La rentabilidad de las RSE

La responsabilidad social empresarial, también conocida como RSE, es un término que ha salido a la palestra en los últimos tiempos en los ámbitos económicos. No obstante, en general despierta ciertas dudas dado ese carácter supuestamente altruista en una entidad privada a la que se le presupone que su principal objetivo es la consecución de beneficios.

Se entiende por RSE como la contribución por parte de una empresa – da igual que se trate de una multinacional o una pymes – a la mejora social, económica y ambiental de la sociedad por encima de lo que dictan las leyes y normativas, es decir, adelantándonos a ellas. Pero claro, ¿es rentable la responsabilidad social empresarial?

Pues sí. De hecho que una empresa sea RSE proporciona  ciertas ventajas en cuanto a imagen de marca, obtención de certificaciones, mejora de su posición competitiva e incremento de su valor añadido. Es decir, que gracias a ser RSE también podemos ser más rentables y por tanto lograr mayores beneficios.

Y es que aunque en RSE no se trata de hablar tanto de cifras como de valores, éstos pueden empezar en el ámbito interno, por ejemplo mejorando las condiciones laborales de los empleados mediante el fomento de la flexibilidad y la conciliación laboral (por ejemplo implantando el teletrabajo), y unos trabajadores más felices, son también una parte activa de la empresa que rinde mejor.

Así mismo, también se puede apostar por la trazabilidad, de forma que se opte por mejorar las condiciones de producción o la calidad de las materias primas. En muchos casos, se trata de pequeñas actuaciones, que requieren escasas inversiones pero dan resultados.

De esta forma, la empresa logra una buena reputación, es decir, que se hable bien de la empresa, por lo que como consecuencia exista una mayor demanda, aumentando la producción y logrando más beneficios. Pero además, se abren accesos a otros mercados gracias a optar a nuevas certificaciones, más sensibles a la realidad social, tanto a escala nacional como internacional.

í que no lo dudes, implanta la Responsabilidad Social Empresarial y diferénciate de la competencia.

Cómo trabajar en casa con esta ola de calor y no morir en el intento

 

Hace tiempo os hablábamos del teletrabajo, una alternativa laboral más que ha cobrado fuerza en los últimos años gracias a las nuevas tecnologías y cuyo éxito suponía la superación de varios desafíos como pueden ser el aislamiento, la desmotivación y la adecuada planificación. Pero en días como estos en los que aunque técnicamente el verano no ha llegado aun, pero quién lo diría, trabajar en una casa sin aire acondicionado puede convertirse en una misión imposible… o no. Y es que ahora si que echamos la oficina y su sistema de aire acondicionado.

Porque el secreto radica en hacer de la necesidad, virtud y aprovechar la flexibilidad que el teletrabajo nos brinda para seguir siendo eficientes y porqué no, aprovechar el día, que invita al ocio.

  • Implanta un horario de verano. A la llegada del verano los días son más largos, de forma que no es difícil encontrarse a las 21h sin haber encendido ni una sola luz. Por ello, ¿por qué no aprovechar nuestra flexibilidad horaria para, en la medida de lo posible, adaptar nuestros horarios? Podemos empezar mucho más temprano y concentrar la jornada en la mañana. O dividirla y destinar las horas de máximo calor a descansar… o a ir a la piscina.
  • No caigas en la tentación de trabajar en el exterior. Con este clima muchos nos sentimos tentados a salir al jardín… pero el sol impide la adecuada visión en una pantalla, los ruidos no ayudan a la concentración y las irrefrenables ganas de tumbarse a tomar el sol van a dificultar notablemente tu tarea.
  • Cambia tu oficina. Si trabajar en tu hogar es sencillamente insoportable, plantéate cambiar tu lugar de trabajo a un lugar con aire acondicionado, como puede ser un café… o incluso visitar la oficina de tu empresa.
  • La ventilación y el ventilador son tus amigos. Cuando el sol aun no se encuentra en su máximo apogeo podemos aprovechar para refrescar la casa, logrando una temperatura óptima para trabajar. Pero cuando ya sea hora de cerrar, organízate bien para que el ventilador no te moleste ni vuele tus papeles. Pero enciéndelo.
  • Y sobretodo, hidrátate. Esta recomendación es generalizada, da igual que no estés haciendo deporte ni expuesto al sol. Bebe sin tener sed para mantener una correcta hidratación porque la sed y la deshidratación impiden la concentración y aumentan nuestro cansancio.

¿Para qué sirve el coaching empresarial?

Los coachs se han puesto de moda. Bueno, realmente, ya hace años que están entre nosotros. El coaching, o lo que es lo mismo, el entrenamiento de la mente y de nuestro comportamiento, es el proceso de instrucción guiado por profesionales para conseguir un objetivo, para desarrollar una habilidad específica, o para enfrentarnos a los retos que se nos presentan en la vida de una forma racional y aprovechando nuestros recursos y habilidades personales. Hay coaching personal, político, deportivo, y por supuesto… coaching empresarial.

