Conferencia de presidentes sobre Financiación Autonómica

Artículo de opinión de Mª Ángeles López Artal.

Ningún gobierno es capaz de sustentarse sin ingresos, sin embargo, esta idea siempre provoca un gran revuelo en la ciudadanía.

Como estamos plenamente convencidos de que la Nación y la gestión autonómica pueden coexistir con éxito, hemos retomado el asunto que más nos aleja del consenso: la financiación de las autonomías. Un tema que, siendo uno de los más importantes del presente y futuro de la política nacional, ha quedado soterrado durante los años de la crisis. La conferencia de Presidentes recientemente celebrada, no se reunía desde Octubre de 2012 y en aquella ocasión no podía hablarse de otra cosa que no fuera la reducción del déficit público y las medidas de austeridad. La situación hoy se ve distinta y las CCAA reclaman autonomía fiscal y armonía en la recaudación, cada uno desde su óptica y mejor interpretación.

Rajoy tuvo que recordar en su intervención ante los Presidentes autonómicos que estamos lejos de los niveles de ingresos anteriores a la crisis. En el año 2016 hemos ingresado 20.000 millones de euros menos que en el año 2007 y esta caída de la recaudación va acompañada de un incremento de 40.000 millones de gasto en pensiones del 2016 respecto al mismo año 2007.

Todos están de acuerdo en que los principios generales del futuro modelo deben ser la equidad, suficiencia, solidaridad y transparencia. La tarea no es fácil teniendo en cuenta que los modelos de financiación se han ido gestando con más negociación política que base técnica, que nunca ha habido negociaciones multilaterales, y que únicamente se limitan a servicios públicos esenciales. De momento, ya nos fallan varios principios. No sé si sería mejor ir cumpliéndolos poco a poco. Si fuera así y hubiera que elegir uno, me quedaría con la transparencia. Creo que ningún ciudadano sabe cuál es la proporción que existe entre el esfuerzo fiscal y el coste de un servicio. Por educación, o más bien por su ausencia, tendemos a pensar que aportamos mucho más de lo que recibimos, de ahí que todas las autonomías negocien desde la intransigencia: todas quieren corregir el reparto desigual que les perjudica.

No cabe afirmar que resuelta la transparencia el resto de principios citados quedasen solucionados, pero con seguridad todo sería mucho más sencillo. En todo caso hay que tener claro que un modelo de financiación no se cambia con cada alternancia de gobierno, porque de ser así, convertimos el trabajo en un problema sin solución. Como dijo Benedetti, cuando sabíamos todas las respuestas nos han cambiado todas las preguntas. Sería bueno que nuestros Presidentes decidan qué servicios necesitamos cubrir, con qué ingresos los queremos financiar y qué estructura de gobierno queremos que se responsabilice de ello. Y por último, no olvidar nunca que la fiscalidad tiene una doble misión: más allá de mantener el Estado de Bienestar, debe ser capaz de incentivar el mercado de trabajo.

M. Ángeles López Artal. Economista

Fotografía: José Antonio Cordero Junta de Andalucía

Acertius no se compromete ni se hace responsable de las ideas vertidas en esta sección del blog.

Las claves del trabajo en equipo efectivo

No es ningún secreto que el trabajo en equipo es la mejor forma de maximizar la productividad de un conjunto de personas que, trabajando de forma individual, no alcanzarían los mismos objetivos. Es decir, el trabajo en equipo no constituye una suma de capacidades sino una potenciación de éstas.

Pero para que el engranaje del trabajo en grupo funcione de forma efectiva y no se quede en un mero intento que desencadene frustración, desigualdad o aprovechamiento, es necesario que se cumplan varios factores:

