Y tú, ¿eres un jefe o un “gefe”?

No, no le hemos dado una patada al diccionario, los “gefes” o gestores de felicidad son un nuevo concepto de encargados cuya meta no es única y exclusivamente la productividad y los beneficios por encima de todo. Se acabaron los jefes despiadados, es el momento de encontrar líderes capaces de motivar a los trabajadores, transformando lo intangible de un grupo en tangible.

Porque en un entorno empresarial tan abierto y competitivo, la diferencia se encuentra en el estímulo de cada una de las personas que conforman la compañía. Según María Graciani, la periodista y autora de “motivulario”, el libro sobre motivación que primero acuñó el término “gefe”, “es vital mantener la moral alta para crecer y crear algo con valor”.

La función primordial del ejecutivo de la empresa es lograr que cada uno de los trabajadores mejore y se desarrolle con la misión de conseguir el ánimo y la identificación con los objetivos de la empresa. Una persona motivada está un 80% enfocada en su rendimiento, una cifra que desciende hasta valores inferiores al 50% si está desmotivada.

La felicidad y crear un buen ambiente en la empresa es la clave. Varios estudios evidencian que el salario no es el principal factor desencadenante de la felicidad. Y es que los empleados valoran mucho más un buen ambiente laboral, algo que se consigue cuando un jefe está más pendiente del trabajador que del cliente.

¿Qué características debe tener un buen “gefe”?

Para empezar, un buen jefe tiene que ser una buena persona. El liderazgo fundamentado en el cariño genera respeto y compromiso, algo que jamás se consigue a través del despotismo.

Además, un buen jefe no debe confundir ambición con avaricia. Es necesario inculcar la pasión y el esfuerzo desde la realización y la visión de un objetivo común.

Así mismo, también hay que pulsar la tecla del orgullo. Nada hay mejor que unos empleados y clientes orgullosos de pertenecer a una marca, ya sea como consumidores o como una parte del engranaje que hace que todo sea posible.

El running potencia la superación y la cultura del esfuerzo

El running está cada día más de moda. Entre la gente, pero también entre las empresas. Cada vez son más las compañías que no solo patrocinan carreras como una forma de promocionarse y llegar a nuevos clientes, sino que potencian la práctica de este deporte entre su plantilla creando equipos internos que salen a correr tras la jornada laboral o durante el fin de semana.

¿El motivo? Que con la práctica del running se está tratando de recuperar valores que parecía que se habían perdido. Valores como la superación, la capacidad de sacrificio o la cultura del esfuerzo. Una filosofía de vida que en definitiva es buena para la buena marcha de la compañía y para crear unos lazos de compañerismo y de compromiso frente al individualismo que redundan en un mejor ambiente laboral y en una mejora de la productividad.

De hecho, un equipo interno de running es la fórmula ideal para que los empleados unan lazos más allá de la oficina o de la empresa y desarrollen una identidad común y un sentimiento de pertenencia a un equipo que muy probablemente luego trasladarán a su trabajo diario, al margen de que también contribuye a mejorar el estado físico y psíquico de las personas que lo practican.

En este sentido, hay distintos estudios, como el realizado por la Universidad de California, que señalan que en las empresas que tienen en deporte integrado reducen el absentismo laboral en un 30%. Además, la práctica del running permite reducir el estrés y la ansiedad entre los empleados, lo que también contribuye a rebajar las bajas laborales provocadas por estos motivos.

 

 

 

 

Tips para crear un buen ambiente en la empresa

Tener en la empresa un buen ambiente de trabajo es fundamental para fomentar la productividad y la creatividad de los empleados, en un marco en el que estos estén motivados y puedan desarrollarse profesionalmente. contribuyendo también a fidelizarlos y a aumentar su compromiso.

Reconoce el trabajo. No hay nada más frustrante que trabajar y alcanzar metas y objetivos, y que nadie te reconozca el trabajo, o incluso que se lo apropien. Por eso, reconocer el trabajo bien hecho de personas y departamentos es importante para conseguir que los empleados se sientan mejor y mejorar el ambiente laboral. Si además estableces recompensas por alcanzar determinados objetivos, mejor que mejor.

Ten en cuenta la opinión de los empleados. En el marco de este clima colaborativo y de buen rollo, es importante ganarse la confianza de los empleados y tener en cuenta su opinión a la hora de tomar decisiones. Puede que no todas sus ideas sean buenas o que tengan que ponerse en marcha, pero al menos, escúchalas, evalúalas e intentas tenerlas en consideración.

Formación para todos. Los empleados suelen valorar positivamente la formación destinada a especializarse en su trabajo, o para ampliar conocimientos.

Crear una atmósfera de tolerancia y colaboración. Para crear un buen ambiente de trabajo, el hecho de crear una atmósfera de tolerancia y de colaboración es importante. Todos pueden exponer sus ideas o estrategias, trasladando a la plantilla la importancia del trabajo en equipo y colaborativo para que todos remen en la misma dirección.

Permitir la conciliación familiar. El trabajo es importante, pero en ningún caso tiene que sustituir a la vida personal de los empleados. Intenta facilitar en lo posible la conciliación a la hora de entrada y salida mediante horarios flexibles, o el trabajo a distancia.