De hecho, los coachs se han convertido en una figura cada vez más importante en muchas grandes empresas, pero también entre pequeños emprendedores que desean aprender a enfrentarse a los desafíos que supone poner en marcha una pyme, con aspectos como la gestión del tiempo, o sobre cómo enfrentarse a los clientes. Todo ello con el objetivo de profundizar en nuestro propio conocimiento personal para aumentar nuestro rendimiento, ser más eficaces, gestionar nuestras emociones, equilibrar la vida personal y la profesional, ayudar a manejar adecuadamente situaciones conflictivas, y por consiguiente, mejorar nuestra calidad de vida.

Pero no nos confundamos. El coach no está para darnos soluciones a nuestros problemas. El buen coach nos ayudará a identificar los pasos a seguir para conseguir los objetivos marcados, especialmente en aquellos casos en los que sabemos a dónde queremos llegar, pero no sabemos cómo hacerlo. En este sentido, el coaching nos ayudará a profundizar en nuestra personalidad, explorando, evaluando y valorando las distintas alternativas y estrategias para construir finalmente un plan de acción asumible que nos ayude a conseguir nuestros anhelados objetivos.

Tras definir el plan de acción, lo ideal es evaluar semana a semana las acciones que se han puesto en marcha enmarcadas en este plan de acción, analizando también los resultados obtenidos para ver si vamos por el camino correcto para alcanzar nuestros objetivos, teniendo en cuenta que los cambios sobre la marcha siempre son positivos si nos ayudan a llegar a la meta. De esta manera, las personas que están sometidas al proceso de coaching verán como avazan, y cómo el proceso se transforma en algo positivo.

Las 5 técnicas de motivación más efectivas

Sabemos que a priori puede parecer una locura, pero diversos estudios evidencian que el salario no es lo más importante de un puesto de trabajo. Obviamente es deseable y necesario que nuestra remuneración retribuya de forma justa nuestra labor y nos permita satisfacer nuestras necesidades, pero no es, ni de lejos, lo que más satisfacción proporciona a un empleado.

Y es que aunque el sueldo se trate de un tema fundamental, hay otros factores como la identificación con la empresa en la que se trabaje, la realización personal y profesional del individuo,  el ambiente laboral en el que desempeñamos nuestra labor diariamente y la motivación pueden jugar un papel tan importante como la remuneración económica.

Por ello, cuando nos encontramos en un puesto de trabajo con personas a nuestro cargo es vital saber motivar a los empleados para lograr que todo el personal se sienta satisfecho e identificado, constituyendo un engranaje que gira en el mismo sentido para lograr un objetivo. Se ha escrito mucho sobre el tema en libros y estudios laborales,  pero queremos dar una pincelada sobre las 5 técnicas de motivación más efectivas que hemos encontrado.

  • Reconocer la labor de alguien. Tenemos muy claro que cuando algo no nos gusta o no cumple nuestras expectativas es momento de poner las cartas sobre la mesa para que sea modificado, pero nos cuesta mucho más resaltar los logros del personal, su crecimiento profesional y personal o cómo han conseguido cumplir las metas exigidas. El reconocimiento genera confianza, tanto en el entorno como en uno mismo, potenciando nuestras capacidades al reconocer mayor margen de autonomía.
  • La participación es fundamental. No hay mejor forma de conseguir que alguien se identifique con un proyecto que haciéndolo suyo. Por tanto es lógico y normal que disponga de voz y voto. Además,  cuantos más puntos de vista, mejor se conocen los problemas y se diseñan soluciones.
  • A cada cual, lo suyo. Si nos permitís el símil futbolístico: si no le pides a Busquets los goles de Messi, ¿por qué le pides a Messi que defienda como Busquets? Debemos saber  cuáles son los puntos fuertes de nuestros trabajadores, donde ellos se sienten cómodos y fuertes para sacar lo mejor de ellos. De este modo, aun se consigue mayor reconocimiento y potenciación de estas. Eso sí, tampoco se debe descuidar la formación adicional porque cuanto más flexibles seamos, mejor.
  • Un paso al frente. Como en el clásico juego de equipo, confiar en alguien es cerrar los ojos y dejarse caer sabiendo que habrá alguien para evitar el suelo. Delegar es sano, tanto para la salud mental del encargado como para la motivación de los trabajadores. Asumir responsabilidades debe ser un proceso normal de identificación con la empresa y de crecimiento profesional.
  • Siendo una familia. Hay que cuidar de los empleados, y no nos referimos únicamente a cumplir con las leyes relativas a los riesgos laborales, sino pensando en que el trabajo debe hacerles felices, fomentando la conciliación laboral, el bienestar, elaborando programas antiestrés…