  1. No soy yo, somos nosotros. Abandona el pronombre singular de tus frases. En cada proyecto, todos tenemos una serie de misiones para llevarlo a cabo y sin la aportación de cada uno de ellos no es posible materializarlo. Ganamos y perdemos todos.
  2. La confianza es el secreto del éxito del trabajo en grupo. Cada miembro debe conocer su misión y la de los demás, pero es que además debe creer firmemente en las capacidades y motivación de sus compañeros. La empatía es un valor al alza que debe trabajarse con rotaciones, dinámicas de trabajo en grupo, la caña de después del trabajo o las actividades como las room escape crean vínculos que se traducen en el día a día laboral.
  3. Hablando se entiende la gente. No hay mejor manera de aportar confianza que con la comunicación. Es necesario generar un ambiente distendido en el que cada miembro sea capaz de aportar su punto de vista constructivamente. Hablar ayuda a concretar los pasos pero además, vincula al equipo con la misión.
  4. Haz que el equipo se identifique con el proyecto y la empresa. El compromiso no sólo lo da un salario, sino la motivación y el orgullo de formar parte de algo en el que cada persona siente que está dando lo mejor de si misma y está siendo reconocida por ello.
  5. Aprovecha la diversidad. No tiene sentido aglutinar un conjunto homogéneo de personas con las mismas habilidades y creencias. Enriquece tu grupo de trabajo con personas con distinta formación, orígenes, sexo, edad… porque cada enfoque nutre de una nueva perspectiva. Sé consciente de la diferencia y toma ventaja de ésta.

La conciliación laboral, ¿Una quimera o una realidad?

El pasado mes de diciembre la ministra de empleo Fátima Bañez abogó por un gran pacto nacional con el objetivo de lograr la conciliación laboral y la racionalización de los horarios, proponiendo la salida del trabajo a las 18 h. ¿Tienen los días contados las jornadas partidas y salir de noche de la oficina? ¿Es posible implantar el horario europeo en España con éxito? ¿Soportaría nuestro tejido empresarial, -mayoritariamente pymes – una jornada intensiva?

La noticia se recibió con escepticismo por algunos sectores, que recordaron que por nuestra cultura, somos los últimos en acostarnos, comemos mucho más tarde que nuestros vecinos y empleamos un par de horas para comer. Un tópico al que solo parece faltarle la siesta. Desde Opinión Profesional, vamos a intentar desmontar estos mitos.

La conciliación laboral aumenta la productividad, es más, es una obviedad que la armonización de horarios repercute directamente en la felicidad del trabajador, lo que se traduce en un mayor rendimiento. Aprovechemos el peso creciente que tienen las nuevas tecnologías para delegar en el teletrabajo.

España es el tercer país europeo con menor productividad por hora trabajada, un hecho que contradice frontalmente la creencia popular de que el que más trabaja es el que primero llega a la oficina y el último que se va, sino el que cumple los objetivos. Como reza la frase anglosajona “Work hard, party hard”. Es momento de respetar los horarios de entrada y salida, pero también de empezar a racionar los descansos para el café o las reuniones estériles en las que no se concreta nada.

Y es que flexibilizar y organizar el horario es un reto para la empresa, especialmente para la pymes. Es obvio que algunos sectores como la hostelería, el comercio o la sanidad no podrán hacerlo… pero globalmente, todos los sectores se verán beneficiados con la medida. Solo hay que imaginar un bar, un gimnasio o una tienda si la mayoría de los trabajadores salen antes.

La conciliación laboral es propia de una economía sostenible que mejora la calidad de vida, la salud, mejora el rendimiento escolar de nuestros hijos y reduce la siniestralidad.

España tiene que tener claro a qué tipo de país quiere parecerse, si apostar por el modelo europeo o por el de China, Argelia o Marruecos.

2017 nos trae siete buenos propósitos para los emprendedores

Año nuevo, vida nueva. O no. Probablemente ya hayas vuelto a tu rutina laboral y tengas un poquito de síndrome postvacacional. Si los últimos días de diciembre los dedicaste a desconectar, pasar tiempo con los seres queridos y porqué no, recapitular sobre lo que fue 2016, es momento de pasar a la acción con una serie de buenos propósitos a poner en práctica este 2017.

