarte interesante y muy rentable.

Las criptomonedas son divisas virtuales, es decir, monedas que solo existen en internet. Lo que no significa que no puedan utilizarse como depósito de valor ni como intercambio de bienes y servicios. En general, las criptomonedas presentan grandes ventajas respecto a las divisas tradicionales, como son la descentralización (no requieren de un banco central que la controle), el anonimato de sus poseedores, la inmediatez de las transacciones, su transparencia e integridad.

La primera en aparecer fue el Bitcoin allá por 2009, si bien no es la única, si que es la que más cuota de mercado tiene por antigüedad. Curiosamente, aquellos que se decidieron a invertir en ella desde el principio vieron cómo su valor se multiplicaba por cincuenta, llegando en momentos concretos a superar la cotización del oro.  Actualmente el valor de un Bitcoin supera los dos mil dólares.

Para conseguir Bitcoins lo más sencillo es aprovechar un bajón en su cotización para comprar en alguna web como Coinbase, que te paguen usando Bitcoins – una práctica rara avis en general, pero creciente en el sector tecnológico y en ciertas start ups – o mediante el minado de Bitcoins, que es la forma de obtener moneda a través de complejos cálculos computacionales.

 

Cuota de mercado de criptomonedas. Fuente: Quora
Cuota de mercado de criptomonedas. Fuente: Quora

Pero el Bitcoin no es la única moneda, si bien también puedes adquirir Litecoin, Ripple, Dogecoin o Ethereum, el cual merece una mención especial al ser la segunda criptomoneda más fuerte y la principal competencia a la hora de invertir respecto al Bitcoin. Su valor actual ya supera los 200 dólares, una cantidad muy superior a los 13 dólares de valor inicial hace un par de años.

 

 

¿Laico o anticlerical?

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal

Hace más de 2000 años, cuando todos los caminos llevaban a Roma, la calzada romana que unía Osca con Cesaraugusta, se llamaba “Vía Lata”. Para el cómodo y necesario saneamiento espiritual de los viajeros, las calzadas contaban con pequeños templos o fanum en los que se podía pedir apoyo a Diana, reina de las carreteras, a Mercurio, dios del Comercio y a otras deidades. La Ermita de “La Violada” que está a la altura de Gurrea de Gállego, toma su nombre de aquella “Vía Lata” y quién sabe si puede estar en el mismo sitio en el que en su día hubo un fanum.

El proceso de transformación de la divinidad y la creencia pagana en la reliquia y creencia cristiana fue muy duro. Roma utilizó su poder omnipresente para eliminar a herejes e infieles sin embargo, sin ánimo de parecer frívola y con perfecto conocimiento de la crueldad llevada a cabo en este proceso, os aseguro que, desde la distancia y observando la realidad que hoy desfila delante de mis ojos, da la impresión de que, más que luchar contra él, el cristianismo se basó en las costumbres del paganismo para introducirse y calar en la sociedad del momento. Así por ejemplo, San Juan Bautista coincide con el solsticio de verano, el día pagano de culto al Rey Sol y el 15 de Agosto, día de la Asunción, se celebraba el culto pagano de la diosa luna y reina del cielo, con objeto de evitar fuertes tormentas en la víspera de las cosechas.

Zaragoza

Hoy asistimos a un nuevo proceso de transformación de la sociedad católica que no tiene nada que ver con aquel represivo y violento cambio del pasado. Sin embargo, repitiendo el simple ejercicio de interpretar la realidad que desfila delante de mis ojos, observo un tránsito que siendo pacífico en su prédica y válido en su fundamento, resulta contradictorio, irrespetuoso y hasta beligerante a la hora de materializarse en hechos. El laicismo, que en su manifiesto representa independencia del Estado frente a la religión, debe respetar el derecho al ejercicio de cualquier confesión así como la libertad al culto. En España se está convirtiendo en un auténtico ataque a la religión católica, tanto es así, que ya se extiende una falsa definición de laicismo como sinónimo de anticlericalismo.

No se puede ser garante de la libertad religiosa felicitando el ramadán y prohibiendo una misa. Las mismas personas que desde su posición política apoyan explícitamente al Islam como religión de paz, se desnudan en un altar de una Iglesia católica exigiendo su desacralización. Otro consistorio estudiaba la idoneidad de una gran mezquita central en su ciudad y casi en paralelo gastaba dinero público en una campaña publicitaria anticlerical, ahora llamada pro laica. El pasado fin de semana, le rompieron la nariz a una religiosa en Granada, “por monja”. En los mismos días, intentaron quemar la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid. Así están las cosas.

No sé cómo acabaremos y cuantas generaciones pasarán hasta ver un panorama estable y socialmente aceptado. Eso sí, la conmemoración que no nos la quiten. Siempre habrá alguna excusa para celebrar algo. Si nos quitan nuestras festividades, podremos celebrar los días internacionales de las Naciones Unidas así que, en ausencia del día de San Juan, el 23 de junio es el Día internacional de las viudas. Si no celebramos la víspera del día del Pilar, el 11 de octubre es el día internacional de la niña. Confío por otro lado en que no se mantenga la costumbre de poner al neonato el nombre de la celebración del día porque si naces el 2 de mayo, día internacional del Atún, podrían hacerte una desfeita.

M. Ángeles López Artal. Economista


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