  1. Apaga tu móvil. Las nuevas tecnologías son maravillosas, tanto que nos permiten trabajar colaborativamente con otra persona que se encuentre al otro lado del planeta, o trabajar como si estuvieras en la oficina desde cualquier lugar y en cualquier momento. Pero es importante tener horarios y desconectar, pasar tiempo de calidad con tu entorno. ¿Nunca te ha pasado que has estado todo el día conectado con otras personas pero llega la noche y apenas has hablado con alguien cara a cara? Sé inflexible con tus horas de descanso y usa el modo no molestar de tu Smartphone.
  2. Usa menos la palabra “Yo”. Una de las palabras que más se dicen , independientemente del idioma es “Yo”, evidenciando nuestro carácter individualista y esa horrible costumbre que tenemos de no escuchar a la otra persona salvo para contar nuestras cosas. Comprueba cuántas veces usas la palabra “yo” a lo largo del día y piensa cómo podrías sustituirla, no sólo en el trabajo sino con tu familia y amigos. 
  3. Lee. Un lector vive mil vidas antes de morir, el que no lee, solo vive una. Esta máxima de Jojen Reed nos recuerda qué importante es la lectura para nuestro desarrollo como personas. Pero no sólo eso, también te permite mejorar tu vocabulario y gramática, distraerte, sumergirte en un nuevo mundo y en otras personas con diferentes formas de proceder que la tuya.
  4. Actualízate. El mundo está en constante cambio y hay algo que hay que interiorizar: el equilibrio es dinámico. Contrariamente al “si algo funciona, no lo toques”, en el mundo empresarial es fundamental estar al tanto de las tendencias, aprender cosas nuevas y evolucionar. Aunque seas un experto, es muy importante seguir formándose y mantenerse al día.
  1. Los hobbies son importantes, cultívalos. Si tocabas la guitarra durante tu juventud, hiciste tus pinitos en el teatro, o jugabas en un equipo de fútbol, es momento de retomarlo. Por muchas razones: nos permite desconectar, hacer algo que verdaderamente disfrutamos, conocer gente, aprender cosas nuevas… además, nunca se sabe dónde puede haber una nueva oportunidad de negocio.
  2. Aléjate de personas tóxicas, o mejor aún, acércate a personas que sumen, te aporten y te hagan sentir bien, pero sin caer en la indulgencia. Fomenta la crítica constructiva y las ganas de mejorar. Saber trabajar en equipo es fundamental, pero para ello debes confiar en sus conocimientos y capacidades.
  3. Se generoso. Extiende la responsabilidad social corporativa de tu empresa a tu vida personal. Consume productos de kilómetro cero, sé más sostenible, únete como voluntario a una asociación, colabora económicamente con algo que te parezca importante. Se responsable de tus actos y es más, estate orgulloso de ellos.

La gente no renuncia a los trabajos, renuncia a los malos jefes

Recientemente la escuela de negocios de Harvard recordaba ese viejo dicho de la cultura anglosajona como conclusión a una investigación de la que hoy nos hacemos eco. En ella resaltaba que la satisfacción de los empleados dependía más de los jefes que de cualquier otro factor.

Hay muchas aptitudes que definen un buen jefe, pero hoy queremos incidir en una: la competencia técnica. ¿Qué importancia tiene que el jefe sea un verdadero experto en la labor de la empresa? En realidad, es un factor con varias vertientes: ¿Podría el supervisor hacer el trabajo del empleado? ¿Cómo ha ascendido el superior en la empresa? ¿Confía el empleado en la competencia técnica de su jefe?

Usando estas tres preguntas sobre la competencia del supervisor correspondiente, descubrieron que los trabajadores son más felices cuando son supervisados por personas con experiencia profunda en el campo en el que se desarrolla la actividad. 

Esto hace pensar que quizás los atributos que designamos a un buen jefe merezcan una reflexión.

No es raro oir a la gente que ascender a un ingeniero para que dirija a otros ingenieros es una mala idea. O que lo que hace un buen jefe son características como el carisma, inteligencia emocional, estilo, gestión empresarial, administración… dejando los conocimientos técnicos en un segundo plano. La realidad es que estas virtudes son importantes, pero la investigación resalta que la competencia técnica importa mucho más de lo que parece.

El área de estudio centrado en el profesionalización del liderazgo es reciente, pero es claro en este sentido: la experiencia es fundamental. Los hospitales funcionan mejor si son dirigidos por otros doctores antes que por expertos en administración. En los equipos deportivos sucede exactamente lo mismo, se obtienen mejores resultados si el manager es un antiguo deportista de élite retirado.

Treinta y cinco mil personas han sido encuestadas y tras revelar que en general se encuentran satisfechos con sus empleos, resaltan la elevada competencia técnica de su jefe como mayor influencia en su felicidad laboral, si bien no es la única.

Los empleados son felices cuando el jefe sabe de lo que está hablando. Y esa satisfacción se traduce en una mayor productividad en el trabajo. Otro estudio resalta que esos pequeños subidones en felicidad laboral generan un extra del 12% en productividad. Como cabe esperar, los empleados felices son menos proclives a dejar sus puestos de trabajo.

El jefe proyecta una sombra muy larga. La satisfacción del equipo humano está profundamente arraigada con la competencia de su supervisor.